El BIS alerta de problemas de refinanciación para la banca
El Tesoro español tendrá que competir con Grecia en los mercados de deuda
España será en 2011 uno de los países con menor ratio de endeudamiento sobre el PIB
Grecia ultima su vuelta a los mercados internacionales de deuda en julio. Objetivo: captar 4.000 millones de euros. El responsable de la agencia griega de gestión de la deuda, el equivalente al Tesoro Público español, Petros Christodoulou, afirma que la intención es emitir letras con vencimiento a tres meses, seis y doce meses. Sería la primera operación en los mercados desde que en mayo recurriera a la ayuda de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Las dos instituciones aprobaron la refinanciación de la deuda a corto plazo tanto en julio como en octubre de este año, tal y como recogen los términos del préstamo de 110.000 millones de euros acordado con el Gobierno griego.
Con esta decisión, Grecia se la juega. Una subasta discreta puede agravar la opinión internacional sobre la situación real de su economía. ¿Y cómo se mide una subasta? Los analistas se fijarán sobre todo en el tipo de interés que Grecia tendrá que ofrecer para captar compradores para sus letras del Tesoro. Un porcentaje elevado supone una prima adicional de riesgo. Y cuanto más alta sea ésta, mayor será la preocupación de los mercados y menor la confianza en la recuperación de la economía griega.
Pero no es sólo un problema griego. "Si la subasta de letras del Tesoro de julio va mal para Grecia podría afectar a otros países como Portugal y España, que están en el punto de mira de unos mercados hiperdesconfiados", señala un operador. "La confianza el frágil ahora mismo y cualquier mala noticia puede provocar una crisis aún mayor", opina Steven Major, responsable de análisis de renta fija de HSBC.
Como en el caso español, el Gobierno griego cree que la confianza del mercado mejorará antes de las subastas de bonos de los días 13 y 20 de julio, porque la reforma del sistema de pensiones, la pieza central de su plan de consolidación fiscal a tres años vista, se aprobará la próxima semana en el Parlamento griego.
El Gobierno griego tiene asumido que tendrán que pagar una elevada prima en la subasta, ya que llevará tiempo convencer a los inversores de que la consolidación fiscal está en marcha. Una situación muy similar a la española, salvando las distancias (en España no hubo ocultamiento del déficit como en Grecia). Esta emisión de títulos a corto plazo ya ha sido aprobada por el FMI y por la UE, que también han dado su visto bueno a otra colocación de deuda a mayor plazo que se realizará previsiblemente en octubre.
Todo esto afecta al Tesoro español, que espera colocar entre 2.500 millones de euros y 3.500 millones de euros en la subasta de bonos a cinco años que se celebra el primer día de julio. En la anterior subasta de bonos a cinco años con cupón del 3%, celebrada el pasado 6 de mayo (apenas una semana después de que Standard & Poor´s rebajase la calificación de la deuda española), el Tesoro colocó 2.345,6 millones de euros, frente a los 5.522,1 millones solicitados, con un tipo marginal del 3,58%. El Tesoro tuvo que elevar en 0,738 puntos el tipo de interés marginal del 2,842% de la subasta de marzo, en la que colocó 4.500 millones.
Las subastas de letras a tres meses y a seis meses de la semana pasada se saldaron con una elevada demanda, captando el máximo previsto (4.020 millones, frente al objetivo mínimo de 3.000 millones), a costa de un ligero incremento en los tipos de interés ofrecidos.
Según Renta 4, de cara a los vencimientos de deuda que se producirán en julio (unos 24.000 millones de euros), el Tesoro contaría con un colchón de liquidez en su cuenta del Banco de España cercano a 15.600 millones, lo que limitaría las presiones a la hora de captar financiación en los mercados internacionales. Lo que no es precisamente el caso griego.
En este contexto, el Banco Internacional de Pagos de Basilea (BIS, por sus siglas anglosajonas) señala en su informe anual de 2009 que el "rápido crecimiento" de los niveles de deuda "plantea cuestiones urgentes sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas". La institución financiera internacional más antigua del mundo, con el ex gobernador del Banco de España Jaime Caruana como director general, cree que "lo ocurrido recientemente en Grecia y en otras naciones de Europa meridional ha mostrado lo rápido que pueden propagarse a otros países las dudas de los inversores sobre la solidez de las cuentas públicas de una economía".
EL BIS admite que las medidas de consolidación fiscal pueden perjudicar la recuperación económica (el crecimiento, en algunos casos), "pero peor sería tener que afrontar la súbita pérdida de la confianza del mercado". En el caso de España, cree que paga las consecuencias de haberse demorado en la adopción de medidas de contención del gasto. Y de que éstas "fueron acogidas con tibieza en los mercados". Ese retraso justifica que la diferencia de deuda entre Irlanda y Alemania no haya sufrido el deterioro de la española, pese a que las cifras de ambos países son similares. Los mercados se han creído el plan de consolidación fiscal irlandés más que el español.
Pero hay un dato que ayudará sin duda al Tesoro español. El BIS augura que España será, con Austria, una de las grandes economías mundiales con menor ratio deuda/PIB en 2011, del 78%, lejos del 135% de Italia o del 139% de Grecia. Pero advierte de que, si España no actúa, puede situarse ante un alarmante 300% en el año 2040. Sin embargo, si se hacen los deberes, podría consolidarse en el largo plazo (tras rozar el 100% la próxima década) en un más que meritorio 50%.
Pero el BIS no sólo advierte a España. "Las bajas tasas de interés que prevalecen en la economía mundial están desalentando la necesaria reducción del apalancamiento, sumándose así a las distorsiones del sistema financiero y causando problemas en otros ámbitos", señala su informe, que muestra una gran preocupación por la estabilidad financiera. Y el que los bancos centrales estén asumiendo deuda pública y la adquisición de otros activos puede "aumentar el riesgo moral, al señalar que existe un comprador de último recurso para ciertos instrumentos". Por ello, el BIS El BPI cree que "es posible" que los bancos centrales "tengan que endurecer la política monetaria antes de lo que sugerirían por sí solas las perspectivas macroeconómicas".
Respecto a la banca, el BIS considera que sigue expuesta "a nuevas pérdidas por impago" y que las entidades financieras "pueden sufrir importantes tensiones a la hora de refinanciarse si la percepción del mercado se torna en su contra".