La Generalitat exige a Caixa Laietana que no forme parte de esa integración
Rato afronta una rebelión de las comunidades autónomas por su propuesta de fusión virtual
Hasta la Comunidad de Madrid afirma que no autorizará la operación mientras no tenga todos los datos
Si el presidente de Caja Madrid, ex vicepresidente económico de los Gobiernos de José María Aznar y ex director gerente del FMI, Rodrigo Rato, pensaba que su propuesta de fusión virtual con Caixa Laietana, Caja Insular de Canarias, Caja Rioja, Caja Ávila y Caja Segovia iba a ser un camino de rosas, se ha equivocado de plano. Al malestar del propio consejo de administración de la entidad de ahorro madrileña, que, como desveló CapitalMadrid.info el pasado miércoles, no ha sido informado oficialmente de la operación, que algunos de sus miembros consideran muy frágil además de rechazar la apelación al Frob, se une la abierta oposición de la Generalitat catalana y más matizada de la Junta de Comunidades de Castilla y León, gobernada como la Comunidad de Madrid por el Partido Popular, del que forma parte Rato.
Hasta la Comunidad de Madrid, en boca de su vicepresidente, Ignacio González, precisamente aspirante a la presidencia de la caja hasta que Rajoy y Zapatero pactaron la candidatura de Rato en contra de los deseos de Esperanza Aguirre, se cura en salud y avisa: "No valoraremos el proyecto hasta conocerlo de cerca". Vamos, que exige a Rato muchos más datos sobre la operación. Como los miembros del consejo de Caja Madrid. Uno de ellos critica que Rato todavía no tenga su propio equipo en la entidad (sólo ha logrado fichar al que fuera su jefe de gabinete en el FMI), ni haya ratificado al actual (salvo la marcha de Juan Astorqui de director de Comunicación): "Cuando decide uno solo es mucho más fácil cometer errores de procedimiento, como no informar al consejo ni a los Gobiernos autonómicos de las cajas inmplicadas".
La Generalitat catalana es la comunidad autónoma afectada (junto a Castilla y León, la Rioja y Canarias, además de la Comunidad de Madrid) más beligerante contra la fusión virtual impulsada por Rato. Quiere que la fusión de sus entidades de ahorro se quede en Cataluña, pese a la postura favorable del Banco de España a las operaciones interregionales. Ya ha sufrido una deserción con la decisión del consejo de administración de Caixa Penedés de sumarse a la fusión virtual impulsada por Caja Murcia, la balear Sa Nostra y Caja Granada. Y no quiere más.
Cuenta con una ventaja: Caixa Laietana es la única de las hasta ahora diez entidades de ahorro catalanas cuyo consejo de administración no ha tomado una decisión formal sobre la participación en una fusión. De hecho, la entidad presidida por Jaume Boter, no convocará un consejo de administración extraordinario para abordar su futuro hasta la próxima semana. Algo que ha facilitado que la Generalitat, a través del conceller de Economía, Antonio Castells, reclame a Caixa Laietana que se piense más dar el paso de sumarse a un proyecto que es visto como una absorción por Caja Madrid.
"La Generalitat ha trasladado a Caixa Laietana que, ya que no ha tomado aún ninguna decisión formal, antes de hacerlo valore todas las posibilidades, y si existen opciones alternativas. Sólo se le ha pedido que valore otras opciones", explican en Economía. Lo que no reconocen es que prefieren que Caixa Laietana se sume a Unnim, algo que en este grupo (fusión real de las caixas de Terrassa, Sabadell y Manlleu) no gusta mucho, pero que estaría bien visto por el Banco de España, que quiere integraciones de cierta dimensión. Tampoco admiten en el Gobierno catalán que se ha pedido a La Caixa un esfuerzo adicional y absorber esta entidad, pero el equipo de Isidre Fainé y de Juan María Nin ya ha cumplido al quedarse con Caixa Girona.
En Caixa Laietana defienden la fusión virtual con Caja Madrid y las otras cuatro entidades, rechazan que suponga a medio plazo una absorción real, y destacan el mantenimiento de los puestos de trabajo (1.100) y de la marca en Cataluña (existe un compromiso verbal respecto a que las oficinas que el nuevo grupo abra en la autonomía llevarán la denominación de esa entidad), que el director general, Josep Ibern, será el hombre fuerte en la región. Argumentan que una fusión intrarregional tendría un impacto negativo en el empleo, en la red de sucursales y en la obra social.
Pero Rato no se encuentra con la oposición de la Generalitat. En Castilla y León, en manos del PP, no son sólo los sindicatos de Caja Ávila y Caja Segovia los han alertado de la pérdida de identidad que la integración en Caja Madrid supondría. La Junta de Castilla y León se reserva el derecho a vetar una operación de la que tampoco ha sido informada. El consejero de la Presidencia y portavoz de la Junta, José Antonio de Santiago-Juárez, declina meterse en el lío de si el Gobierno autonómico impondrá el veto que le concede la Ley de Cajas a la unión de Caja Segovia y Caja de Ávila con Caja Madrid, ya que oficialmente no conoce el proyecto. "Tomaremos la decisión siempre pensando en el interés de Castilla y León". Pero en la Junta recuerdan que su presidente, Juan Vicente Herrera, ya insinuó la posibilidad de veto.
Pero insiste en varias ocasiones en que las dos entidades han cometido un "error" al declinarse por esta opción, en vez de apostar por el Grupo Banca Cívica (Caja Navarra, Caja Canarias, Caja Burgos) una vez que rechazaron una fusión real intrarregional. Muestra su preocupación por el hecho de que Caja Ávila y Caja Segovia "puedan ser aplastadas como un guisante por Caja Madrid, que es un gigante".
No obstante, en Caja Madrid recuerdan que en el PP de Ávila está Ángel Acebes, ministro del Interior cuando Rato era vicepresidente autonómico y actual consejero de Cibeles, que agrupa algunas de las participaciones industriales y financieras de Caja Madrid. "Si Acebes apoya la fusión, va a ser difícil que no salga", añaden.
Quienes guardan un escrupuloso silencio son los Gobiernos autonómicos de Canarias y de La Rioja. En el primer caso, nunca se ha interferido en decisiones de las cajas, como sucedió con CajaCanarias y Banca Cívica y cuando la Insular se unió a la frustrada operación con Caja Rioja y la aragonesa CAI. En el segundo, similar posición: el Gobierno autonómico del PP no puso pegas a que Caja Rioja se aliara con otras entidades. El problema es que Caja Madrid es la segunda del sector, no una entidad de una dimensión similar a la de las que hasta ahora habían hablado tanto CajaCanarias, Caja Insular de Canarias o Caja Rioja. Es más una absorción que una fusión, por mucho que se presente como virtual.
Eso es, al menos, lo que opinan en el Partido Riojano. Miguel González de Legarra, presidente, y Miguel Gómez Ijalba, secretario general, coinciden en hablar de "absorción" en lugar de "sistema de consolidación entre iguales". El primero explica así la operación: "Caja Madrid necesita los recursos del Frob, tiene que sanear el balance y eso no puede hacerlo por sí sola. Necesita esta fusión que descartaba hace sólo dos meses, pero que ahora le resulta imprescindible para acceder a los fondos del Frob". González de Legarra cree que Caja Madrid convertiría a Caja Rioja "en una mera sucursal, en una filial, sin capacidad decisoria alguna". Y califica a Rato como "un mal compañero de viaje".
Ijalba avisa de los riesgos: "Posiblemente, el capital íntegro de cada caja deberá responder por la deuda de las demás, por lo que las deudas de Caja Madrid pueden superar la capacidad de respuesta de Caja Rioja y llevarla a la quiebra", "Cualquier movimiento en falso obligaría a Caja Rioja a responder con todo su capital", añade. Acusa al PP de poner "al servicio de Caja Madrid, de Rato y de Esperanza Aguirre el botín de pequeñas cajas que pueden ayudarles a alcanzar sus objetivos". Y exige al Gobierno autonómico "un análisis que vaya más allá del mantenimiento de las oficinas o de seguir utilizando el nombre de Caja Rioja en esta comunidad".