TELECOMUNICACIONES
Telefónica ofrece 800 millones más por el 30% y sugiere salir de PT
El consejo de PT ya no rechaza la oferta de Telefónica por la brasileña Vivo
Los accionistas institucionales de la operadora lusa tendrán la última palabra
Ya lo advertíamos la pasada semana: la "furia nacionalista" desatada por la prensa y por los políticos lusos en contra de Telefónica había que analizarla como una tormenta en un vaso de agua, o más simplemente como un "show" destinado tanto a la opinión pública como a los mercados. Tras haber repetido mil y una veces aquello de que vender el 30% de Portugal Telecom en la brasileña Vivo sería lo mismo que amputar los miembros y el futuro de la operadora lusa, hubo que esperar el final del "road show" del presidente Zeinal Bava por Estados Unidos para poner el asunto en una perspectiva de mercado: el "interés estratégico" de Vivo es sólo una cuestión de dinero, incluso para el núcleo accionista de PT coordinado por el Banco Espirito Santo (BES), que tiene un 8% de la operadora y cuyo presidente Ricardo Salgado tuvo que confesar en el templo del capitalismo (Wall Street) que "todo en la vida tiene un precio, excepto el honor".
Fue pues este mensaje, al cual se sumó también la institución financiera publica Caixa Geral de Depositos (CGD), que controla un 7,3% de PT y cuyo presidente Faria de Oliveira hizo suyas las palabras de Ricardo Salgado, que llego al corazón de Cesar Alierta: ante la fuerte presión de los mercados, Telefónica no ha tenido más remedio que cambiar su oferta inicial de 5.700 millones de euros, que ya incorporaba una prima del 145% y que había sido presentado el 6 de Mayo como "justa, completa y definitiva", para situarla en unos 6.500 millones. Así, tras haber opuesto un "rechazo unánime" a la propuesta inicial de la operadora española, el consejo de PT reunido de urgencia ayer por la tarde, ya no dice que "si" ni que "no", pero acepta convocar una junta extraordinaria para que sean los accionistas los que tengan la última palabra. Telefónica, además, oferta salir de PT, donde tiene un 10%, si se queda con el control de Vivo.
Naturalmente, la interpretación que hace PT es que fue su CEO (presidente ejecutivo) Zeinal Bava el que forzó Cesar Alierta a mejorar su oferta. No directamente, sino poniendo el mercado al lado de PT: la mayoría de los analistas y de las notas de "research" manifestaron desde el inicio que la oferta de los 5.700 millones de euros tenía sólo en cuenta el valor de mercado de Vivo y las sinergias de una fusión de su red móvil con la red fija de Telesp (80%, Telefónica), pero no el "interés estratégico vital" que la operadora brasileña tenia para el futuro de PT. Y eso fue lo que dijo el mayor accionista internacional de la operadora lusa, el fondo norteamericano Brandes (7,9%), que al ponerse al lado de Zeinal Bava puso aun más presión sobre Telefónica.
Es pues muy natural que los portavoces de PT y los analistas lusos hablen solamente de la "victoria de Zeinal Bava" y de los mercados, como si no hubiera otra forma de interpretar el incremento de la oferta de Telefónica. Pero a la hora de la verdad, después de que los accionistas decidan eventualmente votar a favor de la venta del 30% luso en Vivo, habrá quizás que explicar a la opinión pública donde queda el presunto "interés estratégico" y hasta el "interés nacional" de la operadora móvil brasileña tanto para PT como para Portugal. A menos que toda la furia nacionalista lusa y anti-española de los últimos días, al saberse que Telefónica no descartaba presentar una Opa sobre PT y "congelar" el dividendo de Vivo en Brasil, fuera una gran mentira y tuviera como único propósito llevar Cesar Alierta a mejorar su oferta.
Con lo cual, si Telefónica se queda al final con el control exclusivo de Vivo, habrá ciertamente quien cuestione el papel del poder político. No hay que olvidar que el primer ministro socialista José Sócrates salió a la palestra para amenazar implícitamente a Telefónica, al dejar entender muy claramente que ante una OPA sobre PT sacaría a relucir las 500 acciones de oro ("golden share") que el Estado conserva y que le dan un derecho de veto sobre algunas decisiones estratégicas, como la venta de activos. Sócrates también dejó entender que tenia el apoyo del presidente brasileño Lula da Silva, para que fuera PT y no Telefónica a quedarse con Vivo y para que llevara así la banda ancha móvil a todos los rincones del Brasil.
Lo cierto es que al contrario del primer ministro socialista, según lo cual Vivo era vital para que PT tuviera una escala global y mundial, para actuar como embajador de Portugal en Brasil y en los restantes Palop (los países que tienen al portugués como lengua oficial), Zeinal Bava nunca defendió -por lo menos públicamente- que en última instancia habría que utilizar la "golden share" para proteger la operador contra una eventual OPA hostil de Telefónica. Eso fue lo que dijo también el presidente del BES, Ricardo Salgado, que en otras circunstancias siempre se había pronunciada a favor de la libertad del mercado. Lo que digo siempre el CEO de PT, fue que iba Estados Unidos y al Reino Unido para explicar el rechazo del consejo de la operadora a la oferta española de los 5.700 millones y para convencer a los accionistas internacionales.
En todo o caso, aunque la mayoría de los analistas descartaban el riesgo de un conflicto Lisboa -Madrid y Lisboa-Bruselas (hubiera sido inevitable en un clima de guerra total PT/ Telefónica con la intervención del poder político), todo lo dicho antes surtió el efecto deseado por los estrategas de la operadora lusa: condujo a Telefónica a mejorar su oferta inicial, lo que permite al consejo de PT, que nunca puso un precio a los 30% de Vivo, de dar lo dicho por no dicho, quitándose así toda la presión que tenia encima desde el 6 de Mayo para poner la decisión final en manos de los accionistas. Llegados a este punto, habría pues que hablar de "victoria española": Telefónica defendió desde el primer momento que la venta del 30% luso en Vivo fuera puesta directamente los accionistas, y eso sólo era factible por iniciativa del consejo de la operadora, y "solo" tuvo que poner 800 millones de euros más encima de la mesa para que aquello de que "todo en la vida está en venta excepto el honor" pueda concretizarse.
Lo que hará después eventualmente el equipo de Zaniel Bava, será distribuir una parte de los 6.500 millones a los accionistas del grupo, y reservar unos miles de millones para negociar nuevas alianzas en Brasil. Los últimos días se insiste mucho en que PT tiene ya la mirada puesta en la operadora Oi, que a la diferencia de Vivo, cuya gestión era compartida es compartida por ambas operadoras ibéricas, tiene una accionistas de referencia brasileños sin vínculos con el sector de telecomunicaciones. Así, aunque solo pudiera hacerse eventualmente con una participación minoritaria, PT estaría en condiciones de asumir o compartir la gestión de Oi, con lo cual Zeinal Bava y su equipo volverían a hablar de "vitoria", explicando a la opinión pública que lo verdaderamente estratégico en Brasil no era Vivo... sino el "mercado brasileño".