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Publicado el miércoles 5 de mayo de 2010
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Los dos grupos pugnan por el control de la Comunidad Valenciana

Guerra abierta entre Ruralcaja y Cajamar por las fusiones virtuales

Al menos cinco entidades se replantean seguir en Cajas Rurales del Mediterráneo

Antonio Perez Lao, presidente de CajamarMiguel Ángel Valero.– Precisamente cuando se inicia el proceso de asambleas generales para ratificar la incorporación de una veintena de entidades a Cajas Rurales del Mediterráneo (CRM), la fusión virtual impulsada por Ruralcaja, surgen las deserciones. Mientras Crédit Valencia celebra hoy esa asamblea, la Caja Rural de Turís llevará a la suya, prevista para el día 19, tres opciones: seguir en CRM, al que se incorporó en noviembre del año pasado; incorporarse al Grupo Cooperativo Cajamar, impulsado por la entidad almeriense y primera del sector, y único Sistema Institucional de Protección (SIP) autorizado por el Banco de España; o sumarse a otro SIP nacional (hay dos, además del de Cajamar: el de las grandes entidades, en el que uno de los promotores es Ruralcaja, y que cuenta con Garrigues como consultor; y el de las locales y medianas, que tiene como asesor a Analistas Financieros Internacionales, AFI).

Los directivos de la Rural de Turís está muy interesada en el modelo de integración de Caja Campo dentro de la fusión virtual de Cajamar (también están las rurales valencianas de Albalat, Petrer y Casinos), que consideran más atractivo y ventajoso que el que propone Ruralcaja en CRM. El problema es que la decisión de abandonar CRM puede ganar adeptos entre las cajas rurales que entre este mes y el que viene deben ratificar, a través de sus asambleas generales, su incorporación a esta fusión virtual.

Para Rafael Carrau, director General de Crèdit Valencia, "CRM supone una oportunidad para el cooperativismo valenciano de dar un salto cualitativo y cuantitativo en el entorno financiero español, y es la oportunidad de formar parte de un grupo solvente y consolidado que a la vez permitirá a nuestros pueblos seguir disponiendo de entidades financieras propias, que retornan el beneficio a su territorio, a sus empresas, a sus cooperativas socias y a sus socios y clientes".

Pero el consejo rector de la rural de Turís no parece compartir esas afirmaciones y se inclina por Cajamar. En el sector existe la sensación de que las rurales valencianas de Algemesí y de Alcúdia pueden seguir los pasos de Turís, y hay dudas sobre la posición final que adopten algunas entidades de Castellón, como Alcora y Betxí. Quien lo tiene claro es la Caixa Rural de Vila-real, que hasta ahora se ha mantenido independiente de las fusiones virtuales de rurales en la Comunidad Valenciana, y que ha convocado a su asamblea general para el 4 de junio con el propósito de que autorice al consejo rector a negociar la entrada en el SIP de AFI, en el que están interesadas unas 34 cajas entidades medianas, pequeñas, locales y comarcales de toda España. En este proyecto de SIP formó parte Crédit Valencia hasta su integración  en CRM. Ruralcaja, promotor de CRM, es también impulsor del SIP de las grandes entidades, al que quiere adherir la fusión virtual de la Comunidad Valenciana, también conocido como el de Garrigues, al contar con ese bufete de abogados como consultores.

CRM quiere expulsar a Turís de este grupo por "deslealtad". Y se acusa a Cajamar de estar detrás de las dudas de estas cajas rurales y de alentar su marcha de CRM para aprovechar en su propio beneficio todo lo relacionado con esta fusión virtual. Esta expulsión, una decisión ya tomada y que se aplicará con independencia de la elección de la Caja Rural de Turís, incluso si ésta decide quedarse en CRM, intenta frenar la marcha de otras entidades.

Mientras en Cajamar guardan silencio ante este conflicto, en la Caja Rural de Turís señalan que, una vez dentro de CRM, no les ha gustado mucho lo que han visto. Y remiten a la decisión que tome la asamblea general del día 19. Pero si otras cajas rurales de Valencia y de Castellón siguen sus pasos, la competencia entre CRM y el Grupo Cooperativo Cajamar puede convertirse en una guerra sin cuartel, con las fusiones virtuales nacionales al fondo.

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Los directivos de la Rural de Turís está muy interesada en el modelo de integración de Caja Campo dentro de la fusión virtual de Cajamar (también están las rurales valencianas de Albalat, Petrer y Casinos), que consideran más atractivo y ventajoso que el que propone Ruralcaja en CRM. El problema es que la decisión de abandonar CRM puede ganar adeptos entre las cajas rurales que entre este mes y el que viene deben ratificar, a través de sus asambleas generales, su incorporación a esta fusión virtual.

Para Rafael Carrau, director General de Crèdit Valencia, "CRM supone una oportunidad para el cooperativismo valenciano de dar un salto cualitativo y cuantitativo en el entorno financiero español, y es la oportunidad de formar parte de un grupo solvente y consolidado que a la vez permitirá a nuestros pueblos seguir disponiendo de entidades financieras propias, que retornan el beneficio a su territorio, a sus empresas, a sus cooperativas socias y a sus socios y clientes".

Pero el consejo rector de la rural de Turís no parece compartir esas afirmaciones y se inclina por Cajamar. En el sector existe la sensación de que las rurales valencianas de Algemesí y de Alcúdia pueden seguir los pasos de Turís, y hay dudas sobre la posición final que adopten algunas entidades de Castellón, como Alcora y Betxí. Quien lo tiene claro es la Caixa Rural de Vila-real, que hasta ahora se ha mantenido independiente de las fusiones virtuales de rurales en la Comunidad Valenciana, y que ha convocado a su asamblea general para el 4 de junio con el propósito de que autorice al consejo rector a negociar la entrada en el SIP de AFI, en el que están interesadas unas 34 cajas entidades medianas, pequeñas, locales y comarcales de toda España. En este proyecto de SIP formó parte Crédit Valencia hasta su integración  en CRM. Ruralcaja, promotor de CRM, es también impulsor del SIP de las grandes entidades, al que quiere adherir la fusión virtual de la Comunidad Valenciana, también conocido como el de Garrigues, al contar con ese bufete de abogados como consultores.

CRM quiere expulsar a Turís de este grupo por "deslealtad". Y se acusa a Cajamar de estar detrás de las dudas de estas cajas rurales y de alentar su marcha de CRM para aprovechar en su propio beneficio todo lo relacionado con esta fusión virtual. Esta expulsión, una decisión ya tomada y que se aplicará con independencia de la elección de la Caja Rural de Turís, incluso si ésta decide quedarse en CRM, intenta frenar la marcha de otras entidades.

Mientras en Cajamar guardan silencio ante este conflicto, en la Caja Rural de Turís señalan que, una vez dentro de CRM, no les ha gustado mucho lo que han visto. Y remiten a la decisión que tome la asamblea general del día 19. Pero si otras cajas rurales de Valencia y de Castellón siguen sus pasos, la competencia entre CRM y el Grupo Cooperativo Cajamar puede convertirse en una guerra sin cuartel, con las fusioones virtuales nacionales al fondo.