Monitor de EE.UU.
Presentadas 17 solicitudes de nuevas centrales
La industria nuclear busca empleados
La apuesta energética de Obama creará hasta 21.000 empleos
Las empresas estadounidenses dedicadas a la construcción y explotación de centrales nucleares se preparan para vivir una de las épocas más prometedoras desde hace casi medio siglo. La política de construcción de nuevas centrales nucleares que promueve la Administración Obama podría generar entre 12.000 y 21.000 puestos de trabajo en los próximos años. El Gobierno estadounidense autorizó en febrero avalar créditos con garantía federal por valor de 8.300 millones de dólares para la construcción de dos centrales valoradas en 14.000 millones. Algunas empresas llevan 30 años esperando este momento y ya han iniciado la búsqueda de ingenieros y técnicos cualificados para abordar los primeros proyectos. Las necesidades de personal serán mayores si cabe toda vez que más de un tercio de los trabajadores del sector se jubilarán en un horizonte de unos cuatro años.
Hasta el momento, las empresas eléctricas han presentado 17 solicitudes de construcción de centrales nucleares en diferentes estados. Una de esas compañías, la Southern Co., que está esperando la autorización federal para iniciar las obras de varios reactores, prevé contratar unos 850 trabajadores de aquí a 2017, cuando que entren en funcionamiento. La citada eléctrica ya ha empezado a buscar con antelación el personal necesario entre las escuelas técnicas con prestigio para disponer de posibles candidatos para cuando comiencen las obras proyectadas.
El sector, que lleva décadas sin crear empleo, vive una situación inédita desde finales de los años setenta, en que se paralizó la construcción de nuevas centrales por problemas de viabilidad financiera y la caída de la demanda de electricidad por la contracción económica. Además, un accidente en la tristemente conocida central de Three Mile Island provocó el rechazo de la opinión pública hacia esta fuente de energía y la paralización de nuevos proyectos, con el consiguiente endurecimiento de las condiciones de seguridad para las 104 centrales nucleares estadounidense existentes, generadoras del 20 por ciento de la energía eléctrica nacional, y que obtuvieron la licencia de construcción en 1978.
Desde entonces, las necesidades de personal han estado casi congeladas por la moratoria de facto que regía en el sector, dando como resultado que una proporción importante de los empleados de entonces se encuentren en el final de su vida laboral, Según una encuesta sectorial, alrededor del 38 por ciento de las plantillas se jubilará en 2014.
Los profesionales más demandados no son precisamente los técnicos de máximo nivel, sino especialistas en sistemas de control y mantenimiento. Curiosamente, en el pasado las empresas encontraban a estos especialistas en la Armada, entre el personal de a bordo de los navíos propulsados por reactores atómicos, pero la reducción de la flota y las remuneraciones que paga el Pentágono, mayores que las del sector privado, han hecho casi imposible encontrar técnicos disponibles entre el personal de la US Navy.
El buen momento que vive el sector está llevando a muchos aspirantes a enrolarse en centros especializados para recibir formación, a veces becados por empresas eléctricas, con la esperanza de encontrar un buen empleo. Según los analistas, la oferta de ingenieros y científicos nucleares es mayor en estos momentos, aunque reconocen que fluctúa de acuerdo con las necesidades del mercado. En los últimos años, las Universidades están recibiendo más solicitudes para estudiar ingeniería nuclear que a finales de los años 90, cuando se tocó un mínimo de casi 500 ingenieros.
Profesores universitarios constatan el aumento del interés de los estudiantes en adentrarse en la energía atómica, un interés que atribuyen, según reconocen, a las posibilidades de empleo que se abren con el nuevo impulso de la Administración Obama a la opción nuclear como fuente complementaria de energía.