Monitor de Latinoamérica
América Latina crecerá un 4,5% en su conjunto en el 2010
La crisis, una oportunidad para el contienente
Son necesarias políticas comunes que armonicen los esfuerzos de los diferentes países
La crisis financiera global es un reto para las economías de América Latina, de cuya gestión podría depender la oportunidad de convertirse en un área de expansión y éxito. Tanto especialistas como responsables políticos económicos, coinciden en que la región debería instrumentar políticas comunes para conjurar las amenazas que subyacen en la peor recesión mundial desde los años 30 y al mismo tiempo sentar las bases para un crecimiento sostenido a largo plazo. Una mayor coordinación, señalan, permitirá que los principales motores del área, como Brasil, México, Perú, Chile, y, en menor medida, Argentina, generen los estímulos necesarios para mitigar las asimetrías de las diferentes economías, favoreciendo la integración, tanto a través de redes de infraestructuras como de los intercambios comerciales, y propicien un marco institucional en el que las reglas de juego sean creíbles para empresarios e inversores.
En un reciente encuentro de Ministros de Hacienda de América Latina y el Caribe, se destacó que la región vive un momento decisivo para convertirse en destino de los flujos de capital que recelan de las perspectivas de recuperación de las economías europeas y estadounidense, gravemente dañadas por sus desequilibrios fiscales y, en muchos casos, por la vulnerabilidad de sus sistemas financieros. Latinoamérica está beneficiándose de ser una región exportadora de materias primas, lo que le está permitiendo financiar con comodidad sus planes de estímulo fiscal sin crear tensiones en su balanza de pagos, ni en los niveles de precios, salvo los conocidos casos de Argentina y Venezuela. El pronóstico de economistas y de algunos organismos multilaterales es que la región crecerá este año por encima del 4,5%, tras sufrir en 2009 el impacto de la crisis financiera global.
Para el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Alberto Moreno, la región debería controlar sus políticas fiscales mientras persistan las favorables condiciones actuales en los mercados de capitales, pero el momento crucial llegará cuando deban abandonarse esas políticas fiscales y monetarias expansivas; la elección será clave para que no se trunquen las perspectivas de recuperación, so pena de entrar en un sobrecalentamiento de la economía. "En esencia, la gran discusión en Latinoamérica hoy por hoy es acerca de las políticas que nos van a hacer crecer más; la discusión en Europa es de cómo contener la crisis. La discusión en Occidente, en general es ésa".
Curiosamente, la principal diferencia de América Latina con respecto a otras crisis, es que por primera vez su economía se está desacoplando de los motores tradicionales de crecimiento: Estados Unidos y Europa. Este fenómeno, común en otros emergentes como China, es una consecuencia de lo que muchos observadores ven como un desplazamiento del eje de poder económico a favor de los BRIC. "En los próximos dos o tres años la economía europea va a crecer a ritmos muy bajos, eso es malo para Europa, pero al mismo tiempo en América Latina se van a abrir oportunidades importantes para atraer inversión", según Enrique García, presidente de la Corporación Andina de Fomento.
El posible nuevo equilibrio de la economía mundial, caracterizado por un mercado de consumo estadounidense más limitado y por unos rendimientos cada vez menos atractivos en las economías, llamémoslas maduras, inducirá que el exceso de ahorro mundial busque oportunidades en los emergentes. "En esta hipótesis, el desafío para la región consiste en gestionar acertadamente el auge de flujos capitales, lo que comprende adoptar una política fiscal y monetaria anticíclicas más decisivas, conseguir superávit fiscales estructurales reduciendo la deuda pública hasta niveles seguros y canalizar el ahorro mundial hacia inversiones socialmente productivas", señala Moreno
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