La Caixa no tiene prisa alguna en integrar otras entidades y nunca lo hará con fondos públicos
El Banco de España impone el traje a medida en la reforma de la Ley de las Cajas de Ahorro
Estas entidades podrán aproximarse al modelo bancario, emitir cuotas participativas con derechos políticos o seguir como hasta ahora
No entra en el debate, propuesto por el presidente de Bancaja y vicepresidente de la fusión virtual que impulsa con Caja Madrid, José Luis Olivas, precisamente en el curso de la Apie en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, sobre la transformación de las cajas en sociedades anónimas con una fundación como accionista mayoritario que garantiza la obra social y cultural, siguiendo el modelo italiano. Tampoco si hay que optar por el modelo noruego, que ha logrado resolver las carencias en captación de recursos propios sin caer en la bancarización que tanto se teme en muchas entidades de ahorro. Ni quiere perder el tiempo fijando porcentajes mínimos de cuotas participativas con derechos políticos. En línea con las peticiones de muchas cajas (el presidente de Cajasol, Antonio Pulido, reclamaba en la asamblea general extraordinaria para la absorción de Caja Guadalajara "un traje a medida" para cada entidad), el Banco de España no quiere una reforma de la Ley de Órganos Rectores de Cajas de Ahorro, la famosa Lorca, "de vía única, sino amplia, que abra lo más posible el abanico de opciones".
El mensaje lo transmite el subgobernador, Javier Aríztegui, en el discurso que tradicionalmente cierra el curso de la Apie: "Las propias cajas tendrán que decidir qué quieren ser. Para algunas, su opción discurrirá por aproximarse al modelo bancario. Para otras, pasará por la emisión de instrumentos de capital con derecho de voto. Otro grupo probablemente decidirá concentrarse en un ámbito geográfico más ceñido y continuar utilizando el modelo más clásico". El Banco de España considera fundamental que la nueva normativa que debe elaborar el Gobierno y aprobar el Parlamento tiene que facilitar a estas entidades "la emisión de instrumentos de capital de la máxima calidad".
Porque el que las cajas no tengan capacidad para emitir capital "no sólo reduce sus posibilidades de reforzar sus recursos propios, sino que además limita la capacidad del mercado para disciplinarlas". Y es que al Banco de España sólo le preocupan dos cuestiones de la reforma de la Lorca. Una, que las cajas puedan disponer de instrumentos que faciliten su capitalización. Y dos, que estas entidades estén "plenamente sometidas a la disciplina del mercado". Una reivindicación, por cierto, permanente por parte de los bancos.
En esa línea de flexibilidad y de trajes a medida, el consejo de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (Ceca), que preside Isidre Fainé, presidente de La Caixa, la todavía primera entidad de ahorro de España hasta que no cristalice la fusión virtual impulsada por Caja Madrid, aprobó ayer una propuesta de reforma que ha enviado ya al Banco de España y al Ministerio de Economía y Hacienda. El objetivo es "reforzar los recursos propios de las cajas" bajo el principio de "la preservación del modelo actual, caracterizado por elementos como la Obra Social, la denominación `Caja de Ahorros´, la composición plural de los órganos de gobierno o la existencia de un Fondo de Garantía de Depósitos propio del sector". Estos elementos se consideran irrenunciables.
La Ceca quiere la reforma tenga capacidad suficiente para ofrecer "trajes a medida" a cada una de las Cajas de Ahorros. Y que regule las cuotas participativas de forma que computen como capital básico, lo que implicará flexibilizar su retribución y desvincularla totalmente de la Obra Social. Esto se traduce en que "el capital captado mediante cuotas será retribuido al 100% en función del beneficio" y que la Obra Social, irrenunciable para las cajas, "se nutrirá del resultado obtenido del capital previo a la emisión" de las cuotas participativas. Para incentivar la inversión en estos títulos, los cuotapartícipes pasarán a constituir un grupo de representación en los órganos rectores de las cajas. Al mismo tiempo, se introducen mecanismos para supuestos de crisis, que permitirían suprimir el límite del 50% de cuotas sobre el patrimonio de la caja, y que su cotización en los mercados no fuera obligatoria.
Pero la gran novedad es que la Ceca plantea en la reforma "la posibilidad de que las cajas puedan también desarrollar sus objetivos comerciales y empresariales indirectamente, y de forma instrumental, por medio de otra entidad de crédito". Y se insiste en la conveniencia de crear la figura de las "agrupaciones de cajas" como modalidad articuladora de los Sistemas Institucionales de Protección o fusiones virtuales de estas entidades.
Precisamente la fusión virtual impulsada por Caja Madrid protagonizó también el cierre del curso de la Apie. El director general de La Caixa, Juan María Nin, aplaude la operación, pero matiza que "trabajo con números, y los números son los balances auditados de 2009, que dicen lo que dicen", que su entidad es "la primera caja de ahorros del mundo". En cualquier caso, cree que el nuevo escenario que supone la irrupción de BanCaja Madrid "beneficia" a La Caixa, primera en depósitos, créditos, capital básico y otros conceptos. "La competición va a ser altísimamente interesante", insiste.
Pero pese a las insinuaciones del presidente de Caja Madrid y de su fusión virtual, Rodrigo Rato, Nin descarta que La Caixa tenga prisa alguna en realizar operaciones en España. Recuerda que "la historia de La Caixa es el fruto de permanentes fusiones", pero deja muy claro que "no hay ahora ninguna prevista" porque "tenemos cuotas suficientes en el mercado español" y porque el acento estratégico está en la expansión internacional. Más claro aún queda que La Caixa no está ni se la espera en "el proceso de reestructuración" tras la absorción de Caixa Girona y que, como ésta, no utilizará nunca fondos públicos y hará siempre operaciones "completamente privadas". Eso sí, Nin se cura en salud y apela al título de una película de James Bond, "Nunca digas nunca jamás".