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Publicado el miércoles 30 de junio de 2010
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La operadora española, sin voz ni voto en la junta, había elevado su oferta por segunda vez hasta 7.150 millones

El Gobierno portugués ejerce su 'golden share' y veta la oferta de Telefónica por Vivo

La mayoría de la Junta extraordinaria de Portugal Telecom aprueba la propuesta de la operadora española

José SócratesJosé Alves-Lisboa.– (13.50 H.) El Gobierno portugués ha recurrido al derecho de veto que le garantiza su polémica "golden share" para impedir que Telefónica se hiciera con el control de la brasileña Vivo, que  comparte con Portugal Telecom. Y lo ha hecho incluso después que la junta extraordinaria de la operadora lusa aprobara por mayoría (74% frente a 26%) aceptar la propuesta realizada por la compañía que preside César Alierta, que en la noche del martes elevó, por segunda vez, la cantidad que ofertaba por el 30% de Vivo. La cifra sumaba 7.150 millones (650 millones más que la anterior), lo que permitió convencer a los inversores internacionales del PT, que poseen en torno a un 70% de su capital, para que apoyaran a la operadora española. La oposición del Gobierno de José Sócrates y la utilización de la "golden share", sobre cuya legalidad se pronunciará Bruselas el próximo 16 de julio, abre un conflicto jurídico de dudosa resolución entre Telefónica y PT, que se trasladará al futuro funcionamiento de Vivo. El Gobierno de José Sócrates ha olvidado, en esta batalla corporativa, su 'ciega amistad' con el de Zapatero.Pero en Lisboa ya se habla de un proceso secreto de negociación.

Hasta la segunda subida de la oferta, comunicada entrada la noche del martes a la CNMV española, la clave de la batalla estaba en el Gobierno de Lisboa. Y es que el jefe de Gobierno portugués, José Sócrates, que mantiene unas relaciones personales y políticas muy estrechas con José Luis Rodríguez Zapatero y al que proclama nada menos que como el "mejor amigo de Portugal", ha entrado en escena y no a favor de Telefónica. Y ante aquellos compatriotas suyos que aún miran de reojo a los españoles, fijándose más en los ochos siglos de batallas, de rivalidad o de olvido recíproco que en el hecho de que desde 1986 (adhesión a la antigua Comunidad Económica Europea) no hay dos países en Europa tan cercanos y con las economías tan integradas, lo primero que hizo cuando llegó al poder fue abrir las puertas a la inversión española, gritando "¡España, España, España!".

Sin embargo, en estos momentos, teniendo la economía y las finanzas en crisis y su cuota de popularidad por los suelos, Sócrates piensa que tener a un "enemigo español" como Telefónica, que quiere deshacer su alianza con Portugal Telecom (PT) para quedarse con la brasileña Vivo, podría ser rentable.

Así, aunque sea el mayor accionista de Portugal Telecom (PT), con una participación directa del 2%, más el 8% que según la reguladora lusa CMVM tiene "aparcados" desde hace unos días en el banco suizo UBS y en le gestora norteamericana TPG-Axon Capital, Telefónica no pudo votar en la junta de su todavía "socia" portuguesa, al pronunciarse hoy sobre la oferta española de 7.150 millones (6.500 millones hasta ayer) por el 30% de PT en la brasileña Vivo. La rapidez con que la CMVM lusa llegó a la conclusión de que la operadora española quería utilizar UBS y TPG para votar en la junta esquivando el obstáculo del "conflicto de intereses", sorprendió a los analistas.

Lo cierto es que la CMVM tuvo que hacer una investigación contra-reloj, y bajo  fuertes presiones: unas muy ostensibles, por parte del presidente de PT Zaniel Bava y de la prensa económica, que acusaran Telefónica de "traición" de "hacer trampa", y otras más sutiles pero quizás más decisivas, por parte del gobierno socialista. Así, al margen de la argumentación desarrolladla para impedir Telefónica de tener alguna participación directa ni indirecta en la junta, la CMVM no podía ignorar la posición de Sócrates, que ordenó al banco público Caixa Geral de Depósitos (CGD), con un 7,3% de PT, votar contra la oferta española por Vivo.

No es la primera vez que las autoridades portuguesas invocan los "intereses nacionales" para frenar iniciativas empresariales españolas. El ejemplo más llamativo, quizás, y que remonta a 1999, fue la compra del grupo financiero de António Champalimaud por el Santander, que tuvo que llevar el conflicto a Bruselas para poder quedarse con el Totta & Açores.  Ahora, ante la lucha por Vivo,  Sócrates va aún más lejos que PT, cuyo presidente puso siempre la cuestión en términos de mercado, diciendo que el precio propuesto por Telefónica es "insuficiente",  mientras que el gobierno ve en Vivo un "interés nacional estratégico", para el país y para PT.

José Sócrates llegó inclusive a decir que el gobierno no descartaba utilizar la "golden share" que el Estado aún ostenta en PT para frenar a Telefónica, no solo frente a una eventual  OPA hostil española, sino también para frenar la oferta por Vivo. Es cierto que las últimas semanas ya no se habló tanto de la "golden share": Sócrates no cambió oficialmente de opinión, pero  se prevé que las próximos días el Tribunal Europeo dictará sentencia contra los "derechos especiales" del Estado en PT, y sobre todo Zaniel Bava tuvo que garantizar a los inversores internacionales de que la oferta española por Vivo seria un asunto exclusivo de los mercados.

Y han sido precisamente los inversores internacionales los que han tenido la última palabra en la junta. Así, aunque el presidente de la mesa de la junta Menezes Cordeiro decidiera neutralizar los 10% de votos atribuidos a Telefónica, que según todos los analistas seria la decisión más lógica tras el veredicto de la CMVM, ahora todo queda judicializado, aunque Telefónica todavía no ha anunciado cual será su próximo paso.

La participación en la junta fue un factor clave. Habitualmente situada por debajo del 70%,  que fue lo que pasó en la junta que en 2007 puso punto final a la OPA hostil de Sonaecom, que contaba con el apoyo de Telefónica, que en caso de éxito se hubiera quedado con el 30% luso de Vivo por sólo 2.200 millones de euros. En aquella junta, la participación sólo alcanzó el 66%, lo que facilitó la labor de obstrucción del núcleo durode accionistas portugueses, mientras que según fuentes de PT, esta vez el "quórum" se situó entre el 75% y el 80%, gracias a una mayor participación de los inversores internacionales, lo que favoreció a Telefónica.

Con lo cual, lo que sale a flote, definitivamente, es que el "interés estratégico" de Vivo tuvo un precio para el consejo de PT, para el núcleo duro luso y para los inversores internacionales. Al margen pues de los presuntos "intereses nacionales" invocados por un Sócrates en horas bajas de popularidad, e igualmente por la prensa lusa (la económica y la generalista), que hizo ayer su gran tema de actualidad mesclando el tema de Vivo y otras rivalidades empresariales con  el partido del Mundial entre Portugal y España,  para resucitar así los viejos demonios del nacionalismo luso anti español, que hace todavía vender muchos periódicos en el país vecino.