BANCAJA MADRID
Rato considera 'irreversible' la fusión virtual de Caja Madrid
Ajuste de plantilla del 14%, y del 12% de las sucursales
Más claro, el agua. Primera convención de directivos de Caja Madrid con Rodrigo Rato de presidente. Y mensaje para propios y extraños: la fusión virtual con Bancaja, Caja Ávila, Caja Segovia, Caja Rioja, Caja Insular de Canarias y Caixa Laietana es un "cambio estructural y no coyuntural para Caja Madrid, un proceso de integración irreversible" que dará lugar a una sociedad anónima con estatuto de banco, primera entidad financiera española en banca comercial y de empresas en el mercado nacional por volumen de negocio, con 355.613 millones de euros, además de 15ª entidad de Europa, con una liquidez de 30.000 millones de euros.
Segundo mensaje, éste más interno, pero en la misma línea de irreversibilidad de la fusión, por muy virtual que sea ahora: "Independientemente del rótulo que aparezca en la oficina, todos los empleados del nuevo grupo deben sentirse orgullosos de pertenecer a un sólido proyecto empresarial". Porque todos los trabajadores "tendrán a su disposición las mismas herramientas informáticas y operativas, el mismo asesoramiento desde los servicios centrales, la misma asesoría jurídica, el mismo marketing y los mismos productos".
Rato exige a los más de 2.800 directivos de Caja Madrid asistentes a la convención "apostar por la búsqueda del liderazgo en el sector financiero español", jugar en "la primera división del sistema europeo", porque "estamos creando una entidad de referencia". El Sistema Institucional de Protección (SIP) que impulsa el ex vicepresidente económico de los Gobiernos de José María Aznar y ex director gerente del Fondo Monetario Internacional desemboca en una mayor solvencia patrimonial que permitirá abordar "proyectos de mayor magnitud", un ahorro de costes significativo, una mejor diversificación geográfica y obtener una financiación más diversificada.
"La liquidez no tiene por qué ser siempre abundante y barata", lo que exigirá a Caja Madrid y al nuevo grupo equilibrar su estructura de financiación, tratando de que exista un mayor peso de los depósitos estables. Rato deja claro a la competencia que insistirá en la guerra de depósitos, para incrementar la vinculación de los clientes actuales y la captación de procedentes de otras entidades.
El presidente de Caja Madrid insistió en que las sinergias netas derivadas de la integración, 500 millones de euros anuales, compensarán sobradamente el coste financiero de la ayuda pública del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (4.465 millones de euros al 7,5% de interés el primer año, 0,15 puntos más cada año adicional). Esas sinergias se obtendrán con una reducción del 10% en los servicios centrales, del 12% en la red de sucursales y del 14% en la plantilla. Un ajuste que, según Rato, es sensiblemente inferior a los que han necesitado, proporcionalmente, otros procesos de integración. Rato trata de tranquilizar a los sindicatos, muy poderosos en estas entidades, y recuerda que existe un compromiso para abordar el ajuste "en un marco de negociación con los representantes de los trabajadores, intentando acordar las medidas menos traumáticas y que tengan el mayor consenso posible".
Retos a corto plazo: la morosidad. Rato reconoce el esfuerzo realizado por Caja Madrid, que ha permitido que en mayo sea del 5,4%, 0,26 puntos menos que un año, una evolución mejor que la de la sector. A medio plazo, el nuevo modelo comercial, gracias al cual "pasaremos de un sistema basado en la venta de productos y campañas a otro centrado en el cliente", en el que el asesoramiento y la vinculación serán las claves.