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Publicado el martes 22 de junio de 2010
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El Gobierno de Felipe Calderón endurece el control sobre la operativa en dólares

Malestar en México por la escasa implicación de la banca en la lucha contra el lavado de dinero

El presidente de BBVA Bancomer reconoce que el 50% de los ingresos del narcotráfico termina en el sector financiero

Francisco González y Emilio YbarraÁngel Guzmán.– Desde el escándalo de las cuentas opacas en paraísos fiscales y de los planes de pensiones pagados a consejeros con dinero procedente de éstas, que utilizó convenientemente a su favor Francisco González para deshacerse del equipo procedente del BBV (empezando por su presidente, Emilio Ybarra, y su vicepresidente y consejero delegado, Pedro Luis Uriarte) y anticipar sobre lo pactado la presidencia única en el BBVA, todo lo que huela a líos con Hacienda o a actividades ilegales provoca terremotos en el grupo. Habría que preguntar por qué. Pues bien, ahora le toca a las actividades bancarias en México, donde la creciente penetración del narcotráfico en el sistema financiero (BBVA Bancomer es la primera entidad del país, en dura pugna con Banamex, del grupo norteamericano Citi), ha obligado al Gobierno de Felipe Calderón a extremar la vigilancia con las operaciones en dólares de la banca. Incluyendo, claro está, las que afectan a su primera entidad financiera, que utiliza un cambio normativo para justificar previsibles pérdidas de rentabilidad.

Los bancos que operan en México tendrán que entregar información trimestral a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP, equivalente a la Agencia Tributaria española) de las operaciones en dólares que realicen y qué personas lo hacen. Dentro de los primeros diez días hábiles de enero, abril, julio y octubre de cada año, las entidades financieras deberán entregar a la SHCP un reporte de cada operación de compra, recepción de depósitos, recepción del pago de créditos o servicios, transferencias de dólares que hagan sus usuarios, sean o no clientes titulares de cuentas corrientes en ellas, en el marco de una serie de medidas adoptadas por el Gobierno para combatir el lavado de dinero. En el caso de los clientes, el reporte será de todas las operaciones superiores a 500 dólares, mientras de los usuarios que no sean titulares de cuentas corrientes en la entidad serán a partir de 200 dólares.

El secretario de Hacienda y Crédito Público, Ernesto Cordero Arroyo, justifica la medida en que los bancos que operan en México reciben cada año más de 10.000 millones de dólares en efectivo de procedencia oscura o desconocida. Una cifra que se antoja inexplicable en función de la actividad económica legal en México, pese al gran peso que en ella tiene la operativa sumergida (informal, como prefieren en el castellano de México).

La banca acepta esa cifra, pero según Luis Robles Miaja, presidente ejecutivo de la Asociación de Bancos de México (equivalente a la AEB española), no tiene responsabilidad alguna en el ingreso al sistema financiero de dinero originado por las ganancias del crimen organizado. Robles Miaja llega a decir que "no es un problema de la banca" que se ingresen en ella dólares sin tener sustento en actividades económicas formales.

Esta actitud de la patronal bancaria genera malestar en el Gobierno de Felipe Calderón, que ha declarado la guerra (literalmente, porque interviene el Ejército) al narcotráfico en México. Un malestar que salpica de lleno al BBVA, no sólo porque su filial Bancomer es la primera entidad financiera del país. Sobre todo porque la patronal bancaria mexicana está presidida por el primer ejecutivo del grupo español allí, Ignacio Deschamps.

Éste, en vez de desautorizar a su número dos, insiste en la misma argumentación: "Los bancos hemos informado de cada operación en dólares y la conoce la autoridad. Los bancos tenemos medidas estrictas en cuanto a la compraventa de dólares". El presidente del BBVA Bancomer asegura que es muy difícil que alguna persona llegue con un millón de dólares e intente hacer un abono a una cuenta bancaria, si no es una empresa de la cual la institución financiera conoce su operación.

El también presidente de la Asociación de Bancos de México, Ignacio Deschamps, admite que una parte de los recursos del crimen organizado sí llega al sistema financiero mexicano, pero lo hace de manera lícita. Y, como Luis Robles Miaja, alude al informe que ha provocado el endurecimiento de los controles sobre la operativa en dólares en México. El "Estudio Binacional de Bienes Ilícitos entre México y Estados Unidos", elaborado por el departamento de Seguridad Interior norteamericano, cifra entre 19.000 millones de dólares y 29.000 millones el lavado de dinero anual procedente de los cárteles de la droga mexicanos, y estima que casi la mitad termina en el sistema financiero del país.

El primer ejecutivo del BBVA Bancomer admite que la llegada a los bancos mexicanos de al menos el 50% de las ganancias del narcotráfico es real, pero eso no significa que se realice de forma ilícita: "Lo que dice el estudio es que efectivamente termina en el sector financiero una parte que puede ser esa proporción, porque muchos de los bienes y servicios en la economía se pueden vender en dólares. Las empresas, de manera legal, lo pueden depositar en sus cuentas en el sistema financiero mexicano".

Aunque la banca que opera en México ha establecido una serie de controles para prevenir el lavado de dinero, ya que es una obligación legal, Deschamps reconoce que el estudio refleja que es importante un mayor control en las transacciones de dólares en efectivo en toda la economía del país. Las entidades deben conocer mejor a sus clientes y entender el tipo de operación que realizan, así como ser más restrictivos respecto a la operación de dólares en efectivo. "Éste es un país exportador con un volumen muy alto de comercio exterior, y por lo tanto todas las transferencias electrónicas y que se realizan en documentos deben ser perfectamente controladas y monitorizadas", señala.

El presidente ejecutivo de la patronal bancaria, Luis Robles Miaja, acude en apoyo de su jefe: el informe del departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos "deja claro que los bancos que operan en México han cumplido con las regulaciones para evitar el blanqueo de fondos ilícitos", que las entidades "están imponiendo la normativa antilavado de dinero de manera diligente". E insiste en que eso demuestra que "no era un problema de la banca", sino que se ubica en la economía formal lícita, donde se ha visto un incremento inusual de las operaciones que se realizan en dólares y que acaban en la banca, pero el ingreso de esos recursos a la economía formal lícita es anterior a que el dinero termine en la banca.