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Publicado el martes 29 de junio de 2010
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Cajasol apoyará la operación porque "fortalece el sistema financiero andaluz"

Unicaja afina su oferta por CajaSur con los mismos planes de la fusión frustrada por los canónigos

Elude el problema de solapamiento de sucursales, uno de los criterios de elección para el Banco de España, mediante el cierre de todas las que estén en pérdidas

Braulio Medel y Antonio PulidoMiguel Ángel Valero.– Azuzado por la Junta de Andalucía y por el pacto entre el PSOE y el resto de las fuerzas políticas de esa comunidad autónoma, el presidente de Unicaja, Braulio Medel, no está dispuesto a perder la oportunidad de adquirir CajaSur. La entidad cordobesa fue intervenida por el Banco de España precisamente por negarse los canónigos de la catedral de Córdoba a una absorción. Y cuenta con un aliado inesperado, porque la sevillana Cajasol, especialista en fusiones con integración rápida y protagonista de la primera operación interregional al absorber Caja Guadalajara, apoya "toda operación que vaya encaminada a fortalecer el sistema financiero en Andalucía", según su presidente, Antonio Pulido. La oferta conjunta por CajaSur puede ser el primer paso para una operación de mayor calado entre las dos grandes cajas andaluzas, hasta ahora competidoras entre sí, pero el Banco de España prefiere integraciones reales, no virtuales, cuando se trata de entidades de la misma comunidad autónoma.

La oferta que Unicaja considera ganadora en el sentido de que será difícilmente superable por sus competidores (Caja Madrid, Grupo Banca Cívica, BBK, BBVA y Sabadell), sobre todo si es conjunta con Cajasol, se basa en el plan de fusión con CajaSur, elaborado por la consultora Boston Consulting y rechazado in extremis por los canónigos de la catedral de Córdoba. Por una parte, el mantenimiento de la marca CajaSur y el establecimiento de una cosede en Córdoba que gestionará todo el negocio del grupo en parte de Andalucía occidental y Extremadura. Algo que cambiará si la oferta se hace de forma conjunta con Cajasol. Por otra, un respeto escrupuloso a la proporcionalidad y a los compromisos ya existentes de la Obra Social de la entidad en el nuevo grupo en caso de salir triunfante del proceso competitivo por CajaSur.

El tercer aspecto es el más importante, por su novedad y porque ataca de lleno uno de los criterios fijados por el Banco de España para decidir a quién adjudica la entidad de ahorro cordobesa. Se trata de un plan antisolapamiento de sucursales, que no tendría en cuenta solamente la proximidad con otras oficinas sino también y sobre todo que estén en pérdidas en el momento de la integración.

El informe de Boston Consulting para la fusión (en realidad, una absorción) de CajaSur y de Unicaja estimaba necesario el cierre de entre 286 y 324 sucursales de ambas entidades por solapamiento. Ahora, el equipo de Braulio Medel, posiblemente el que mejor conoce las interioridades de la caja cordobesa, da un paso más y habla de cerrar todas las oficinas que actualmente se encuentren en números rojos. Se puede dar el caso de que en una misma calle de una capital andaluza convivan sucursales de Caja Jaén (ya absorbida por la entidad malagueña), Unicaja y CajaSur, pero las tres estarían en beneficios en el momento de la integración.

Otra vía de ahorro es la drástica reducción, sin paños calientes porque ya no hay que contentar a los canónigos de la catedral de Córdoba, de los servicios centrales que resultaran redundantes, y que lógicamente se concentraría en la caja cordobesa (en ellos trabajan unos 600 empleados). Aquí Unicaja hará valer su experiencia en fusiones, la última con Caja Jaén, y en obtener buenos ratios de eficiencia, en hacer más con menos recursos. Algo en lo que también tiene una experiencia acumulada Cajasol.

La cuestión más peliaguda, sin embargo, es cómo afrontar la integración de la entidad de ahorro cordobesa, con los depósitos prácticamente en caída libre pese a la presencia de los interventores del Banco de España y en una situación delicada (ha anunciado que suspende el pago del dividendo en sus participaciones preferentes al estar en proceso de reestructuración con sustitución temporal de sus administradores, contar con el apoyo del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, el Frob, y no haber tenido beneficio distribuible en el ejercicio 2009), con el menor recurso posible a las ayudas públicas. Aquí le puede servir de inestimable ayuda a Unicaja Cajasol, que absorbió Caja Guadalajara sin necesidad de recurrir al dinero del Frob.

El plan de Unicaja es hacer hincapié en los ahorros respecto al frustrado proyecto de fusión, ya que desaparecen las inversiones destinadas a la fundación a través de la cual el cabildo de la Catedral de Córdoba habría canalizado una obra social autónoma.

Pero la gran ventaja de Unicaja respecto a los demás competidores por CajaSur es su mayor conocimiento de la situación real de la entidad cordobesa. Su principal desventaja, las tiranteces con el Banco de España por los frustrados intentos de hacerse con Caja Castilla La Mancha (CCM) y con CajaSur. También pueden jugar en contra de la caja malagueña las insistentes presiones políticas desde Andalucía sobre el Banco de España para que la caja cordobesa se quede en manos locales.

En este sentido, la postura de la Junta de Andalucía no ha cambiado nada. Su presidente, José Antonio Griñán, apuesta claramente por una oferta conjunta de Unicaja y de Cajasol por CajaSur para que esa entidad "se quedara en Andalucía". Griñán, que como su antecesor, Manuel Chaves, suspira por la "gran entidad andaluza", ve cómo esa idea es prácticamente imposible porque Caja Granada ratificará, pese a las presiones en contra, su fusión virtual con CajaMurcia, la balear Sa Nostra y la catalana Caixa Penedés. Quizás por ello quiere poner toda la carne en el asador para que dos competidores se pongan de acuerdo para ir juntos al proceso competitivo abierto por el Banco de España para decidir el nuevo propietario de CajaSur, y para que esa colaboración pueda desembocar en una integración mucho mayor.

Fuentes conocedoras de la operación creen que la oferta conjunta por CajaSur puede plasmarse con relativa facilidad a través del Banco Europeo de Finanzas (BEF), una entidad que Unicaja rescató por indicación del Banco de España y que hace tres años fue transformada en la entidad financiera de las cajas andaluzas para canalizar grandes proyectos empresariales en la región. El capital del BEF está repartido entre Unicaja y CajaSol (el 33% cada una, lo que les daría el control absoluto de la entidad), CajaSur y CajaGranada (con el 16,5% cada una) y Caja Jaén (ahora ya Unicaja), con el 1% restante.

Otras fuentes recuerdan, sin embargo, que el Banco de España autorizó casi a regañadientes la transformación de la entonces filial bancaria de Unicaja en una especie de banco de inversión de las cajas andaluzas, un proyecto que no le terminaba de gustar porque el supervisor no veía claro el rumbo de una entidad controlada por grupos que eran competidores entre sí. De hecho, el BEF está mostrando una trayectoria más bien lánguida y anodina en cuanto a operaciones de inversión se refiere.