TENDENCIAS
De cómo tranquilizar a los mercados
Un profesor universitario cuando tenía que explicar a sus alumnos qué eran los fondos de inversión les pedía que imaginaran una gran nube que sobrevolaba el planeta permanentemente buscando oportunidades de negocio allí donde las hubiera y por el contrario recogiendo los bártulos de donde no recibían la rentabilidad prevista o había duda de conseguirlos. Son los fondos una parte importante de los llamados mercados financieros a los que demonizamos como causantes de nuestros males cuando las cosas vienen mal dadas. Los fondos los conformamos casi todos en la medida en que son una de las fundamentales fuentes de alimentación de esos mercados financieros a los que recientemente nuestros gobernantes acusan de todos nuestros males por especuladores, insolidarios y cabrones, en lugar de verlos como un simple mercado en el cual se compra y vende cualquier activo financiero al precio determinado que fijan las leyes del mercado.
Alguien tendría que explicar a nuestros gobernantes lo que son los mercados y que en ellos cabe de todo: desde un fondo o mutualidad como el llamado Scottish Widows -hoy subsidiario del grupo Lloyds- nacido en Escocia en 1815 con el propósito de ayudar a las viudas, hermanas y otros familiares de miembros del fondo de seguros, hasta tiburones neoyorquinos, de Singapur o de las Islas Caiman, aunque algunos también conviven con nosotros. Su único objetivo es ganar dinero con sus inversiones como el de cualquier hijo de vecino.
¿Qué como lo hacen? Para ganar en los mercados, el inversor o el especulador, si así se quiere denominar, tiene que comprar algo y venderlo cuando sube el precio, para así llevarse el beneficio. Por el contrario, como no sólo gana cuando las cosas suben sino también cuando bajan, lo que se hace es vender primero y, cuando el precio de ese producto baja, pues se compra al precio más barato asegurándose el beneficio. Pueden, posiblemente, hacer las dos cosas a la vez.
Lo que si que está claro es que si el especulador compra algo, es porque alguien lo ha puesto a la venta, y viceversa. Toda compra-venta tiene su comprador y su vendedor, y por cada dólar, euro o yen que se compra hay un dólar, euro o yen que se vende. Con cada uno que apuesta por una subida tiene que haber otro que apuesta por una bajada o, cómo mínimo, que no suba cuando el otro piense. Son las reglas lícitas y estrictas del mercado.
Cuando alguien piensa que la situación de un país es insostenible o difícilmente sostenible aparecen más vendedores de sus bonos que compradores y, con esa demanda, el precio bajará hasta que salgan los que están dispuestos a hacer la operación al nuevo precio. Eso pasa en los mercados financieros y en el mercado de alcachofas. No obstante, si se hace una operación es que hay balance, uno comprando pensando que va a subir y otro vendiendo pensando que va a bajar. Aquí, aunque suene mal, no caben las hermanitas de la caridad.
Hoy como ayer, la consigna de nuestro gobierno es la de "tranquilizar a los mercados" pensando que a estos hay que darles una pirueta para que se estén quietos como a los niños, en lugar de darles razones y argumentos que les convenzan de que España es un lugar seguro, con futuro y que merece la pena que la "nube" se pare sobre nosotros para inyectar capital estable.
En su lugar y en el mismo día en que S&P rebajaba el rating de España a largo plazo, el Senado cometía la frivolité de aprobar el uso de todas las lenguas oficiales del estado en su ámbito de actuación, con su correspondiente traducción simultanea, y que como señalaba un analista norteamericano, no es tanto la decisión lo que resulta decepcionante, sino el hecho de que refleja la mentalidad de los gobernantes y partidos políticos españoles en lo que se refiere al gasto público. No deja de ser un indicio que como valora la clase política española el uso de los dineros públicos y eso no pasa desapercibido para los mercados.
Así no se tranquiliza a los mercados financieros, como tampoco se consigue con mensajes llenos de medias verdades como el utilizado recientemente por de la Vega en Nueva York al señalar que la deuda de España "está 20 puntos por debajo de la media europea, porque tenemos un riguroso plan de consolidación fiscal y de reducción del déficit". Pocos días después el propio presidente del gobierno anunciaba un recorte de 17 millones de euros en empresas públicas de segundo orden y se cesaba al director de la Agencia Tributaria.
Según la agencia Efe, De la Vega matizó "que el nivel de deuda pública española -situado en el 54,3 % del PIB, según recordó- es unos veinte puntos menor que la media de la Unión Europea (73 %), menos de la mitad que países como Grecia o Italia, y 24 puntos menos que la zona euro".
Para completar su particular forma de tranquilizar a los mercados en NY, la vicepresidenta terminaba señalando que "escuchar que algunas agencias intenten erigirse de nuevo en albaceas de la pureza económica y cuestionar los pilares sobre los que se sustenta nuestra economía, produce cuando menos cierta dosis de perplejidad".
El brindis al sol no podía faltar y la vicepresidenta terminó recordando que la economía española es "moderna, dinámica, vanguardista, innovadora y competitiva, que tiene ideas, tecnologías y experiencia", unos "puntos fuertes" que permiten mantener "la confianza en nuestra capacidad para hacer frente a la recesión y afrontar la recuperación".
Y como aquí cada cual maneja las estadísticas a su antojo y conveniencia, hablar de deuda se convierte en un trágala o juego trilero y basta recorrer los periódicos para comprobar como otros muchos manejan ratios diferentes: que en ocho años hemos multiplicado por tres nuestra deuda, creciendo a una media del 17 % anual; que a nivel global de 2.000 a 2.009 hemos pasado de tener una deuda que representaba el 193% del PIB al 366% del PIB, o que la deuda total de la economía española (pública y privada, en manos de empresas, familias y bancos) alcanza entre el 342% y el 400% y que la cifra sólo es inferior a la de Reino Unido y Japón.
Las cifras del Banco de España -correspondientes al cuarto trimestre de 2009- reflejan que el endeudamiento exterior se sitúa ya en 1,76 billones de euros. Se trata, de largo, de la cifra más alta jamás alcanzada por la economía española y supone un aumento del 5,7% respecto del mismo periodo del año anterior. Como se puede comprobar, hay cifras para todos los gustos y los mercados no solo hacen caso a lo que dicta la vicepresidenta desde las tribunas neoyorquinas.
Si se repasa la reciente historia de los mercados financieros nos encontramos con todo tipo de intentos de tranquilizarlos por parte de los dirigentes políticos, aunque muchos cometen la estupidez de considerar que los citados mercados pueden ser tan vacuos cómo vacíos son los grandilocuentes mensajes propagandísticos que gustan de usar los lideres políticos en los mítines de fin de semana.
Cada uno trata de tranquilizar a los mercados como mejor considera conveniente, aunque sin ir más lejos hay una distancia sideral de cómo lo ha hecho España y como lo ha hecho Portugal en donde presidente del gobierno y líder de la oposición han comparecido unidos ante la opinión pública anunciando su disposición a realizar los cambios necesarios para el país y esperados por los mercados.
Recuperar la confianza es, pues, cuestión de credibilidad.
Post-it
Tipos de mercados financieros.
Los mercados financieros pueden ser divididos en diferentes subtipos:
Por las activos transmitidos
Mercado Monetario: Se negocia con dinero o con activos financieros con vencimiento a corto plazo y con elevada liquidez, generalmente con plazo inferior a un año. Mercados de Capitales: Se negocian activos financieros con vencimiento a medio y largo plazo, básicos para la realización de ciertos procesos de inversión.
-Mercados bursátiles, que proveen financiación por medio de la emisión de acciones y permiten el consiguiente intercambio de estas.
-Mercados de bonos, que provee financiación por medio de la emisión de bonos y permiten el intercambio de estos.
En función de su estructura
Mercados organizados.
Mercados no-organizados
Según la fase de negociación de los activos financieros Mercados
Primarios: Crean activos financieros. En este mercado los activos se transmiten directamente por su emisor
Mercado secundario: Sólo se intercambian activos financieros ya existentes, que fueron emitidos en un momento anterior.
Otros mercados
Mercados de commodities, que permiten el comercio de de productos cuyo valor viene dado por el derecho del propietario a comerciar con ellos, no por el derecho a usarlos. Ejemplo de commodities son el trigo, la electricidad o el petróleo o la banda ancha en Internet; aunque este concepto incluye también productos semielaborados que sirven como base para procesos industriales más complejos como el cobre, la celulosa, la soja o la carne de vacuno.
Mercados de derivados, que provee instrumentos para el manejo del riesgo financiero.
Mercados de seguros, que permite la redistribución de riesgos variados como los contratos de seguro.
Mercado de divisas, que permite el intercambio de monedas extranjeras.
Tendencias es una publicación on line de análisis socioeconómico de periodicidad semanal y de carácter restringido que edita Carlos Díaz Güell.