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Publicado el miércoles 9 de junio de 2010
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Monitor de Latinoamérica

Principal competidor de Telefónica en el negocio de la telefonía móvil

Slim se sale con la suya con la TV de pago en Brasil

Era el único país latinoamericano que se resistía a pagar por la televisión

Carlos SlimManuel Lionza.– A Carlos Slim, el empresario mexicano de origen libanés, la fortuna y el éxito le siguen sonriendo. Principal competidor de Telefónica en algunos mercados de América Latina en la telefonía, su apuesta por un canal de televisión de pago en Brasil, un negocio que se vislumbraba poco afortunado cuando lo lanzó -a diferencia de otros países de la región, muy pocos brasileños estaban dispuestos a pagar por ver televisión-, empieza a darle alegrías. Tras varios años de estancamiento, el mexicano empieza a recoger algunos frutos merced a la estrategia comercial y de alianzas locales desarrollada por sus filiales Net Serviços y la operadora de telefonía Embratel, como la integración de servicios de telefonía, TV y de banda ancha en un mismo producto.

A pesar de tener el mayor número de televisores de América Latina, los hogares brasileños que pagan por ver televisión es hoy un poco más del 10%, alrededor de 8 millones de suscriptores, de una población de algo más de 190 millones, el nivel de penetración más bajo de la región. Los niveles de Brasil son modestos si se comparan, por ejemplo, con los de Colombia, donde el 75% de los hogares está suscrito a canales de televisión de pago, o de Argentina, con el 64%. La media regional es del 25%, un porcentaje modesto por el escaso peso de Brasil. Los expertos atribuyen la singularidad del mercado brasileño de televisión a factores diversos como el marco regulatorio, que no se reformó hasta finales de los años 90, y a una oferta local en abierto que satisfacía la demanda de la audiencia; y además, apuntan, las diferentes crisis financieras que sacudieron el país tampoco ayudaron a estimular la demanda de este servicio.

Slim, viejo zorro del sector de las telecomunicaciones, es muy consciente del enorme potencial de Brasil, un mercado de futuro con grandes expectativas en el que perder posiciones puede representar dejar de ganar mucho dinero. Ahora el empresario mexicano está presentando batalla a Telefónica precisamente por el negocio de la telefonía móvil en Brasil, donde su filial Claro está perdiendo cuota y ganándola Vivo, del grupo luso-español -al menos de momento ante la batalla plantada por Telefónica a Portugal Telecom con una oferta por la parte lusa de Vivo.

Carlos Slim tiene a través de su grupo de telefonía Telmex el 49% de las acciones de NET (el 51% restante son de Globopar, del Grupo O'Globo), y el control de la teleoperadora Embratel. Con ésta, NET consiguió integrar telefonía, TV y banda ancha en un mismo producto, con el resultado de que en 2009 NET tenía el 50% del mercado brasileño de TV por cable, el 25% de banda ancha y el 6% del de telefonía fija. Slim espera que NET pueda aprovechar la infraestructura de Claro, su operador brasileño de móviles, para entrar en este mercado y ofrecer, entre otros, servicios de banda ancha por móvil. Según los expertos, las perspectivas para la tele de pago en Brasil son prometedoras; con una tasa de crecimiento que superan el 20% anual, y con una percepción más popular del producto que va perdiendo la imagen de lujo que tuvo en sus principios.

El Mundial de Fútbol de Sudáfrica puede ser una buena oportunidad para los planes de crecimiento de Slim en el negocio de la televisión de pago en el mercado brasileño, sobre todo por lo que pueda representar de innovación tecnológica para los receptores. El próximo Mundial puede ser el de la televisión 3D y ante esta perspectiva, cada vez más cercana,  Net Serviços, la empresa más grande de televisión por cable de Brasil, se ha dotado de la tecnología necesaria, pero aún no ha encontrado los patrocinadores que financien la apuesta tecnológica y los derechos de retransmisión que tiene en exclusiva TV Globo; pero con todo, la gran incertidumbre que tiene ante sí Carlos Slim es si el evento deportivo y el atractivo del 3D conseguirán romper con la todavía escasa audiencia de pago en Brasil.