Letra más grande Letra más pequeña
Enviar este artículo a un amigo Imprimir este artículo
Publicado el miércoles 2 de junio de 2010
Enviar este artículo a un amigo
Email de tu amigo/a
Para que sepa quién lo envía...

Las eclesiásticas CajaCírculo y CAI rechazan integrarse en la operación

Camps aguanta la presión del PP para que Bancaja ceda ante Caja Madrid

Rodrigo Rato necesita a la entidad valenciana para superar a La Caixa

Francisco CampsMiguel Ángel Valero.– No ha sido un buen día para Rodrigo Rato al frente de la presidencia de Caja Madrid. Lo que comenzó como una gran fusión virtual para situar a la entidad madrileña a la cabeza del sector ha dado paso, en muy pocas jornadas, a un toque de atención por parte de la agencia internacional de calificación S&P, que la ha puesto bajo perspectiva negativa, lo que abre la puerta a una futura rebaja, por la presión sobre su rentabilidad. Elena Iparraguirre, analista de la firma, destaca "los modestos beneficios operativos" de la caja que preside Rato, que la sitúan "con escasa capacidad de maniobra" ante la aparición de nuevos problemas. La herencia envenenada de Miguel Blesa comienza a dejar su huella más perversa.

Pero las malas noticias nunca vienen solas. CajaCírculo, de fundación eclesiástica y con sede en Burgos, ha rechazado los intentos de Caja Madrid para que se sume a la fusión virtual en la que ya están la Insular de Canarias, Caja Rioja, Caixa Laietana, Caja Segovia y Caja Ávila. La entidad insiste en su voluntad de "mantener la misma independencia de la que ha gozado en sus 101 años de vida". Y la otra caja eclesiástica, la aragonesa CAI, también ha dado calabazas. El nuevo presidente, Juan María Pemán, ha dejado claro que mantiene "como primera opción" continuar en solitario, si bien no descarta una alianza con entidades de similar dimensión y priorizando la "proximidad territorial". Sí rechaza "una fusión en sentido estricto" o un Sistema Institucional de Protección (SIP) "muy grande, en el que la CAI quedase fagocitada".

A Rato le quedan pocas opciones. Sólo están libres las tres cajas vascas (BBK, Caja Vital y Kutxa), que terminarán integrándose sin prisas pero sin pausas. Con Caja Badajoz hay ya contactos. La levantina Caixa Ontinyent y la balear Caixa Pollença son tan pequeñas que los costes de integración serían superiores a las aportaciones de dimensión y de sinergias. Quedan Ibercaja, que ha dejado muy claro que tiene "un proyecto propio", y Bancaja.

Precisamente, Caja Madrid mantiene la presión para intentar pactar con Bancaja y crear la primera caja de España, superando a La Caixa. Rato cuenta con dos aliados. Por un lado, el PP nacional, que quiere lograr al menos una fusión interregional tras fracasar en Galicia, donde Alberto Núñez Feijóo impuso la integración entre Caixanova y Caixa Galicia. Por otro, el Banco de España, que quiere a las grandes entidades participando en procesos de concentración.

El problema es que el tiempo corre en contra de Rato, que aspira a una gran operación antes de que el próximo 15 de junio finalice el plazo de ayudas del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob). Se ha quedado sin Caixa Galicia y sin la CAM, que se suma a la fusión virtual de CajAstur-CCM, Caja Cantabria y Caja Extremadura. Y además Francisco Camps aguanta las presiones de Génova, pese a su delicada posición por el escándalo Gürtel y los famosos trajes. Camps, que siempre ha respaldado la tesis de su equipo económico de fusionar CAM y Bancaja pese a la rivalidad existente entre Valencia y Alicante (feudo de su antecesor y ahora rival, Eduardo Zaplana), no quiere que la Comunidad Valenciana se quede sin una gran entidad de ahorro.

Ha tragado con la CAM porque es coimpulsora de la fusión virtual (su presidente, Modesto Crespo, lo será también del nuevo grupo) y porque la entidad alicantina quería escapar tanto de la integración con Bancaja como de la absorción por parte de Caja Madrid. Pero no quiere una operación que suponga la pérdida de peso en el sector de las cajas de ahorro: "El hecho de que las sedes de las cajas estén en nuestra tierra es una garantía de relación con la realidad de nuestros sectores productivos y los ahorradores. Es fundamental que sigan en casa, y creo que con eso digo muchas cosas", señaló recientemente.

También soporta similares presiones el presidente de Bancaja y peso pesado en la Comunidad Valenciana (fue consejero de Economía y ocupo también la presidencia autonómica), José Luis Olivas. Éste ha logrado que Bancaja sea la única gran entidad que no ha participado, hasta ahora, en el baile de fusiones, reales o virtuales, intrarregionales o interregionales. Y no tiene ganas de mover ficha hasta lo que en la caja llaman segunda fase, aunque sea a costa de ver cómo su gran competidor, la CAM, le arrebata el tercer puesto del sector gracias a su fusión virtual. Como muy pronto, después del verano, y cuando se conozca mejor el contenido real de la reforma de la Ley de Cajas, y se vea la evolución real de todas las operaciones de concentración en marcha. Hasta entonces Bancaja no quiere tomar una decisión.

Fuentes no oficiales de Bancaja señalan que una buena opción para sortear ese doble acoso político y financiero sería una fusión virtual con el otro gran objeto de deseo de Caja Madrid, Ibercaja. Señalan que el interés de Rato por la caja valenciana es poder superar a La Caixa, lo que no logra con sus socios actuales ni tampoco sumando nuevos de reducida dimensión.

Además, Rato necesita dar en Caja Madrid un golpe de efecto para revitalizar una entidad que ha sufrido en el último año las consecuencias de la lucha intestina por su control entre Miguel Blesa y Esperanza Aguirre, y que se encuentra prácticamente paralizada desde el aterrizaje del ex vicepresidente económico del Gobierno y director gerente del FMI.