Cargos públicos en sus órganos de gobierno
Hipocresía política con las cajas de ahorros
Los partidos quieren que sigan siendo sus juguetes, y no sólo financieros
El otro día, Rosa Díez, ex PSOE y ahora líder de UPD, tachaba a Mariano Rajoy, del PP, de "hipócrita" por incluir en su programa económico la propuesta de incompatibilidad total de los cargos públicos para estar en los órganos de gobierno de las cajas. Díez recuerda que el PP y el PSOE se unieron para rechazar una propuesta muy similar de UPD en el Congreso de los Diputados. Tiene razón Rosa Díez en que el PP ha llenado las cajas de ahorro que controla con cargos públicos: Caja Madrid es un buen ejemplo y no hay más que ver la composición de sus órganos de gobierno.
Lo mismo ha hecho el PSOE, y otros partidos, en cuanto pueden. Y si no lo hacen, es porque nunca han logrado mandar. No nos engañemos: si UPD llegara algún día a tocar poder, una de las primeras cosas que hará será colocar sus peones en estas entidades financieras. Que hay muchas fidelidades que recompensar y muchos intereses, no sólo financieros, que defender. Una caja de ahorro es más, mucho más, que una entidad financiera. Hay una obra social y cultural que da muchos votos y que puede alimentar la fidelidad (además de la vanidad) de muchos militantes y simpatizantes, del entorno intelectual del partido (que siempre lo hay); hay una presencia en empresas, en proyectos de interés para el Gobierno autonómico de turno o para el partido en el poder en ese momento. Y con el dinero de la caja se puede recompensar a algunos y castigar a otros.
Por eso se entiende que el secretario general del PSOE de Sevilla, José Antonio Viera, dijera públicamente que trasladará a los consejeros socialistas en Cajasol (se entiende que lo hará también con los de Unicaja) la voluntad manifestada en sede parlamentaria por el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, para trabajar en la dirección propuesta de cara a la creación de una gran caja andaluza. Y eso que matiza que el PSOE de Sevilla "no es, como es lógico, un agente ejecutivo dentro del consejo".
Pero ya les dice a los consejeros socialistas en Cajasol lo que deberían votar llegado el momento. Una demostración más de la falsedad de que cuando alguien llega al consejo de una caja de ahorros se deja el carnet político en la puerta y sólo atiende a los intereses generales de la entidad. Aquí, como en otros sitios, uno defiende a quien le ha puesto en el cargo. Que el estómago es siempre muy agradecido.
Por lo menos Viera es sincero. Defiende el "compromiso" de las organizaciones políticas para que las entidades financieras funcionen de la mejor manera posible, ya que "no me cabe duda de que los partidos políticos deben estar presentes en la vida financiera andaluza".
El PP de Mariano Rajoy, ése que quiere impedir que los cargos públicos estén en los órganos de gobierno de las cajas, dejó también una muestra de ese intervencionismo político en estas entidades financieras. La mano derecha de Dolores de Cospedal en Castilla La Mancha, el diputado regional Francisco Gil-Ortega, ordenaba a los miembros de la asamblea general de la entidad vinculados al PP que voten en contra de la integración de ésta en CajAstur. El mismo partido expulsó a consejeros de CCM por no dimitir de sus puestos cuando así se les ordenó.
Con cargos públicos o sin ellos, los partidos políticos quieren que las cajas de ahorro continúen siendo sus juguetes, y no sólo financieros. La única receta contra esto es que estas entidades se sometan a la disciplina del mercado, que coticen en Bolsa de una manera o de otra, que los inversores juzguen sus acciones, y que el consejo o la dirección de cada caja tenga que examinarse todos los días. Por lo menos tendrán que pasar por esa vergüenza, como el resto de las sociedades cotizadas.