Malestar entre las otras entidades de ahorro de la fusión virtual
MAFO y Rajoy se imponen a Bancaja y a Camps para reforzar a Rato en Caja Madrid
El Sabadell reacciona con la primera operación en el sector desde el estallido de la crisis: la absorción del Guipuzcoano
"Ni pongo ni quito rey, sirvo a mi señor". Algo así podría exclamar el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, más conocido muy a su pesar como MAFO. Porque no puede entenderse que la numantina resistencia de Bancaja y de la Comunidad Valenciana a entregar su única entidad de ahorro a Caja Madrid sea superada sin que el supervisor no haya aportado convincentes argumentos sobre el exceso de ladrillo en los balances de la entidad levantina. Lo mismo sucede con el Gobierno autonómico que preside un debilitado Francisco Camps, que ha tenido que ceder a los argumentos integradores aportados por Mariano Rajoy, presidente nacional del PP. Resultado: lo que todos desmentían hace una semana, lo que se veía inviable, se ha producido, Caja Madrid absorbe a Bancaja dentro de su proyecto de fusión virtual. El objetivo: salvar dos cajas que no marchan nada bien con una fuerte inyección de dinero público del Frob. Coincide la gran operación en el ahorro con el primer proyecto de consolidación en el sector bancario. Y no será la última ni la más grande.
Oficialmente, lo que ha pasado es que "los consejos de administración de Caja Madrid y Bancaja han aprobado un principio de acuerdo para su integración en un Sistema Institucional de Protección (SIP)". Caja Insular de Canarias, Caixa Laietana, Caja Segovia, Caja Rioja y Caja Ávila se mantienen en el proceso de negociación, iniciado hace unas semanas, pero es harto significativo que ya no se hable, como hace unos días, de nuevas incorporaciones, como Caja Badajoz.
La explicación es muy sencilla. Rato, tras seducir a Bancaja, ya no necesita más pequeñas entidades. Ya tiene lo que quería: el liderazgo entre las cajas españolas. Una posición que La Caixa, en un gesto muy elegante, no sólo no le discute sino que proclama a los cuatro vientos que aplaude toda operación wue beneficie a las cajas. Con Bancaja, logra lo que con cinco entidades nbo conseguía: ser la primera caja de ahorros de España, al menos como grupo, porque como entidad individual sigue siendo La Caixa la más grande.
La integración de Bancaja, y la consiguiente pérdida de peso de las otras entidades de ahorro implicadas en la fusión virtual impulsada por Caja Madrid, ha provocado malestar entre estas cajas. A las presiones de los Gobiernos autonómicos de Cataluña, en el caso de Caixa Laietana, y de Castilla y León, en Caja Ávila y Caja Segovia, para que abandonen una fusión virtual que supone una absorción de facto por parte de la entidad que preside Rodrigo Rato se une que estas entidades reclamadas para engordar la propuesta de Caja Madrid no tienen nada claro si merece la pena ser los comparsas en esa fiesta. Y, como reconoce más de un directivo de esas entidades, para este viaje no hacían falta esas alforjas. En otras palabras, que para eso se quedaban en Banca Cívica.
Es muy significativo que el comunicado de Caja Madrid tras la reunión de Rato con su consejo de administración, por cierto muy molesto porque es prácticamente el último en enterarse de la película (primero de la fusión virtual y ahora de la incorporación de Bancaja), ya no hable de nuevas incorporaciones al proyecto diseñado por el ex vicepresidente económico de los Gobiernos de José María Aznar. Todo lo contrario: "Con unos activos de 340.000 millones de euros, el nuevo SIP se consolidará como la primera caja de ahorros y además se convierte en la primera entidad en banca comercial y de empresas en el mercado nacional por volumen de negocio".
Un mensaje que se interpreta como un reto de Rato al Santander y, en menor medida, al BBVA. O al menos como un mensaje de que la nueva Caja Madrid aspira al liderazgo del sistema financiero español, no sólo al de las cajas de ahorro. De momento, esa maniobra de Caja Madrid ya ha provocado una reacción en la banca: el Sabadell mantiene conversaciones muy avanzadas con el más pequeño de los bancos medianos, el Guipuzcoano, cuyos principales accionistas son BBK y Kutxa, de cara a su absorción. El Guipuzcoano es ocho veces más pequeño que el Sabadell, pero da al banco catalán una magnífica puerta de entrada en el País Vasco, uno de los mercadosa donde tiene menos presencia, junto a unared nada despreciable de 25o sucuirsales. Lo más curioso es que el Sabadellk llegó a tener el 10,12% del Guipuzcoano en el año 2000, y se le lo vendió precisamente a BBK.
Aunque el equipo de Rato se cura en salud sobre lo que pueda suceder con sus nuevos socios, sobre todo teniendo en cuenta la resistencia de los Gobiernos autonómicos de Catsaluña y de Castilla y León (ésta, como la Comunidad de Madrid o la Valenciana, también gobernadas por la misma formación política en la que milita Rato, ("la consolidación del nuevo grupo está pendiente de la aprobación de los consejos de administración de las cajas y de las autoridades administrativas competentes", está claro que ha destrozado todas las resistencias políticas. Especialmente en la Comunidad Valenciana. Mariano Rajoy ha dado en el Levante el golpe de autoridad que no se atrevió a dar en Galicia, ante la resistencia del presidente autonómico, Albertyo Núñez Feijóo, a que sus cajas de ahorro cayeran bajo el dominio de Madrid . "Es verdad que Feijóo no tiene un caso Gürtel como Camps, pero no es menos cierto que quien gana esta partida no es Esperanza Aguirre, sino Rato, pero bajo la alargada sombra de Rajoy", señala un dirigente del PP.
Para no perder tiempo, Rato y sus compañeros de viaje presentarán el lunes el proyecto a un Banco de España que ha visto que en apenas dos semanas, y con el estímulo quer ha supuesto la intervención de CajaSur (precisamente por rechazar la integración en Unicsaja), se aclara el mapa de las cajas en España, con apenas una quincena de entidades físicas o virtuales, frente a las 45 actuales. Y se esperan nuevos movimientos, porque nadie cree que La Caixa va a aceptar ser el segundo, aunque es cierto que sus prioridades estratégicas están más enfocadas actualmente fuera de España.
En la nueva alianza, Rato se garantiza la presidencia ejecutiva, cediendo la vicepresidencia; curiosamente tambiën ejecutiva; por lo que habrä que esperar a la concreciön de la letra pequelña del acuerdo para ver cömo se reparten el poder real: Un indicador es el reparto de sedes: Madrid será la sede operativa; aunque Valencia tendrá la social (lo que supone que los impuestos se pagarán en la Comunidad Valenciana, algo que no parece que entusiasme a Esperanza Aguirre) y la de las entidades participadas.
Por cierto, que hablando de entidades participadas, Mapfre y Aviva vuelven a verse las caras, como ya sucedió, sin que haya una decisión al respecto, en Caja Duero y Caja Espsaña. Caja Madrid es el segundo mayor accionista del grupo asegurador más grande de España, con quien tiene un acuerdo de bancaseguros desde hace una década. Bancaja suscribió con la multinacional británica la primera gran alianza de bancaseguros que se produjo en España.