Caja Segovia y Caja Ávila negocian una fusión virtual con Caja Madrid
El Banco de España aprieta y ahoga: no quiere una prórroga del Frob
El 15 de junio, tope para el proceso de reestructuración
Primero, un chiste fácil: ¿en qué se diferencian Dios y MAFO? En que Dios no se cree MAFO. El chiste, verdaderamente, es malo, pero si el refrán dice que Dios aprieta pero no ahoga, el Banco de España hace las dos cosas, y eso explica que es gracieta tan mala circule entre varias cajas de ahorros. Y más que va a circular, porque el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, conocido muy a su pesar como MAFO, no ve necesario que el Gobierno pida a Bruselas una prórroga del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob), que teóricamente vence el 30 de junio. El supervisor ha insistido ante las cajas, y también ante algún banco, que las solicitudes de apelación al Frob deben presentarse antes del 15 de junio. Es decir, quedan apenas dos semanas.
MAFO tiene prisa, porque, como recordaba antes de la junta general de accionistas de Corporación Financia Alba su presidente, Juan March, a los inversores extranjeros lo que más le asusta es la incertidumbre, y ahora mismo nadie sabe realmente cuál es la situación verdadera de las cajas de ahorros. El gobernador del Banco de España quiere que las entidades financieras aceleren sus solicitudes de ayudas al Frob, lo que significaría que el proceso de reestructuración va por la vía rápida. Es el mismo mensaje, pero redactado de otra manera, que el endurecimiento de las provisiones al exigir que se dote el 30% de la morosidad vinculada al ladrillo.
El Banco de España quiere que antes de que expire el 30 de junio "el régimen de capitalización bancaria español" autorizado por la Unión Europea el 28 de enero esté encarrilado e3l nuevo mapa de las cajas de ahorros. El segundo paso será la banca mediana, aunque su reestructuración ya no se podrá beneficiar de la vía rápida diseñada para que Bruselas autorice sin problemas las ayudas públicas que no superen el 2% de los activos ponderados por riesgo.
El Gobierno español no ha solicitado a Bruselas que prorrogue este sistema de autorización rápida de ayudas públicas a las entidades financieras vía Frob, lo que no significa que éste no pueda seguir funcionando, matiza el vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Competencia, Joaquín Almunia, quien recomienda a las entidades financieras españolas, especialmente a las cajas, que "no dejen para mañana lo que se puede hacer hoy".
En este contexto, parece muy poco lógica la decisión de Caja Ávila y Caja Segovia de rechazar, pese a las presiones de la Junta de Castilla León (que curiosamente inicialmente estaba en contra), la incorporación al Grupo Banca Cívica, la fusión virtual o de facto más avanzada. La razón oculta es que las dos entidades están negociando con Caja Madrid otra operación similar. Las dos entidades nunca han ocultado que su mercado natural de expansión es la Comunidad de Madrid.
La operación consiste en un cuarto SIP, tras Banca Cívica, el impulsado por CAM y CajAstur y el que quiere protagonizar CajaMurcia, por el que varias cajas que se han mantenido al margen de estas operaciones puedan agruparse en torno a Caja Madrid sin perder la identidad corporativa, los órganos de gobierno, el compromiso con el territorio y la obra social. Para la entidad que preside Rodrigo Rato es una buena salida tras perder Caixa Galicia y CAM y ver muy complicada una operación con Bancaja. Caja Madrid se distanciaría de las fusiones, que ya casi muerden sus talones, y se acercaría su gran sueño: reducir distancias con La Caixa.
Tras varias horas de reunión, el consejo de administración de Caja Segovia ha decidido rechazar la incorporación a Banca Cívica, con 12 votos en contra, dos a favor y tres en blanco. El argumento (o la excusa) es que en Banca Cívica apenas tendría un peso del 5%. Ayer también dio calabazas a Caja Navarra y a sus socios Caja Ávila (14 votos en contra y tres a favor).
Caja Segovia cree que la propuesta de Banca Cívica "lesiona intereses fundamentales y de los territorios en los que realiza su actividad". Aunque diplomáticamente desea "la mejor suerte y ventura al proyecto Banca Cívica", faculta al presidente, Atilano Soto, y al director general, "para que lleven a cabo cuantos contactos y negociaciones fueran precisos y necesarios en orden a iniciar un proceso de integración de forma inmediata". Soto admite que ya está manos a la obra en ello y que ya hubo conversaciones con Caja Madrid.
El Grupo Banca Cívica asegura que no ha sido posible la integración de Caja Ávila y Caja Segovia debido a "los altos estándares de solvencia y capital exigidos para sumarse al proyecto", lo que da a entender dudas sobre las ratios de estas dos entidades, ya que la no apelación al Frob no es negociable. Y que el grupo se muestra abierto a nuevas incorporaciones de cajas, "pero siempre atendiendo a los fuertes criterios de solvencia y capital requeridos para el proyecto y sin que sea necesario acudir a ayudas públicas".