Letra más grande Letra más pequeña
Enviar este artículo a un amigo Imprimir este artículo
Publicado el martes 15 de junio de 2010
Enviar este artículo a un amigo
Email de tu amigo/a
Para que sepa quién lo envía...

La levantina aporta el 58% del beneficio total del grupo, donde el tamaño de la madrileña prevalece

Bancaja aporta estabilidad y negocio a Caja Madrid, que salva los trastos de una gestión anterior deficiente

La madrileña sigue sin crecer en crédito a la clientela y tiene peores ratios de beneficio y saneamientos sobre activos totales

CajaMadrid y BancajaMarcos Celada.– La fusión de Caja Madrid y Bancaja une a dos entidades complementarias y en la que claramente sale ganando la caja madrileña, cuyas cifras son peores que la de su colega valenciana. Mientras la primera lleva con la máquina parada un año, la segunda está mejor que la media del sector en algunos de los ratios fundamentales. Un caso más en la historia bancaria española en el que la pequeña se come a la grande, aunque aparentemente sea al revés. Ratificada por los consejos de ambas entidades, la fusión ofrece unos datos que colocan a ambas en su sitio. La madrileña es más frande (un 63% de la resultante) pero la levantina aporta el 58% del beneficio y una situación patrimonial muchio más saneada. Obviamente gana Rodrigo Rato, pero porque el factor político es determinante.

Los bancos y cajas no están para obtener beneficios como en el casino. Sus resultados dependen en gran medida de la diferencia entre lo que cobran por los préstamos y lo que pagan por los depósitos (margen financiero) que en las circunstancias actuales de tipos oficiales en el 1% es muy pequeña.

De hecho, la media de las cajas en 2009, y no está mal para los tiempos que corren, el resultado neto sobre activos totales medios ha sido del 0,28%. Bancaja está claramente por encima con un 0,33%, pero Caja Madrid se queda justo en la mitad de la media con un 0,14%. Eso es, básicamente, el resultado de una historia reciente en la que Caja Madrid ha acumulado más préstamos con problemas por lo que su nivel exigido de saneamientos es mayor.

Las cifras ponen a cada una en su sitio. Si se suman las dos cajas en una, el tamaño de Caja Madrid sería el 63% de la resultante por tamaño de negocio. Sin embargo, si se suman los beneficios de ambas, los de Bancaja son el 58% del conjunto, ya que en 2009 Caja Madrid obtuvo un resultado neto de 267 millones frente a los 371 de Bancaja. Y ello, por culpa de los morosos.

El beneficio de explotación de ambas guarda una relación casi exacta con su diferente tamaño. Los 675 millones de Caja Madrid suponen casi el 63% que tiene la caja madrileña por tamaño en la suma de ambas. Pero después, mientras Bancaja dedica a saneamiento de créditos 149 millones de euros (el 36,5% de su beneficio de explotación) Caja Madrid envía a pérdidas 336 millones, o lo que es lo mismo, un 49,8% de su resultado de explotación.

Visto así, desde la parte final de la cuenta de resultados, los beneficios de ambas serían complementarios ya que al sumarlos dejarían a la entidad resultante de juntar las dos cajas con un beneficio neto que se situaría ligeramente por encima del 0,21%, cifra que se aproxima mucho más al 0,28% de media del sector que el actual 0,14% de Caja Madrid.

Si para realizar el análisis se cambia la cuenta de resultados por el balance, las diferencias de modelo de negocio quedan aún más claras, aunque también tienen algún rasgo parecido. Una de las características comunes a ambas es su predilección por captar dinero líquido, casi a partes iguales, entre los propios clientes y el mercado financiero. De este modo, Caja Madrid tenía al terminar 2009 un 53% de sus depósitos totales procedentes de su clientela, mientras que Bancaja se quedaba en el 50% justo. Las dos están por debajo de la media del sector, donde el 67% de la liquidez proviene de los depósitos de clientes.

Tras la similitud, la gran diferencia. El destino que ambas dan al dinero obtenido casi no tiene nada que ver. El sector en su conjunto (media de las cajas) dedica el 72% de su activo total a inversiones crediticias. En el caso de Bancaja su cifra está muy encima, con un 83% de su activo dedicado a dar préstamos, mientras que en Caja Madrid sólo 67 de cada cien euros de su activo están destinados a inversión crediticia.

Pero dejar el dinero sin invertir daña aún más el margen financiero y el resultado de explotación que, sin embargo, es similar en ambas. Para mantener su tamaño por volumen de negocio sin crecer en créditos a la clientela, lo que ha hecho Caja Madrid, tal y como adelantó ya capitalmadrid el 10 de agosto de 2009, ha sido comprar deuda pública en cantidades importantes para no tener ociosa la liquidez.

Según las cuentas de la caja a 31 de diciembre último, su volumen de emisiones de deuda comprada ascendía a más de 23.000 millones de euros frente a los poco más de 3.000 millones de Bancaja. A febrero pasado, la inversión en deuda de Caja Madrid había bajado en unos 9.000 millones de euros, de los que, grosso modo, 3.500 millones estaban en préstamos a otras entidades financieras, 2.500 millones en derivados, 2.000 millones en instrumentos de capital de empresas y sólo 240 millones habían pasado a engrosar la cartera de créditos de clientes.