Francisco González da marcha atrás y justifica su renuncia en que sólo le interesa EEUU y Asia
El BBVA hace un favor, sin querer, al Santander al tirar la toalla en el Reino Unido
El grupo de Emilio Botín abarata un 20% la compra de 318 oficinas del Royal al quedar como única oferta
Hasta cuando acierta, desacierta, sin remedio. Con el argumento de que solamente está interesado en crecer en Estados Unidos y en Asia, Francisco González (BBVA) ha renunciado a pujar por las 318 sucursales que el Royal Bank of Scotland ha tenido que poner a la venta en el Reino Unido. Y de ello se ha beneficiado, cómo no, Emilio Botín. En el Reino Unido, el grupo que preside Francisco González apenas tiene tres sucursales. En cambio, esa operación del Royal se ha convertido para el Santander en una magnífica oportunidad para crecer en un mercado que considera estratégico, junto a Brasil, México y Estados Unidos. Su presidente, Emilio Botín, destacaba en la última junta general de accionistas, el pasado viernes, que es el único banco mundial con cuotas superiores al 10% en nueve mercados: los ya citados, España, Portugal, Argentina, Alemania y Chile. FG no puede decir lo mismo.
Como el BBVA (más las anteriores renuncias de Virgin Money, un consorcio formado por Blackstone Group y Wellcome Trust, y National Australia Bank) se lo ha puesto en bandeja, el Santander ha hecho una oferta por las 318 sucursales del Royal (tienen la marca William & Glyn en Inglaterra y Gales, y la red NatWest en Escocia) en el Reino Unido a la baja: 1.800 millones de libras esterlinas, frente a los 2.000 millones que estaba dispuesto a poner encima de la mesa inicialmente. En cualquier caso, por encima de los 1.600 millones de libras, que es la cifra de capital que el Royal tiene asignada a los activos en venta.
Las 318 sucursales, que atienden sobre todo a pequeñas y medianas empresas (pymes), segmento en el que el Santander quiere crecer en el Reino Unido y en el que el crecimiento orgánico es muy lento y complicado, serán traspasadas con un volumen de crédito a clientes de 23.000 millones de libras y cerca de 22.000 millones en depósitos. y con 6.000 empleados. Estas cifras elevarán en un 12% el negocio actual de Santander en Reino Unido.
Desde el banco español sólo se admite que la primera oferta era de unos 2.000 millones de libras y que esta cifra se redujo después de llevar a cabo el proceso de due dilligence y detectarse mayor morosidad de la esperada. Al ser la única oferta y estar por encima de la cifra mínima fijada por el Royal, se espera que la operación sea aprobada antes de que finalice este mes. A partir de esa fecha, se abrirá un complicado proceso regulatorio y legal, ya que la operación necesita diversas autorizaciones y una complicada separación de los activos del resto del grupo Royal Bank of Scotland. Estos factores pueden provocar que el cierre efectivo de la cuarta adquisición del Santander en el Reino Unido no pueda efectuarse hasta 2011.
Cuando tenga esa red en su poder, el Santander habrá dado un nuevo paso en el Reino Unido, donde cuenta ahora con 1.300 sucursales procedentes del Abbey (adquirido en 2004), Alliance & Leicester y Bradford & Bingley (cuatro años después). Ahora, el Santander tiene alrededor del 10% del mercado minorista británico, y sólo un 3% del mercado de pymes. Los activos del Royal incluyen un 5% del negocio bancario con las pequeñas empresas del Reino Unido, lo que permitiría al Santander doblar su presencia en el mercado británico de pymes. Además, la compra de las oficinas del Royal igualaría la cuota en banca minorista y en pequeñas y medianas empresas.
Reino Unido se ha convertido en un importante motor de crecimiento para el Santander, ya que obtiene allí el 16% de sus beneficios totales. Botín espera que este año esa aportación suba al 17%, y seguramente será mayor una vez que las 318 sucursales del Royal estén integradas en el grupo.
En los próximos meses, está previsto que otros activos bancarios del Reino Unido busquen comprador. El Gobierno británico va a poner a la venta Northern Rock, la firma que nacionalizó en 2008. Además, como le ha sucedido al Royal Bank of Scotland tras su rescate por el Estado, que tiene el 83% del capital, Lloyds va a traspasar alrededor de 600 sucursales, para reducir su posición de dominio tras la absorción de HBOS y cumplir con las exigencias de Bruselas.