Regulación financiera
Mano dura contra las agencias de calificación
Bruselas las acusa de agravar la crisis de Grecia
Toda crisis que se precie tiene un chivo expiatorio, que carga con todas las culpas para cumplir la máxima lampedusiana de hacer cambios para que todo siga igual, para que los verdaderos culpables no sufran las consecuencias de su errores. La Comisión Europea propondrá el próximo miércoles endurecer la norma que regula las agencias de calificación de riesgos con el objetivo de reforzar los controles y aumentar la transparencia y la competencia en el sector. "La norma introducirá una supervisión centralizada de las agencias de calificación de riesgos que operan en la Unión Europea para aumentar la confianza de los inversores", explica el portavoz de la Comisión, Michael Mann.
Perfecto, pero es que la norma que regula las agencias internacionales de calificación, se aprobó, al calor de la crisis financiera internacional que estalló en el verano de 2007 y en la que desde luego tuvieron un protagonismo muy negativo esas firmas, se aprobó el año pasado. Es tan reciente que no entrará en vigor hasta diciembre. Las agencias de calificación erraron al no cuestionar la calidad de las titulizaciones de hipotecas cuando estaban contaminadas de subprime y, con el argumento de la triple A (nota de máxima calidad), fueron suscritas por todo tipo de inversores, transmitiendo con una velocidad fulgurante esos activos tóxicos.
Todavía no ha entrado en vigor la norma y el nuevo comisario de Mercado Interior, Michel Barnier, la considera ya "insuficiente". En el fondo del endurecimiento que la Comisión Europea propondrá pasado mañana está que los líderes políticos europeos han acusado a las agencias de calificación de agravar la crisis de endeudamiento de la eurozona por haber degradado simultáneamente la nota de la deuda de Grecia, Portugal y España.ç
Superadas las desavenencias sobre cómo actuar ante la crisis griega, Angela Merkel y Nicolas Sarkozy demostraron con una carta conjunta que quieren reducir el papel de las agencias de calificación porque su influencia en los mercados se ha revelado crucial, como lo demuestra Grecia. La canciller alemana y el presidente francés proponen que la UE examine a las tres principales agencias de rating, incluyendo sus métodos de cálculo de la solvencia y la manera en que comunican sus decisiones, para comprobar si estas firmas, privadas y sometidas a presiones e intereses de las instituciones afectadas por sus decisiones, actúan con limpieza.
"No es normal que estas agencias, que tienen un papel tan importante, sean tan poco numerosas y estén en tan pocas manos. Debemos aumentar la competencia y la diversidad de sus herramientas", insiste Barnier. El mercado está dominado por tres firmas: Standard & Poor's, Moody's y Fitch.
La Comisión Europea propondrá que estas agencias pasen a ser supervisadas directamente por la nueva autoridad bursátil europea y que estén obligadas a compartir la información que utilizan para realizar la calificación de una entidad o de un país.
Este endurecimiento de la norma sobre las agencias internacionales de calificación tiene mucho que ver con la idea de crear una figura similar pero europea, que ha cobrado fuerza después de que Standard & Poor's haya decidido degradar la deuda griega a la categoría de bono basura y haya revisado a la baja la nota de España (luego lo hizo Ficth) y Portugal. Cuenta con el apoyo del comisario de Servicios Financieros, Michel Barnier, y también de Francia y Alemania (Zapatero defendió la idea como presidente europeo en el semestre), pero no está claro cómo se llevará a la práctica.