Rato necesita el respaldo socialista para que Caja Madrid consolide su gran fusión virtual
La negativa a apoyar la integración de CCM en CajAstur dificulta el pacto PP-PSOE sobre cajas
Los populares andaluces aplauden una puja conjunta de Unicaja y Cajasol por CajaSur
El miércoles la asamblea general de Caja Castilla La Mancha (CCM) debe decidir si ratifica o no su integración en CajAstur a través del Banco Liberta (futuro Banco CCM), dejando definitivamente atrás la situación que desembocó en la intervención de la entidad por el Banco de España. El diputado regional del PP por Ciudad Real, Francisco Gil-Ortega, asegura que esta formación "no votará a favor" porque "no podemos votar a favor de una cosa en la que no creemos". Es intencionadamente ambiguo en si el PP votará en contra o se abstendrá, pero reconoce que el voto de los populares no es "decisivo". Para aprobar la fusión se necesita el sí de dos tercios de la asamblea general, y el PP controla 40 votos de los 150 totales.
Lo curioso es que la postura del PP de Castilla La Mancha se hace pública el mismo día que su presidente nacional, Mariano Rajoy, presentaba en sociedad (faltaron, entre otros, los presidentes del Santander y del BBVA) su programa económico, que incluye una reforma de la ley de cajas (ya pactada con Rodríguez Zapatero) para se facilite la captación de capital en los mercados por parte de estas entidades y para que se pueda diferenciar la actividad propiamente financiera de la fundacional (obra social y cultural).
La presidenta del PP en Castilla-La Mancha y secretaria general nacional, María Dolores de Cospedal, se niega a "pactar con el responsable de la intervención de CCM", en alusión al presidente autonómico, José María Barreda. Pero no ha contestado a las acusaciones del secretario regional de Organización del PSOE, José Manuel Caballero, sobre "amenazas" suyas a los representantes populares en la asamblea general de CCM, para que el día 30 voten en contra o se abstengan sobre la operación con CajAstur.
Germán Chamón, uno de los consejeros generales de CCM (fue cesado por el PP tras no dimitir de su cargo en la entidad), no puede comprender una abstención del PP en la asamblea general. Asegura que los consejeros son representantes de CCM y deben velar por el futuro de los trabajadores y de los clientes, no por unas siglas políticas. "Mis prioridades son mantener la tranquilidad y la confianza del millón de clientes y mantener el empleo; así que yo tengo muy claro lo que voy a hacer y no puedo hacer otra cosa que votar que sí". Argumenta que los acuerdos de integración en CajAstur incluyen garantías para el mantenimiento de los 3.000 puestos de trabajo y de las oficinas. En cambio, el rechazo a la absorción no supondría "otra cosa que la liquidación de la caja.
Para la portavoz del Gobierno regional, Isabel Rodríguez, "es lamentable que en estos momentos los dirigentes del PP no estén diciendo lo que todos esperamos y es que van a votar afirmativamente, que van a apoyar a los trabajadores". Y pide al PP que en la asamblea general de CCM vote con "responsabilidad", ya que la integración en CajAstur garantiza el mantenimiento de los puestos de trabajo: "3.000 familias dependen de CCM en la región, 3.000 familias que nos están solicitando responsabilidad política".
Aunque el voto del PP no sea decisivo, no ha gustado nada en el PSOE esa postura contraria a facilitar la integración de CCM en CajAstur y, por extensión, el proceso de reestructuración del sistema financiero español. Máxime cuando en la situación de CCM que desembocó en ser la primera caja de ahorros intervenida por el Banco de España "las culpas están muy repartidas, en el consejo de administración, en la Comisión de Control y en CCM Corporación también se sentaban representantes del PP", señalan en el PSOE regional.
Los socialistas consideran que esa actitud del PP (Rajoy no ha desautorizado a su secretaria general ni ha hecho referencia alguna a CCM) pone en peligro acuerdos que han permitido que los populares controlen, entre otras, la futura caja única gallega, la constitución de la nueva Caja España (tras la fusión con Caja Duero) en Castilla León, o la gran fusión virtual impulsada por Caja Madrid y en la que participan la valenciana Bancaja, la catalana Caixa Laietana, Caja Rioja, Caja Ávila, Caja Segovia y la Caja Insular de Canarias, dando a su presidente, Rodrigo Rato, la posición de mayor cajero de España.
Quizás consciente de ello, el presidente del PP en Andalucía y uno de los hombres más cercanos a Rajoy, Javier Arenas, dio su apoyo público a la idea de una participación conjunta de Cajasol y de Unicaja en la puja por CajaSur, la segunda entidad de ahorro intervenida por el Banco de España. Si supone una "opción andaluza más sólida" para controlar la caja cordobesa, pues "bienvenida sea". Arenas asegura que si finalmente es una entidad andaluza la que se queda con CajaSur "mejor que mejor", aunque deja claro que habrá que respetar la decisión que adopte el Banco de España.
No obstante, Arenas califica de "barbaridad" las declaraciones de la consejera de Presidencia y portavoz de la Junta de Andalucía, Mar Moreno, respecto a que es "escandaloso" que se permita a Caja Madrid participar en la puja por CajaSur cuando "acaba de recibir 4.000 millones de fondos públicos para su saneamiento". Sería "ridículo" aceptar una "mala o pésima fusión" porque sea local y oponerse a una "buena o muy buena fusión" porque no sea local.
Arenas abre la puerta a un pacto político sobre las cajas en Andalucía y acude con una posición "extraordinariamente constructiva" a la reunión convocada por el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, la próxima semana. Griñán, como su antecesor y actual vicepresidente de Coordinación Territorial del Gobierno, Manuel Chaves, ha reactivado la vieja idea de la caja única andaluza (Unicaja más CajaSol más Caja Granada) y no quiere que CajaSur deje de estar en manos locales. El presidente del PP de Andalucía sólo plantea dos cuestiones para poder alcanzar un acuerdo. La primera, un "escrupuloso" respeto a los órganos de gobierno de las cajas de ahorro. La segunda, un análisis "muy serio" sobre la viabilidad de las fusiones virtuales y de los Sistemas Institucionales de Protección (SIP).