UN BANCO EN EL RETIRO
Funcionarios públicos, no tantos y damnificados
Los funcionarios..., los funcionarios, que decía la canción, pues no son tantos. Concretamente los funcionarios españoles auténticos, los que han accedido a la Administración mediante pruebas selectivas, abiertas a toda la ciudadanía, suman 1.600.000, de un colectivo de empleados públicos de 3.200.000 registrados o de 3.600.000 estimados. Quienes han competido abiertamente a través de un sistema de oposiciones son el 44% del total. Los restantes corresponden a las categorías de personal laboral, interinos, cargos de confianza. En los ayuntamientos, los funcionarios de carreras son el 34% del personal municipal y el 65% en las autonomías, donde se incluye médicos y sanitarios además de profesores de acuerdo con las competencias trasferidas. En la Administración central los funcionarios del Estado y la Seguridad Social totalizan el 75% del empleo público.
El rápido incremento que se ha registrado en los últimos años se corresponde con la creación de sociedades estatales, autonómicas y municipales. En el periodo 2000-2006 (único para el que tengo datos) se han incrementado en un 45% y 68%, respectivamente. Tan poco he encontrado datos sobre la dimensión de esas sociedades, pero de lo que no hay duda es que esta eclosión responde de alguna manera a como mejorar las retibruciones o los gastos. Igualmente sigo careciendo de datos sobre eventuales desequilibrios en los balances y si estos desequilibrios han sido "equilibrados" con aportaciones publicas: una corriente subterránea que podía haber vulnerado las reglas de competencia comunitarias.
Otra curiosidad propia de la chapuza nacional es el elevadísimo número de fundaciones autonómicas y municipales que han aparecido en ese periodo 2000-06. En las autonomías se ha contabilizado un incremente del 572% y en los ayuntamientos del 1.475%. ¿Vertiginoso? El truco por su magnitud debería ser estudiado por alguna comisión parlamentaria, incluido algún parlamentario europeo, no español.
Los funcionarios de carrera están aceptando el recorte de sus emolumentos con la resignación propia de un servidos publico que conoce los males de la patria. No entienden bien por qué hay unas diferencias en los recortes según la categoría del funcionario, porque cualquier política retributiva debería venir por el lado de los impuestos. Su indignación es sin embargo mayor por las transferencias autonómicas que se autorizaron cuando ya el déficit era de dominio universal.
Por fortuna, la sombra protege mi banco del Retiro. Recuerdos: mis cinco años de Bruselas y siempre los mismos funcionarios alemanes, ingles, francés, cualquiera que fuese el partido en el gobierno. Casualidades: Compañeros funcionarios trasferidos a las autonomías o ayuntamientos con mayores retribuciones que en la administración central. Petición machaconamente reiterada: Un distrito federal en esta autonomía uniprovincial aunque nos veamos privados de esos apasionantes capítulos de espías que olvidan su escritura.