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Publicado el martes 15 de junio de 2010
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BANCA

FG irrita a sus colegas al demandar que las pruebas de estrés de la banca sean públicas

El BBVA se desmarca de la AEB

Miguel Ángel Valero.– El presidente del BBVA, Francisco González, demanda que las pruebas de estrés que los supervisores realizan cada vez con mayor frecuencia para comprobar la capacidad de respuesta de las entidades financieras ante situaciones extremas, se hagan públicas. Al mismo tiempo, cree que si estas pruebas de estrés determinan que algunas entidades no tienen suficiente capital, "o hay alguien dispuesto a ponerlo o deben cerrar". Su exigencia no ha hecho ninguna gracia en el Banco de España ni al resto de sus colegas, especialmente a los bancos medianos.

Este planteamiento -realizado ayer en Santander en el curso de la APIE en la Universidad Menénez Pelayo, contrasta con la postura que mantiene la banca, tanto en España como en el extranjero, respecto a que las pruebas de estrés deben mantenerse dentro de la relación confidencial entre la entidad financiera y el supervisor. Tanto la patronal bancaria AEB como el Banco de España reiteran su postura de no hacer públicas las conclusiones de las pruebas de estrés a las que se someten periódicamente las entidades financieras.

Fuentes no oficiales del BBVA creen que esta actitud del presidente del banco busca desmarcarse en cierta medida de la postura de la patronal bancaria y aparecer como el paladín de un determinado concepto de transparencia en el sector financiero. Y lanzar el mensaje de que en su banco no hay nada que ocultar. De que está perfectamente preparado para hacer frente a cualquier contingencia, por muy negativa que ésta pueda ser. Para Francisco González, hacer públicos las pruebas de estrés de las entidades financieras españoles serviría para dar confianza a los mercados de deuda internacionales y facilitar el acceso a la financiación de bancos y cajas. "Los mercados no son fantasmas, son señores que tienen mucho poder, son acreedores, y los acreedores quieren que se les paguen sus deudas", argumenta.

No obstante, en la misma línea que su competidor Emilio Botín en la junta general de accionistas del Santander, Francisco González reclama avanzar en el proceso de reestructuración del sistema financiero español. "No basta con retoques", señala. "Necesitamos un sistema financiero solvente y estable", para lo que, en su opinión, hace falta "una reducción relevante de la capacidad instalada en el sector", además de "una inyección de capital suficiente". "Además, es preciso que todas las entidades financieras que operen en nuestro país estén libres de interferencias políticas y que su gestión pueda ser objeto de seguimiento y control por el mercado", lo que apunta a que se obligue a las cajas de ahorros a cotizar en Bolsa.

El presidente del BBVA aprovechó su discurso para resaltar que la deuda exterior se ha convertido "en el problema más agobiante" para la economía española. "Hay que refinanciar la deuda, la más pequeña es la que acumula el Estado, mientras que la privada es más grande y la que más está afectando, porque si el Estado encuentra dificultades para conseguir financiación en el exterior, aún son mayores las de los agentes privados. Para la mayor parte de las empresas y las entidades financieras españolas, los mercados internacionales de capitales están cerrados", insiste Francisco González. Aporta datos: la deuda exterior de España alcanza el 147% del PIB, y este año la economía española debe afrontar vencimientos superiores a los 600.000 millones de euros.

No obstante, lanza un mensaje optimista: "España no es Grecia ni Portugal, ya que es cinco veces más grande, y ha demostrado muchas veces que cuando se pone a trabajar es capaz de hacer cosas importantes". Insiste en que para recuperar la confianza de los mercados en la economía española ésta debe aplicar una combinación de dos medidas: reducción del crecimiento de la deuda, lo que significa "austeridad", y decisiones para asegurar que es capaz de generar recursos para hacer frente a los pagos de esa deuda, lo que se traduce en "crecimiento".

Francisco González tuvo que escuchar, nada más terminar su intervención, al consejero de Economía del Gobierno de Cantabria, Ángel Agudo, que criticó, sin aludirle en momento alguno, a los que "disparan contra lo público". "No todo gasto público es improductivo, porque es redistributivo, aunque hay que racionalizarlo y garantizar su uso eficiente. Pero no ayuda nada a salir de la crisis poner en peligro la red de protección y redistribución social ni el permanente descrédito de lo público", afirma el responsable autonómico. Antes, el presidente del BBVA había reclamado una "revisión del Estado del Bienestar", tanto en España como en Europa, ante "la insostenibilidad de los sistemas actuales de protección y de pensiones".

Por su parte, el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, que sustituyó a la vicepresidenta Elena Salgado (a la que en el curso del año pasado el presidente del BBVA confundió con Elena Espinosa, ministra de Agricultura, Medio Rural y Marino) coincide con Francisco González en que el "principal enemigo" es el crecimiento de la deuda y reconoce que el Gobierno tuvo que variar su estrategia ante las dudas de los mercados sobre la capacidad de España de hacer frente a sus compromisos de devolución de ésta. Para "recuperar competitividad en  la economía española", el Gobierno ha puesto en marcha la reforma laboral, la reducción del déficit y la reestructuración del sistema financiero.

Además de reiterar que en estos momentos el Gobierno no se plantea nuevas subidas de impuestos, Carlos Ocaña aclara que un abaratamiento del coste de los despidos no se hará mediante la utilización de recursos públicos. En su propuesta de reforma laboral, existe la figura de un fondo o de un seguro financiado por empresas y trabajadores que se haría cargo de parte del coste del despido, sin apelación al dinero de todos los españoles.