Letra más grande Letra más pequeña
Enviar este artículo a un amigo Imprimir este artículo
Publicado el jueves 17 de junio de 2010
Enviar este artículo a un amigo
Email de tu amigo/a
Para que sepa quién lo envía...

Olivas pide que las cajas puedan ser sociedades anónimas controladas por fundaciones

Rodrigo Rato desafía al Santander y al BBVA en el mercado nacional desde BanCaja Madrid

Cree que la Caixa protagonizará otra operación para volver a ser la primera del sector

Rodrigo RatoMiguel Ángel Valero.– Rodrigo Rato hará de la necesidad, virtud. Tras el proceso de reestructuración que viven las cajas -y que ha reducido su número de 45 a 20 mediante fusiones tanto reales como virtuales-, los dos primeros grupos financieros en el mercado español son ahora entidades de ahorro: el resultante de la integración mediante un Sistema Institucional de Protección (SIP) de Caja Madrid, Bancaja, Caja Ávila, Caja Segovia, Caja Insular de Canarias, Caixa Laietana y Caja Rioja, y el liderado por la Caixa, que absorbió a Caixa Girona. Este predominio de las cajas "va a ser una realidad bastante estable", según el presidente de Caja Madrid, pero sus palabras se interpretan como un reto para ambos grupos: los adversarios con los que hay que competir en el mercado español son el Santander y el BBVA, sobre todo porque los dos bancos están más centrados en la expansión internacional que en el mercado doméstico.

Rato, que insiste en que "si quieres ser un operador universal, el tamaño es vital", recuerda que algunas integraciones de cajas han creado "líderes financieros regionales muy importantes". También sugiere que 'la Caixa' protagonizará alguna operación para volver a ser la mayor entidad de ahorro por volumen (lo sigue siendo por beneficios pese a la fusión virtual impulsada por Caja Madrid): "Ser el más grande no está mal, pero no sé cuánto va a durar, aunque tampoco nos vamos a llevar un disgusto. No nos sorprenderá que dejemos de serlo, pero mientras que dure, vida y dulzura, y después esperanza nuestra".

El presidente de Bancaja y vicepresidente del nuevo SIP, José Luis Olivas, destaca que el grupo es la primera caja de ahorros y la 15ª entidad financiera de Europa por volumen de activos. Y abre la puerta a nuevas incorporaciones de cajas, aunque matiza que deben ser propuestas "atractivas e interesantes porque tenemos ya un tamaño suficiente". Olivas cree que "es legítimo que haya cajas que decidan quedarse como entidades regionales o incluso locales, que opten por un menor tamaño para servir mejor al territorio".

Rato y Olivas precisan que la fusión virtual tiene un plazo mínimo de 15 años, que para abandonarla se requerirá un preaviso de dos años y abonar un coste no precisado pero elevado. "El divorcio saldrá muy caro", subraya el presidente de Bancaja. Las 3.500 prejubilaciones y el cierre de 500 sucursales más otras sinergias y la menor necesidad de provisiones financiarán sobradamente los 4.465 millones de euros solicitados al Frob (hay que devolverlos más los intereses, 7,75% el primer año, 0,15% más cada ejercicio posterior, lo que supone unos 350 millones anuales, en un máximo de cinco años, ampliable a siete en situaciones excepcionales). El Banco de España ha dado ya el nihil obstat al plan de integración y de viabilidad de la fusión virtual.

Dentro de esta exigencia de consolidar el liderazgo del grupo BanCaja Madrid (a espera de la denominación que reciba esta fusión virtual) se enmarcan las recomendaciones de Rato en su primera intervención pública tras la firma del protocolo de integración, en el curso de la Apie en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander. El primer cajero de España reconoce "el error estratégico de las cajas en los últimos años, que además ha sido corregido con mayor rapidez por los bancos": la apertura de sucursales. Los bancos tienen 14.840, y las cajas, 24.202. Una oficina por cada mil habitantes, cuando la media en la Unión Europea es de 0,4. "La reducción de la capacidad instalada, que va a seguir en los próximos años, es fundamental para mejorar la eficiencia", argumenta Rato.

El liderazgo de las cajas en España hay que consolidarlo "profundizando en el negocio tradicional, en la captación de depósitos" porque estas entidades tienen "la ventaja competitiva de la proximidad al cliente", aunque ésta se reduzca con el cierre de sucursales. Pero las cajas tienen "un amplio camino de mejora en la reinvención de la gestión de clientes". Esa profundización en el negocio tradicional va a permitir a las cajas fortalecer su "base de depósitos minorista". Y ahí es donde las cajas deben hacer valer que son "líderes nacionales, regionales y locales".

Rato insiste en que las modificaciones de la Ley de Órganos Rectores de las Cajas, la famosa Lorca, deben garantizar "la capitalización a medio plazo" de estas entidades. En este sentido, el presidente de Bancaja ha pedido que se estudie un proceso de transformación de las cajas en sociedades anónimas controladas por fundaciones que realizarían la obra social con el dinero procedente de los dividendos de sus participaciones accionariales, como ya se hizo en Italia. No cree que las cuotas participativas, aunque tengan derechos políticos, sean una solución para que las cajas logren financiación de los mercados.

Esa propuesta choca frontalmente con la postura que mantiene la Confederación de Cajas, la Ceca. Precisamente, su director general, José Antonio Olavarrieta, realiza en el curso de la Apie una clara apuesta por las cuotas participativas con derechos políticos como mejor instrumento para captar capital en los mercados a la vez que permiten preservar el modelo de las cajas.

Quizás por ello, Rato matiza la propuesta de Olivas: "Las cajas no pretenden convertirse en bancos, pero muchas ya tienen bancos para realizar parte de su actividad. De lo que se trata es de que las cajas no se vean discriminadas por Basilea III y que cada entidad pueda optar por la solución más conveniente para fortalecer sus recursos propios, porque no todas son iguales".

En esa misma dirección, la Ceca ha solicitado al Ministerio de Economía y Hacienda que se modifiquen algunos aspectos de la normativa vigente para que pueda garantizarse un tratamiento fiscal neutro en los SIP frente a las fusiones tradicionales en el IVA y en el Impuesto sobre Transmisiones y Actos Jurídicos Documentados.

"El hecho de que en los SIP algunos servicios fundamentales deban ser compartidos, como es el caso de la gestión de riesgos, solvencia o liquidez, entre otros, implica que la entidad centralizada va a tener una intensa relación de prestación de estos servicios y, por tanto, de facturación sometida a IVA, con las cajas participantes, lo que supondrá importantes costes para éstas por su limitada capacidad de deducción del IVA soportado en la actividad financiera", argumenta la Ceca.

La tributación por IVA en el régimen especial de grupos de entidades, supone que en las prestaciones de servicios que la entidad central realice a las cajas integradas, o viceversa, se grave por IVA únicamente el coste de los servicios adquiridos fuera del grupo. De esta forma, "no se incrementan los costes por IVA soportado no deducible por la parte del valor añadido generado dentro del grupo".