Monitor del Seguro
Ninguna española se ha visto involucrada, hasta el momento, en problemas de solvencia
La fortuna va por barrios
Alguna aseguradora ya ha devuelto todas las ayudas que recibieron para superar la crisis
Si se le pregunta a los aseguradores por los efectos de esa gran crisis que no terminamos de superar, la mayoría responderá que el sector la ha resistido bastante bien y que realmente sólo han sido unas pocas las compañías han tenido que recibir ayudas de dinero público para poder sobrevivir. Aunque también es cierto todas las aseguradoras siguen sufriendo actualmente de una u otra forma sus consecuencias, más que por ellas por los problemas económicos que tienen algunos asegurados para hacer frente al pago de los recibos de sus pólizas. De las compañías que se vieron más afectadas por la crisis y que tuvieron que recibir ayudas de sus respectivos países para poder sobrevivir, entre las que no hay española, algunas ya han empezado a devolver dichas ayudas, como es el caso del grupo de banca y seguro holandés ING, que recibió 10.000 millones de euros del estado holandés y a finales del año pasado devolvió la mitad.
Concretamente pagó 5.606 millones, cifra en la que también están incluidos los intereses por el préstamo. Porque es necesario señalar que esas ayudas con dinero público no se hacen de forma gratuita, ya que el que las recibe tiene que pagar los correspondientes intereses. Y en la mayoría de los casos no son nada baratos.
Al grupo financiero holandés le queda ahora, según el acuerdo que alcanzó con la Comisión Europea, vender su filial de seguros. Para ello todavía tiene tiempo, ya que la fecha fijada como tope es a finales de 2013. Pero la venta no le va a resultar nada fácil, ya que el horno no está para muchos bollos. Si no que se lo pregunten a AIG, que hace menos de un mes se quedó compuesta y sin novio en su intento de vender su filial asiática a la británica Prudencial. Bueno, la espantada le ha salido cara a la aseguradora británica, ya que tiene que pagar una indemnización de 450 millones de libras, lo que sin lugar a dudas vendrá muy bien a AIG, porque ya se sabe, como dice el viejo refrán, que "las penas con pan son menos penas".
Otra compañía que ha devuelto los prestamos que recibió para sobrevivir a la crisis es la aseguradora estadounidense Lincoln Financial Group, que habia recibido 950 millones de dólares del Plan de Alivio de Activos Problemáticos (TARP por sus siglas en inglés) del Gobierno de Estados Unidos. La aseguradora estadounidense se trazó un estricto plan de recapitalización para superar la crisis que consistió en vender acciones preferentes al Tesoro de su país y posteriormente colocó acciones comunes y deuda en los mercados. Además, también vendió su filial británica a Sun Life Financial Inc de Canadá por 195 millones de libras esterlinas, lo que supone un pellizco de más de 300 millones de dólares.
Ahora, la aseguradora de vida ha devuelto íntegramente las ayudas que recibió, más los correspondientes intereses, para ello ha recomprado todas las acciones preferentes emitidas que le había comprado el Tesoro estadounidense en el marco de Programa de Compra de Capitales (CPP por sus siglas en inglés). Para esta recompra, la aseguradora ha utilizado los fondos obtenidos mediante por la colocación deuda y de acciones, así como por los recursos que disponía.
Y hablando de rescates, los periódicos estadounidenses están publicando estos días algunas informaciones desconocidas hasta ahora sobre el rescate de la que fuera hasta no hace mucho tiempo la mayor aseguradora del mundo. Naturalmente que se trata de American International Group, más conocida como AIG, a la que la Reserva Federal de Estados Unidos inyectó en el último trimestre de 2008 la nada desdeñable cifra de 182.000 millones de dólares en ayudas federales, lo que supone todo un récord digno de figurar en el libro Guinness.
Según estos diarios, los bancos fueron los mayores beneficiarios en el rescate de esta aseguradora, ya que si ésta hubiera quebrado, como era su situación real, ellos hubieran tenido que asumir pérdidas millonarias por todos los valores que tenían asegurados con AIG. Con ello se castigó solo a la aseguradora y se perdonó a los bancos, con el consiguiente perjuicio para los contribuyentes estadounidenses, estimado en miles de millones de dólares.
Las autoridades estadounidenses parece que ignoraron las recomendaciones que recibieron de los expertos para que forzaran a los bancos a que fueran ellos los que asumieran unas pérdidas a las que tuvo que hacer frente la aseguradora. Además, según los diarios, las autoridades obligaron a AIG a renunciar a su derecho a denunciar a los bancos con los que tenía negocios por supuestas irregularidades, por lo que ahora es prácticamente imposible que recupere esas pérdidas.
A quien no parece que le van tan bien los cosas como debiera es a la aseguradora francesa Groupama, cuya calificación crediticia a largo plazo se ha visto rebajada por la agencia Standard & Poors (S&P). Además, la agencia de calificación también rebajó la "nota" a la rama crediticia de la aseguradora. Según S&P, esta rebaja se debe que ha apreciado un deterioro de los resultados de la aseguradora y está convencida de que las limitadas ganancias técnicas de la aseguradora provocarán un retraso en la restauración de la solvencia adecuados para lsus niveles de negocio, aunque considera que los fuertes fundamentos de negocio que tiene la aseguradora en Francia parece que podrán compensar la presión en el perfil financiero de la aseguradora.
Aunque hay muchas gente que no se fía o que prefiere pasar de las agencias de calificación, a las que culpan de gran parte de las consecuencias de la crisis, ya que hasta que estalló le otorgaban la máxima calificación posible a algunos bancos que al final quebraron. La desconfianza que generaron entonces todavía no se ha superado.
Tampoco le van muy bien las cosas al grupo británico de banca y seguros Lloyds Banking Group, que ha tenido, o ha aprovechado el momento para despedir a 650 trabajadores y a recolocar a otros 1.200. la mayor parte de estos despidos y recolocaciones afectan fundamentalmente a empleados en la división de seguros.
Lloyds Banking, que el grupo de banca minorista más grande del Reino Unido, adquirió a finales de 2008 el Halifax Bank of Scotland, y poco después tuvo que ser rescatado para evitar su quiebra. Las autoridades británicas inyectaron 37.000 millones de libras de dinero público a cambio del 41% de su capital.
Para salir de esa situación, el Lloyds Banking elaboró un estricto plan de recorte de gastos por un importe de 2.000 millones de libras en el que se incluyen despidos. Con estas últimas bajas, son ya 15.000 los trabajadores del grupo que han ido a la calle.
Esta visto que en los grupos de banca y seguros, cuando vienen mal dadas es la parte de seguros la que suele pagar el pato.