La incertidumbre sobre la solvencia de España dificulta todavía más la financiación de las entidades
Bancos y cajas tendrán que acelerar su saneamiento en cuanto el BCE cierre el grifo de la liquidez
El Tesoro tiene que pagar el 25% más para colocar deuda tras la rebaja de rating
Las prisas del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y del líder de la oposición, Mariano Rajoy, para que las cajas de ahorros aceleren su reestructuración antes del 30 de junio tienen su explicación. Las dudas sobre la solvencia de España están dificultando todavía más la obtención de financiación por parte de las entidades financieras en los mercados mayoristas internacionales. El problema se va a agravar aún más cuando el Banco Central Europeo (BCE) cierre definitivamente, como ya ha anunciado, la barra libre de liquidez que existía desde el agravamiento de la crisis por la quiebra de Lehman Brothers. y es que bancos y cajas prácticamente dependen de la liquidez que obtienen del BCE, ante unos mercados prácticamente cerrados y muy desconfiados y una guerra del pasivo que complica la captación de recursos de clientes estables.
La crisis financiera global que estalló en el verano de 2007 por las hipotecas subprime norteamericanas pone cada día más en evidencia una de las grandes debilidades del sistema financiero español. La enorme dependencia de la liquidez proporcionada por el BCE se ha convertido en el talón de Aquiles de la banca española. Y más ahora, con la solvencia de España puesta en duda por los mercados internacionales tras la bajada de rating decidida por Standard & Poor's, aunque no secundada por las otras dos grandes agencias internacionales de calificación. Una situación que ha provocado que, en la primera subasta de deuda pública tras la bajada de calificación, el Tesoro haya tenido que pagar el 25% para poder colocar la emisión sin problemas. Ofreció el 3,58%. Un tipo de interés que no se veía desde la quiebra de Lehman Brothers, el punto álgido de la crisis financiera global, en noviembre de 2008.
La agencia de calificación Moody's señala que el retraso en la reestructuración del sector financiero, y que obligó a un pacto entre Zapatero y Rajoy, implica el riesgo de que la economía española quede expuesta a la volatilidad de los mercados. Pero el aviso va más allá: las entidades financieras españolas, debido a su dependencia de la liquidez proporcionada por el BCE ante el cierre de facto de los mercados internacionales desde el inicio de la crisis, pueden verse forzadas a un saneamiento "más rápido y drástico" en el momento en que el acceso a estos fondos sea más restringido.
Un informe de Moody´s parece criticar el enfoque elegido por el Gobierno para la reestructuración y recapitalización del sector financiero en España, con el Fondo de Reestructuración Ordenada bancaria (Frob), el aval del Estado a las emisiones de las entidades y el ya extinto Fondo de Adquisición de Activos. Los expertos de la agencia de rating apuntan que en España, donde el Gobierno financia con hasta 100.000 millones la recapitalización del sector, las cajas de ahorros parecen "buscar su propia manera de salir de la crisis" con la esperanza de generar los suficientes recursos propios para absorber las pérdidas derivadas de activos dañados, fundamentalmente inmobiliarios. En otros países, como Irlanda, la creación de un "banco malo", que se ha hecho cargo de los activos más dañados, ha forzado un drástico saneamiento y una recapitalización del sistema financiero.
El enfoque español "requerirá tiempo y necesita verse acompañada por un marco regulatorio y contable". Y ése es precisamente el problema. Que no hay tiempo. Bancos y cajas necesitan liquidez suficiente durante ese periodo de reestructuración. Y esa liquidez procede fundamentalmente del BCE. "Sin esa liquidez, podría ser necesario un saneamiento de la banca más rápido y drástico", señalan los expertos de Moody's.
El informe advierte de la complicada interdependencia que puede crearse entre el Tesoro y la banca española si las dudas sobre la situación real del sistema financiero o sobre el contagio de Grecia afectan a la valoración crediticia del Reino de España. Por una parte, el Tesoro, como ya está sucediendo, tendría que asumir un encarecimiento de su financiación. Por otra, se generará "una renovada urgencia" en la recapitalización de las entidades financieras.
En un escenario de normalidad, el acceso a la liquidez de los bancos centrales aliviaría las preocupaciones de los mercados sobre la situación real de las entidades financieras. Pero la crisis financiera global ha demostrado, en estos dos años y medio, que no siempre puede contrarrestar las incertidumbres de los grandes inversores institucionales sobre la solvencia de la banca. "En tales casos, sin la garantía explícita de una autoridad creíble, puede resultar mucho más complicado asegurar la confianza de los mercados mayoristas, del interbancario y, finalmente, de los depositantes", subrayan los expertos de Moody's. En el caso de España, "el acceso a los mercados mayoristas requiere confianza en la solvencia de las entidades, y actualmente esa confianza escasea, por lo que éstas continúan dependiendo de la financiación del BCE y de una robusta base de depósitos", concluye el informe.
En este contexto, Caja Madrid ha ampliado, de 400 millones de euros a 800 millones, la emisión de subordinadas que ofrece el 5% los dos primeros años (Euribor a tres meses más dos puntos, con un mínimo del 5%). Oficialmente, esa ampliación se debe a "la fuerte demanda suscitada", aunque la CNMV hizo una advertencia en el folleto de emisión sobre que los informes de valoración "no incorporan en su totalidad los efectos de las turbulencias observadas en los mercados financieros en los últimos días" y que la rentabilidad que ofrece este producto puede ser inferior a la que exigen en estos momentos los inversores profesionales.
Otra interpretación es que, con la ampliación al doble de la emisión de subordinadas inicialmente prevista, Caja Madrid verá reforzado su nivel de solvencia a un coste "razonable", teniendo en cuenta las circunstancias de los mercados y que la colocación se hace a través de la red de sucursales de la entidad que preside Rodrigo Rato entre clientes particulares (la inversión mínima es de 1.000 euros).
Quien ha tenido que pagar más ha sido el Tesoro en su primera emisión de deuda tras la bajada de rating. Ha elevado en 0,738 puntos el tipo marginal en la última emisión de bonos a cinco años, desde el 2,842% de la subasta de marzo hasta el 3,580% de la de ayer. El Tesoro ha colocado 2.345,62 millones, frente a los 5.522,12 millones solicitados. El pasado mes de marzo, el Tesoro colocó 4.500 millones. Es el tipo más alto desde noviembre de 2008, cuando la quiebra de Lehman Brothers hizo patente que la crisis financiera internacional era realmente global.
Tras la celebración de la subasta, la prima de riesgo de la deuda española frente al bono alemán repuntaba desde los 138 puntos básicos a los 145 puntos básicos, la mayor desde la implantación del euro en enero de 1999. En el bono a cinco años, la diferencia es más amplia: 180 puntos básicos.
Además, el coste de asegurar la deuda pública española, en función de los CDS, aumentaba a 254 puntos básicos desde 230 puntos básicos. España ya se sitúa entre los 15 instrumentos de cobertura de impago de deuda soberana más caros del mundo. Por encima de países como Kazajistán, Turquía, Italia o Filipinas. El único consuelo es que Venezuela, Argentina y Grecia están todavía peor.