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Publicado el lunes 21 de junio de 2010
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ANÁLISIS

Chaves sale, Alonso sustituye a De la Vega y Serrano, a Corbacho

Zapatero ultima su enésimo cambio en el Gobierno, que se anunciará en julio, con el Debate de la Nación

Alberto Valverde.– José Luis Rodríguez Zapatero parece que esta vez tiene algo decidido, aunque, quién sabe, quizá emule al General y mantenga la flor deshojándose hasta que escampe políticamente con el inicio de las vacaciones veraniegas. Sobe todo teniendo en cuenta que se lo han pedido Toxo y Méndez, con los que últimamente no se relaciona tanto. El caso es que en el entorno de la Moncloa dan por hecho los cambios en Gabinete cuando termine la presidencia española de la UE, el primero de julio, coincidiendo con el Debate del Estado de la Nación a mediados del mes. El presidente del Gobierno reducirá ministerios, unificando competencias, se las quitará a Manuel Chaves (en el caso de que las tuviera); echa mano de de nuevo de José Antonio Alonso para sustituir a la desgastada María Teresa Fernández De la Vega, atribuyéndole oficialmente las funciones de portavocía gubernamental. Y, entre otros, tira de José Enrique Serrano, su asesor personal en Moncloa, para la cartera de Trabajo o de Presidencia. Pero la pregunta del millón sigue siendo: ¿prescindirá de Elena Salgado y acudirá a Miguel Sebastián? Pues todo depende de si alarga el calvario alguna semana más. Al que no pondrá en el Consejo de Ministros será a su primo (bueno, el hijo de su primo), pero sí lo convertirá en su nuevo jefe de Gabinete.

A Manolo Chaves lo devuelve a Andalucía a arreglar lo de las subvenciones oficiales a la empresa en la que trabaja su hija. Le hubiese gustado que nunca hubiese salido de allí porque el reemplazo por José Antonio Griñán no ha funcionado. El ex miembro de Asesores Laborales no ha terminado de cuajar y perderá las elecciones autonómicas, a menos que ocurra un milagro. Pero también parece que, hoy por hoy, el propio Zapatero precisará de otro de cara a las generales de 2012, que no piensa anticipar aún se hunda el euro y el PSOE con él. Pero ya se sabe, el profesor leonés no la enmienda aunque el mantenimiento le suponga el fin. Y eso que ha dado el brazo a torcer en la cuestión de la reforma laboral y otras lindezas de disciplina fiscal, rendido ante la evidencia de Bruselas, Francfort y Washington. Pero aún no las tiene todas consigo, no se lo pierdan.

El cambio de la composición del Gabinete estaba cantado por el desgaste sufrido. No acierta este chico con sus ministros/as, que se suben al coche oficial y se lo creen, con tantas compras en las boutiques de moda. Pero parece que esta vez piensa dar un tijeretazo de la muerte, sobre todo entre el personal femenino, que no de la Mujer. El Ministerio de la Igualdad, que sigue de traslado permanente, permanecerá, aunque sea para mantener alguna señal de identidad. Se lo agradecerán sus empleados, que no ganan para mudanzas de tanto cambio y menos ahora con los recortes a los funcionarios. Pero se sacrificarán otros, quizá el de la Vivienda, que volverá a Fomento, con un José Balnco que aspira a una vicepresidencia. Le van a quedar dos vacantes, la de Chaves y la de Teresa De la Vega, que se ha enfrentado dentro del consejo y de Moncloa hasta con el buenazo de Félix Monteira, perdido en Palacio, como era de esperar, pero recuperando orientación como Luis del Colmo en las Médulas.

La alternativa es que De la Vega sea sustiuida por Tony Alonso, el guardián pretoriano de Zapatero. El amigo leonés (y van cuántos...) quiere irse del Congreso, que no le gusta, y su colega le ha encontrado cobijo en Moncloa. Se hará cargo de las funciones del portavocía, a efectos públicos. Ya era hora. La vicepresidenta-modelos está tan desgastada después de tanto trajín con las ONGs por el mundo que en un alto porcentaje de los bares de España han colocado un sistema de software automático que permite que las teles cambien de canal cada vez que sale en ellas. Ha llegado a aburrir hasta a los más adeptos. Y es malo que la imagen del Gobierno se asocie con una representación de la candidata a actriz. Ojo, resurge también la imagen del incombustible Rubalcaba, pero es mejor no moverse hablando de él. Al cántabro no le puede mover ahora que lo está haciendo también con ETA. Eso sí, puede haber un premio con una de las vicepresidencias vacantes, aunque se perdería el tanto de la austeridad.

Dispuesto a hacer las maletas para Hospitalet e incomprendido por todos está Corbacho, que debe dejar la silla para José Enrique Serrano, el fontanero de la Moncloa en la mejor tradición. Aspira a su jubilación ministerial, una vez que ha ayudado a perpetrar con los agentes sociales (unos más que otros) la reforma laboral. No afectará ésta al personal de alto rango de los Ministerios, a los que no se les tocarán sus retribuciones pensionarias. Faltaría más. Pero con la cartera de Trabajo puede hacer un apaño, si lo necesita, y jugar con alternativas. Serrano pasaría entonces a Presidencia.

¿Y Elena Salgado? Pue no está el horno para bollos en el terreno de la Economía. Y menos con tanto esfuerzo de persuasión. Habría que darle una medalla al Mérito Sindical y del Trabajo a esta mujer, con la que está aguantando. Por lo menos más que Jordi Sevilla, que quedó exhausto con las clases que dio de Economía al del Bierzo.