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Publicado el sábado 10 de julio de 2010
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Monitor de EE.UU.

Algunos analistas estiman que muchos de los brokers desplazarán sus oficinas

NY ya no ama a los gestores de hedge funds

El Estado anuncia un impuesto personal a los intermediarios que viven en estados colidantes

David A. Paterson Manuel Lionza.– El Estado de Nueva York ha encontrado en los gestores de hedge funds un posible filón de ingresos. El gobernador, David A. Paterson quiere imponer un impuesto que grave las actividades de dichos gestores, la mayoría de los cuales vive en los estados colindantes de Connecticut y Nueva Jersey, pero trabaja en la ciudad de los rascacielos. La difícil situación financiera que atraviesan algunas administraciones, el caso más paradigmático es la californiana, prácticamente en quiebra, está obligando a buscar ingresos fiscales extras de las piedras, y Nueva York, con un déficit de 9.200 millones de dólares, ha encontrado en los gestores de fondos de alto riesgo un nicho perfecto. Estos gestores, cuyas prácticas altamente especulativas van a verse limitadas en Estados Unidos y Europa, vienen cobrando unas comisiones del 2% sobre los activos que gestionan, más un incentivo del 20% por los beneficios que generan.

Pero la fiscalidad que grava este 20% ha estado rodeado de polémica tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos, porque en lugar de tributar como renta de trabajo, a un tipo marginal del 35 por ciento, lo hace al 15% o, como si se tratase de renta de capital, según la legislación estadounidense. Todos los intentos del Congreso por modificar esta singularidad han fracasado, pero ahora la asamblea de Nueva York quiere corregirlo. La administración estatal neoyorquina espera recaudar por este concepto 50 millones de dólares adicionales. La polémica está servida y los interesados, que se oponen argumentando que sus ingresos van a estar sujetos a una doble tributación, amenazan con irse con sus negocios fuera de Nueva York.

Algunos ya han advertido que podrían montar sus despachos en sus propios hogares, que en su mayor parte están ubicados en Greenwich, en el pequeño estado de Connecticut, próximo a Nueva York, y que posee la renta per cápita más alta de la Unión y la población de gestores de fondos más numerosa del país. El alcalde Nueva York, Michael Bloomberg, buen conocedor del mundo financiero y acérrimo defensor de la ciudad como capital planetaria del sector, ya ha advertido a las autoridades del estado que los gestores no van a dudar un segundo en cambiar de domicilio antes de tener que pagar más impuestos.

El estado de Nueva York podría echarse atrás para evitar el posible éxodo de los gestores que hasta ahora se desplazaban a la ciudad para desarrollar su trabajo desde los vecinos Connecticut o Nueva Jersey, cuyos gobernadores ven el cielo abierto con la posibilidad de que sus ricos convecinos finalmente opten por quedarse ante el acoso fiscal de Nueva York.

En Connecticut el tipo aplicable hasta medio millón de dólares de renta es del 6,5 por ciento, y en Nueva Jersey del 8,97 por ciento, igual que en Nueva York, pero los gestores alegan que si se decidieran quedarse en sus estados de residencia, al menos no estarían sujetos a la doble tributación. Según la legislación de los estados, los contribuyentes estadounidenses tributan sus ingresos de la renta en donde trabajan y los de capital donde viven.

Es por ello que los gestores, acogiéndose a la práctica vigente en el estado de Nueva York, que permite declarar como renta de trabajo los sustanciosos beneficios de los gestores a un tipo reducido, como si se tratase de renta de capital, tienen sus despachos en Wall Street. Si la legislación cambiara se produciría una doble tributación por rentas de capital, a menos que Connecticut y Nueva Jersey adaptaran sus respectivas legislaciones para poderla evitar, según los expertos.