Monitor de EE.UU.
Sus gestores consideran que la volatilidad es un factor positivo
El mercado de opciones de Chicago se la juega
Su salida a Bolsa en momentos difíciles plantea dudas a los inversores
El mayor mercado estadounidense de contratos sobre opciones y el único de los grandes que aún no cotizaba, el Chicago Board Options Exchange, ha decidido luchar contra los elementos y salir a bolsa. Se trata de una de las mayores OPV que se realizan desde el primer trimestre, tras la caída del número de estas operaciones por la crisis del euro, que ralentizó la actividad cuando el mercado empezaba a recuperar cierta velocidad por primera vez desde el estallido de la crisis financiera en Estados Unidos. Según los analistas, la CBOE no ha elegido al azar este momento de gran volatilidad en los mercados, sino que, por el contrario, espera beneficiarse de la misma. A fin de cuentas, la CBOE elabora el VIX, o Volatility Index, el Índice de Volatilidad más seguido por los mercados y analistas de todo el mundo, siendo la negociación de los contratos de opciones sobre dicho índice una de las que más ha crecido.
El anuncio de la OPV disparó inmediatamente los precios para ser miembro de dicho mercado hasta los 2,4 millones de dólares, lo que implicaba una valoración de sus acciones de unos 28,75 dólares, muy cerca del precio final fijado de 29 dólares. El mes pasado, cuando el Dow Jones Industrial Average se desplomó 700 puntos en unos minutos al dispararse órdenes electrónicas de venta, la negociación en el CBOE superó la media diaria de 6,6 millones de contratos. Esta característica de ir a contracorriente, confiere al mercado de Chicago un gran atractivo a ojos de los inversores.
El CBOE inició su actividad en 1973, como alternativa al Chicago Board of Trade, el mercado de futuros y opciones sobre materias primas más antiguo del mundo, datado en el último cuarto del siglo XIX, y que gestiona CME Group Inc.
La CBOE Holdings Inc., la gestora del mercado, ha vendido 11,7 millones de acciones a 29 dólares cada una, el extremo superior de la horquilla barajada de 27-29 dólares, lo que le ha permitido captar 339 millones de los accionistas, en gran medida institucionales. Los analistas quieren ver en esta operación un estímulo para otras que podrían venir después y servir de acicate para la recuperación del mercado de OPV's. Alrededor de 18 salidas a bolsa por un valor de unos 4.000 millones de dólares han sido pospuestas o canceladas en Estados Unidos durante el segundo trimestre, y 14, con un volumen de algo más de 1.500 millones, se han llevado a término.
La salida a bolsa del CBOE tiene lugar cuando el órgano regulador de los mercados financieros estadounidenses, la SEC, está introduciendo profundas reformas para facilitar la transparencia y frenar los excesos cometidos hasta 2007, y potenciar al mismo tiempo la competitividad entre los diferentes mercados poniendo límites a las comisiones que se cargan por cada operación, lo que reducirá los ingresos de las sociedades gestoras. Además, algunas especulaciones que hasta el momento no se han confirmado han apuntado a que la CBOE podría ser objeto de una oferta de compra por un competidor de mayor tamaño. Esta eventualidad hizo que algunas de las entidades propietarias de algunos de los 270 puestos de broker de la CBOE se opusieran a su salida a bolsa para proteger sus costosas representaciones.
La cotización bursátil permitirá a la CBOE unos ingresos adicionales por comisiones de unos 81 millones de dólares en 2011 incrementando su PER un 38 por ciento, desde el 24 por ciento estimado para este año, en cuyo primer trimestre ganó unos 23 millones, con una facturación de 101 millones de dólares.