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Publicado el sábado 10 de julio de 2010
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UN BANCO EN EL RETIRO

España, sí; Gallardón, no

GallardonPor Luis Alcaide.– Por favor, no estropeemos lo conseguido en tierras lejanas, ya sea París, los circuitos de motos y coches, Londres o la Sudáfrica donde los ingleses, como ocurrió en Rio Tinto, llevaron el juego del balón. La epopeya del mundial ya está vencida incluso aunque se pierda la última batalla. A un solo partido grandes selecciones, magníficas en su juego, como la de Hungría y la de Holanda, perdieron ante una eficacísima y agraciada Alemania. Los húngaros del Honved que integraban el grueso del equipo húngaro desaparecieron en desbandada ante la invasión soviética de Budapest en 1956. Algunos llegaron al Madrid de Di Stefano y otros al Barcelona de Kubala y su suegro. La Holanda del Ajax y Cruyff era demasiado grande futbolísticamente para la Holanda de los Países Bajos. Ofertas tentadoras y el Barcelona como pescador habilísimo.

Se ha participado, se ha peleado y se ha dejado una huella, de esas que se dicen indelebles, gracias a la belleza del juego del fútbol que practican estos compatriotas. "La pelota es mía, pero no para esconderla sino para jugarla como unos magos profesionales que dominan todos los trucos y encandilan a todos los auditorios". Los cronistas anglosajones, como si se tratase de barrocos franceses, hiperbolizan, no esconden su entusiasmo por La Roja.

Estos chicos son ya universales, pertenecen a la globalización, así que nada de una recepción para mayor gloria del alcalde madrileño que no tiene por que meter baza en esta fiesta. Solo el Jefe del Estado y la Reina y en el propio Palacio Real son los anfitriones obligados y el entorno apropiado que ofrecer a los españoles. Pero el recibimiento hay que prepararlo y prepararlo ya se gane o se pierda con Holanda. Ser campeón es magnifico y quedará constancia en todas las crónicas escritas, pero mucho más importante es la gesta realizada por estos futbolistas salidos de las canteras de los clubs. Ahí se ha forjado La Roja como también se han forjado en los centros de alto rendimiento de Cataluña, fundamentalmente, nuestros excelentes tenistas. Nadal es el estandarte de esa generación.

Palacio Real, anfitriones reales e invitados de excepción los Nadales, Arroyos, Gasoles, Lorenzos, Alonsos, atletas olímpicos, ciclistas, que como Contador, pelean para llegar los primeros a los Campos Elisios. Los jóvenes españoles, pero también las gentes de mediana edad y los de edad más avanzada, que hoy somos muchos son los únicos acreditados receptores del entusiasmo que los deportistas proyectan sobre ellos.

Subiré a lo alto de La Maliciosa para atisbar la llegada del vuelo de Johannesburgo. Estaré vigilando.