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Publicado el miércoles 9 de junio de 2010
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Busca también otras entidades para reforzar su proyecto de fusión virtual

Caja Madrid pretende ir a por todas en la puja por CajaSur para acortar distancias con La Caixa

Rato intenta un plan B por si las autonomías fuerzan la retirada de Caja Ávila, Caja Segovia y Caixa Laietana

Caja MadridMiguel Ángel Valero.– El presidente de Caja Madrid, Rodrigo Rato, es muy consciente de que su proyecto de fusión virtual con Caja Insular de Canarias, Caja Rioja, Caixa Laietana, Caja Ávila y Caja Segovia está prendido con alfileres. Ya desde el primer momento la operación no ha conseguido el objetivo principal, que es colocarse por encima de La Caixa. Tampoco ha sido capaz de atraer entidades que aporten suficiente dimensión para hacer realidad esa aspiración. Para superar a la primera caja de ahorros de España necesita a Bancaja o a Ibercaja. Y de momento ninguna de las dos está por la labor. Y menos que ellas la Comunidad Valenciana, que no quiere quedarse sin una entidad financiera en la autonomía tras sumarse la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) al Sistema Institucional de Protección de CajAstur-CCM, Caja Cantabria y Caja Extremadura. De las pequeñas, la aragonesa Caja de Ahorros de la Inmaculada (CAI) y la burgalesa CajaCírculo, ambas de fundación eclesiástica, le han dado calabazas. Sólo Caja Badajoz ha mostrado interés por la operación.

La resistencia de los Gobiernos autonómicos de Castilla y León y de Cataluña a que sus cajas terminen siendo absorbidas por Caja Madrid en esa fusión virtual puede provocar que se retiren del proyecto Caixa Laietana, Caja Ávila y Caja Segovia. Las dos comunidades pueden vetar la entrada en el SIP de Caja Madrid. La Junta de Castilla y León, gobernada por el Partido Popular, el mismo en el que milita Rato, insiste en que Caja Ávila y Caja Segovia se sumen o a la fusión real de Caja Duero y Caja España o a la virtual del Grupo Banca Cívica (Caja Navarra, CajaCanarias y Caja Burgos). Los mensajes y las presiones son diarios: el vicepresidente segundo y consejero de Economía y Hacienda de la Junta, Tomás Villanueva, asegura que el resultado de los consejos de administración de Caja de Ávila y Caja Segovia "sería diferente" si se hubiesen aplicado "criterios empresariales y no se hubiesen producido influencias externas". Villanueva explica que en la negociación que se produjo para la integración de ambas entidades en Banca Cívica, Caja Ávila ya había salvado sus diferencias y con Caja Segovia se mantenían algunas distancias que se "hubiesen solucionado fácilmente". Villanueva se muestra muy crítico con ambas cajas por haber rechazado su integración en Banca Cívica por una unión con Caja Madrid y pide una reflexión sobre lo que representan ellas y el futuro peso que tendrían en ese proyecto. "Por muchos papeles que me enseñen no me van a convencer", argumenta.

Por su parte, el secretario general del PSOE en Castilla y León, Óscar López, defiende el rechazo a una integración de las cajas de Ávila y de Segovia en la fusión virtual promovida por Rato porque serán un "guisante" aplastado por Caja Madrid, pero insiste en que antes de hablar de un veto al proyecto hay "distintos escenarios y cosas que tienen que pasar". López recuerda que la incorporación de las dos cajas en Banca Cívica tenía el apoyo del Banco de España, por lo que era "la mejor opción". Ahora hay que "ver la mejor fórmula" y la opinión del supervisor sobre el SIP impulsado por Rato, aunque también se inclina, como el Gobierno autonómico gobernado por el PP, porque Caja Ávila y Caja Segovia se sumen a la nueva Caja España.

Ávila y Segovia siguen con la idea de la fusión virtual de Rato. Han convocado a sus consejos de administración para el viernes. Y el día 24 se someterá a la aprobación de sendas asambleas generales ordinarias (deben aprobar las cuentas de 2009) la propuesta de los respectivos consejos de administración sobre su posible integración con otras entidades a través de un SIP. Caja Segovia rechaza tanto la integración en la nueva Caja España como volver al Grupo Banca Cívica. El consejo de Caja Ávila ya rechazó abrumadoramente (14 contra 3, procedentes de los representantes del PSOE) la unión con Grupo Banca Cívica.

Por parte catalana, nadie ha hablado de veto a la fusión virtual diseñada por Rato, como sí lo hacen en Castilla y León. Asumida la negativa de La Caixa a hacerse cargo de Caixa Laietana tras absorber Caixa Girona, la Generalitat quiere que esa entidad forme parte de Unnim, la fusión real acordada por Caixa Sabadell, Caixa Terrassa y Caixa Manlleu. Pero la idea no despierta precisamente entusiasmo en la nueva entidad.

Ante este panorama, Rato trata de contar con un plan B, por si su fusión virtual se queda en nada, o en muy poco, con la marcha de estas tres entidades. En esa estrategia alternativa esta la captación para el grupo de Caja Badajoz, e insistir en alguna de las entidades que se han quedado descolgadas del proceso de concentración. Aunque Rato sabe que tiene muy difícil operaciones de gran calado, como Bancaja o Ibercaja. Queda también la opción, muy complicada políticamente, de intentar sumar a su fusión virtual a Caja Vital, la única entidad de ahorro vasca controlada por el PP.

El problema se agudiza por la falta de tiempo. El próximo martes, 15 de junio, todas las entidades tienen que presentar al Banco de España los planes de integración y su petición de ayudas públicas. Y por muy flexible que quiera mostrarse el supervisor, apenas hay margen para este tipo de operaciones, salvo que se optara por renunciar al menos inicialmente al dinero del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob).

Rato parece guardarse un as bajo la manga. Y es la presentación de Caja Madrid a la puja por CajaSur, la entidad cordobesa vinculada a la Iglesia y que es la segunda intervenida por el Banco de España. Ya la entidad madrileña se interesó por CCM, como Ibercaja o BBK, aunque finalmente se la quedó CajAstur. En Caja Madrid lo único que reconocen es que el banco de inversión japonés Nomura, contratado por el Banco de España para la colocación de CajaSur, ha mantenido contactos con el equipo de Rato.

La jugada para Caja Madrid sería doble. Por una parte, llenar de contenido y de dimensión su proyecto de fusión virtual, especialmente si se producen fugas de entidades castellanomanchegas o catalanas, y lanzar al mercado, y especialmente a La Caixa y a los nuevos grupos que le pisan los talones, pero también a la propia organización madrileña un mensaje de liderazgo, de ir a por todas. Por otra, quitarle al Banco de España un gran quebradero de cabeza y, sobre todo, acceder a los dineros del Frob para el saneamiento de la entidad que estaba controlada por los canónigos del Cabildo de la Catedral de Córdoba. Un tercer aspecto es interesante, sobre todo políticamente: mantener una caja de ahorros andaluza en manos del PP.

De momento, Caja Madrid sanea su balance. Ha anunciado la amortización anticipada de la emisión de bonos de noviembre de 2008, por 66,55 millones de euros, y la de febrero de 2007, por 63,39 millones.