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Publicado el martes 22 de junio de 2010
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Monitor del Seguro

Ruidos de movimientos de consolidación empresarial

Nuevos gravámenes amenzan al sector

Algunas empresas temen que las autoridades impongan un impuesto similar al de la Banca

AxaIgnacio Aranguren.– Las aguas del seguro bajan bastante revueltas, con los remolinos de una legislación nueva -Solvencia II- que todavía está tomando cuerpo y a la que le falta el último tramo, el más importante, para terminar de definirse y ver si verdaderamente es efectiva y positiva para el sector. Pero, además, por si fueran pocas los tira y afloja que hay para que la nueva legislación exija una mayor aportación de capitales a las compañías, desde distintos organismo se presiona para sacar más dinero al seguro. Así, a algunas aseguradoras se las quiere penalizar con un impuesto especial a semejanza del que se quiere implantar a los bancos, por si viene otra crisis. Y es que la propia Eurocámara pidió hace poco una supervisión especial sobre las instituciones que puedan causar un riesgo sistémico, que son las que pueden llevarse por delante a todo el sistema financiero y causar daños a la economía real.

El Consejo de Estabilidad Financiera (creado por el G-20) confeccionó a principios de diciembre del pasado año una lista con 30 entidades sobre las que se recomienda una supervisión internacional especial al representar "riesgo sistémico". Esa lista está compuesta por media docena de entidades aseguradoras (Axa, Aegon, Allianz, Aviva, Zurich y Swiss Re), todas ellas europeas, y por dos docenas de bancos de distintos continentes, entre los que se encuentran los españoles Santander y BBVA, que, por supuesto, también cuentan con importantes compañías de seguros en sus respectivos grupos. Curiosamente en esa lista no está AIG, que ha sido la aseguradora más afectada por la crisis y que necesitó una inyección de liquidez de las autoriaddes económica sde su país por 182.000 millones de dólares.

Lógicamente, el seguro  no está de acuerdo ni con la sangría económica que le quieren hacer ni con esa calificación de riesgo sistémico para algunas entidades y así lo expresó claramente en el seminario que la International Insurance Society (IIS) ha celebrado este mismo mes en Madrid, en el que participaron los líderes del seguro mundial. Uno de ellos, Patrick M. Liedtke, secretario general de la Asociación de Ginebra, una especia de ONU del seguro, manifestó que las entidades aseguradoras no tienen ese riesgo sistémico que se las atribuye y que en un hipotético caso de quiebra o insolvencia  podría poner en peligro la economía global.

Por eso, Liedtke considera que las regulaciones que para el sector asegurador solicitan organismos como el FMI o el Parlamento Europeo, y muy especialmente las últimas recomendaciones del Ceiops (que ya comentamos en estas mismas páginas), pueden encarecer los seguros de manera innecesaria. Para el secretario de la Asociación de Ginebra, las compañías de seguros tienen unos tiempos de reacción más lento que los bancos, por lo que tienen muchas más posibilidades de reaccionar en caso de problemas.

Además, Liedtke señaló que lo que debían hacer las aseguradoras es diferenciar muy claramente al cliente lo que es un producto financiero de uno asegurador. Y ahí puso precisamente el dedo en la yaga, ya que la mayoría de los problemas que han tenido las grandes aseguradoras durante la crisis ha venido precisamente de los productos financieros que comercializan.

En esa misma reunión, el presidente de Mapfre, José Manuel Martínez, destacó la capacidad del sector asegurador para crecer en escenarios complejos y resaltó el diferente comportamiento en la crisis de algunos bancos de inversión y hedge funds, cuyo papel fue determinante, mien tras que la industria aseguradora ha sido capaz de mantener su papel como generador de liquidez. Por eso Martínez pidió que los criterios diferenciales entre el seguro y otros sectores financieros sean determinantes a la hora de establecer las nuevas exigencias de capital para la industria asegurdaora, evitando elevar los requisitos hasta niveles excesivos.

Pero si toda esta sangría económica que se le quiere practicar al seguro fuera poca, ahora llega Carlos Arenillas y afirma que es partidario de un impuesto que grave los beneficios y salarios del sector financiero -incluidos los "bonus" de directivos y gestores- como idea alternativa a los impuestos sobre transacciones financieras, como la famosa "tasa Tobin".  Arenillas, que tuvo sus diez minutos de gloria mediática a finales de 2006, cuando siendo vicepresidente de la CNMV fue invitado a cenar por una agencia de valores, cuya factura superó los 1.400 euros, ahora se muestra partidario de un nuevo impuesto que grave a intermediarios financieros, como instituciones con licencia bancaria, instituciones de inversión colectiva de todo y compañías de seguros.

Por tanto no es de extrañar que ante la amenaza de nuevos requisitos económicos las operaciones entre compañías estén poco menos que paralizadas. Al menos en apariencia, ya que en el fondo hay bastante movimiento. Y es que simplemente con la importante reestructuración que está viviendo en nuestro país el sector de las cajas de ahorros es motivo más que suficiente como para provocar corrientes subterráneas en el seguro. Esa nueva supercaja, capitaneada por Caja Madrid, puede suponer un enfrentamiento, al menos teórico, entre Mapfre, socio de la caja madrileña y Aviva, propietaria del 50%  de Aseval, la aseguradora de Bancaja.

Además, también hay más fusiones de cajas, y una entidad que no pierde comba por si salta alguna liebre es Mutua Madrileña, cuyo presidente, Ignacio Garralda, anunció en la última junta de mutualistas que "la reestructuración del sector financiero y, en especial, el de las cajas de ahorro puede generar oportunidades, ya sean para realizar adquisiciones o para alcanzar acuerdos de bancaseguros que nos aporten negocio y red de distribución". Y según parece ya hay algo a tiro, aunque no lo anunciará hasta que no esté cazada y bien cazada la pieza.  

Quien de momento no parece que encuentra comprador es el grupo holandés ING, que está obligada por la Comisión Europea a vender su filial de seguros ING Nationale Nederlanden, tras el proceso de reestructuración en el que se encuentra el grupo después de recibir 10.000 millones de euros en ayudas del Estado holandés, ayudas que tiene que devolver.

La buena noticia es que la filial española de ING Nationale Nederlanden volvió a los resultados positivos en 2009. Ahora ha hecho públicos sus resultados del pasado año en el que ganó antes de impuestos de 25 millones de euros en sus actividades de Vida y Generales, frente a unas pérdidas de 87 millones del ejercicio anteriorEl volumen de activos gestionados creció un 9% hasta los 3.401 millones.

También son positivos los resultados del primer trimestre de este año, en el que el beneficio ascendió a 7,5 millones de euros, más del doble que el obtenido en el primer trimestre de 2009. El volumen de primas se incrementó un 12% hasta los 139 millones, mientras que los activos gestionados alcanzaron 3.577 millones, un 5% más.

Ya se ha intentado vender en otras ocasiones la filial española de la aseguradora holandesa, pero no se hizo anteriormente por el excesivo precio que pedían por ella. Ahora, la vuelta a los resultados positivos podría facilitar esta operación, aunque desde dentro del sector hay quien considera que se puede haber producido algún tipo de maquillaje.

Quien sí ha reconocido que está negociando una venta es el grupo francés AXA. Concretamente la parte de sus actividades de seguros de vida y de ahorro en el Reino Unido con la británica Resolution Ltd. Según estimaciones de la aseguradora francesa, la operación podría alcanzar un importe de 2.750 millones de libras, unos 3.300 millones de euros. Si llega a buen  puerto la operación, la entidad británica abonaría unos 2.700 millones de euros en efectivo y los 600 millones restantes en títulos de pago diferido.