El Santander se sitúa como claro favorito para adquirir las 318 oficinas de su antiguo socio
El BBVA se bate en retirada en el Reino Unido tras presentar la peor oferta por las sucursales del Royal
Ahora se plantea comprar los bancos filiales del NAB australiano en Gran Bretaña
El Royal Bank of Scotland, socio estratégico del Santander hasta que el grupo que preside Emilio Botín decidió entrar directamente en el Reino Unido con la adquisición del Abbey National Bank en 2004, ha decidido dar una segunda oportunidad al BBVA, aunque los responsables de la venta de 300 sucursales del banco británico no terminan de entender que la entidad que preside Francisco González haya presentado la peor oferta de todas por estos activos. En el Royal dejan muy claro que el BBVA hizo una propuesta por las oficinas que el banco británico, ahora controlado por el Estado británico, muy por debajo tanto de la oferta presentada por el Santander, al que consideran claro favorito para quedarse con estos activos, como de la realizada por el National Australia Bank (NAB). Así que la semana pasada los responsables del Royal Bank of Scotland pidieron al BBVA que mejorase sustancialmente su oferta por esas 300 sucursales. Que ponga encima de la mesa más de 2.000 millones de libras esterlinas (2.416 millones de euros) si quiere conseguir una puerta de entrada al Reino Unido.
Lo que vende el Royal Bank of Scotland, por imperativo de las autoridades de Competencia de la Unión Europea, son sus sucursales en el norte de Inglaterra y en Gales, así como las oficinas del NatWest en Escocia, lo que suman 318 puntos de venta. Esta red de sucursales supone hacerse con el control de 1,7 millones de clientes particulares y de 20.000 millones de libras en activos, y asumir, por contra, unos 6.000 empleados. En cualquier caso, un bocado goloso para cualquier grupo interesado en entrar en el Reino Unido, como es el caso del BBVA, o en crecer en este mercado, caso del Santander.
La verdad es que nadie termina de entender la estrategia del BBVA en el Reino Unido, donde su presencia es realmente irrelevante, sobre todo si se la compara con la de su principal competidor en España, el Santander, que cuatro años después de comprar el Abbey adquirió Alliance & Leicester y activos del Bradford & Bingley. El grupo que preside Emilio Botín genera ya en el Reino Unido el 16% de sus beneficios totales y considera el mercado británico prioritario en su expansión internacional, para compensar el peso en la zona euro (donde es el primer grupo bancario), en América Latina y en Estados Unidos. Desde 1994, el Santander ha invertido en el Reino Unido más de 15.000 millones de euros, así que el desembolso de 2.416 millones por las sucursales del Royal no supone un esfuerzo descomunal.
El grupo que preside Francisco González BBVA contrató los servicios de los bancos de inversión Nomura y Rothschild para estudiar la adquisición de las oficinas del Royal Bank of Scotland, en un intento por entrar en el Reino Unido. Para reducir el importe de la inversión inicial, estimada entre 1.500 millones de libras y 2.000 millones, se intentó una alianza con el NAB australiano. Otra interpretación que hacen fuentes no oficiales del BBVA es que, más que de una alianza, se trataba de unirse al NAB en el caso de que triunfara la oferta del grupo australiano y compartir la operación. Pero esa jugada no ha salido, ya que el NAB ha optado por retirarse de la puja por las oficinas del Royal tras pasar en solitario el segundo corte de la puja (en el primero tampoco tuvieron éxito Virgin Money, la financiera del polifacético empresario Richard Branson, y Blackstone).
A pesar de su escuálida oferta, el BBVA sigue vivo en la subasta por las 318 sucursales del Royal, y oficialmente no se ha tirado la toalla por estas oficinas del banco británico controlado por el Estado en un 83% tras protagonizar el mayor rescate de un banco (53.400 millones de euros en sucesivas ampliaciones de capital).
En un nuevo intento, casi a la desesperada, por no dejar el camino libre al Santander como el banco español en el Reino Unido, el BBVA está estudiando la posibilidad de hacer una oferta de compra por Clydesdale y Yorkshire, las filiales británicas del National Bank of Australia. La operación, anunciada por el diario británico The Sunday Times, da por hecho que, tras no tener opción a la compra de las 318 sucursales del Royal, que hubiera situado al NAB como uno de los mayores bancos del Reino Unido, el consejero delegado del grupo australiano, Cameron Clyne, ponga a la venta en cuestión de semanas sus filiales en el Reino Unido y se retire definitivamente de este mercado.
Esta operación, en el caso de cuajar, supondría que el BBVA tiene que renunciar a la adquisición de las 318 sucursales del Royal, ya que si no requeriría del grupo que preside Francisco González un esfuerzo cercano a los 5.000 millones de euros para poder estar en condiciones de intentar discutir con el Santander su posición de liderazgo en el mercado británico. "5.000 millones son palabras mayores para el grupo, no hay más que ver el importe de las adquisiciones realizadas con FG como presidente único", opina un directivo del BBVA.
En contra de los intereses del BBVA en el Reino Unido juega la declarada voluntad del Santander de crecer en este mercado, donde en el primer trimestre creció el 17% en beneficios, aportando 480 millones de euros, el 16% de las ganancias totales del grupo. Y su presidente, Emilio Botín, dejó muy claro ya a principios de año que el Santander aspira a convertirse en "el primer banco del Reino Unido".
Así que lo más probable es que el Reino Unido, como ya sucedió con Italia (Banca Nazionale del Lavoro) o con Portugal, sea una asignatura pendiente más en la expansión internacional del BBVA de Francisco González, donde sólo tiene una posición de liderazgo en México y en Venezuela, aunque en este último caso cada vez más debilitada por las maniobras de Hugo Chávez.