La operadora lusa saca pecho ante la amenaza de una Opa hostil de la española
Telefónica vs PT: condenados a entenderse
El mercado apuesta por una mejora sustancial de la oferta española sobre Vivo
Utilizar la fuerza del adversario para vencerlo, como en el judo, es lo que Portugal Telecom intenta hacer, ya con un cierto éxito, ante la presunta "agresividad" de Telefónica. En apenas veinticuatro horas de "guerra psicológica", y después de tres semanas de diálogo de sordos, la situación parece haber cambiado en una dirección más favorable a los intereses lusos. Así, ante la amenaza de una OPA hostil de Telefónica sobre PT -formulada en primera instancia por el consejero financiero Santiago Valbuena en unas declaraciones al "Financial Times"-, la amenaza fue confirmada después, pero sólo como una posibilidad, en una nota oficial de la operadora dirigida a la CNMV lusa. La presión de los mercados, de los accionistas de PT y de la opinión pública lusa ha dado un giro de 180 grados y ahora presiona a Telefónica, cuando antes caía principalmente sobre el consejo de PT, al haber rechazado sin explicaciones y sin escuchar a los accionistas la suculenta oferta española de 5.700 millones de euros por la participación lusa del 30% en la operadora brasileña Vivo.
Pero lo que no ha cambiado ha sido la cuestión de fondo: Telefónica tiene mucha prisa en tomar el control exclusivo de Vivo para fusionarla con Telesp, y en el mercado se da ya por descontado que para alcanzar su objetivo César Alierta deberá negociar con PT y mejorar su oferta inicial (que ya contiene una prima del 145%), en lugar pues de agitar la amenaza de una OPA hostil que solo tarria problemas y seria difícil de ganar. Quizá el objetivo inicial de Telefónica era ese:sentar a PT a negociar.
Lo cierto es que además de canalizar las "amenazas españolas" -vía la posibilidad de una Opa hostil sobre PT-, Santiago Valbuena también dijo que Telefónica podría bloquear el pago de los dividendos de Vivo, para presionar al núcleo duro accionista luso que controla el 28% de PT y que rechazó la oferta de 5.700 millones de euros. Obviamente, en Lisboa se han recibido como un intento de agresión. El máximo ejecutivo de la operadora lusa, Zeinal Bava, fue el primero a saltar al ruedo: en el escenario de Wall Street, durante el fórum "Portuguese Day", habló de "chantaje", dijo que "no se dejará intimidar", que hará una "defensa intransigente" de los intereses portugueses. Insistió además en que por "lealtad" con la empresa, Santiago Valbuena tendría que dejar el consejo de PT, donde representa a Telefónica, que con un 10% es el mayor accionista de la operadora lusa.
Sólo hay que leer la prensa económica y generalista, escuchar la radio y ver la televisión para darse cuenta del espacio que ocupa ahora la cuestión de Vivo y las relaciones con Telefónica en la opinión pública de Portugal. Sin volver a aquella imagen nacionalista ya anacrónica de que todo lo que llega de España son "malos vientos y malos matrimonios", prácticamente todos los comentarios ponen a Telefónica en la picota, presentándola ya no como "aliada", sino como "enemiga" de PT y como una "amenaza" para los intereses nacionales. En concreto, se acusa a la operadora de César Alierta de haber hecho una "declaración de guerra" a PT, de sacar a la luz del día la "fiera que lleva dentro", etc., como si la responsabilidad de la actual "escalada de violencia verbal" fuera exclusivamente española.
Sin embargo, cuando los analistas se concentran sólo en el fondo de la cuestión, todo vuelve a las normalidad. Poniendo de lado la presunta "agresividad" de Telefónica, unos y otros llegan a la misma conclusión: la "guerra" no es la solución y llegará el momento en que las dos operadoras ibéricas no tendrán más remedio que ponerse a negociar. Y siempre salen las mismas propuestas que llevan ya tiempo encima de la mesa: la venta del 30% que los lusos tienen en Vivo por un precio muy superior al que propone Telefónica y que muchos analistas sitúan ya por encima de los 8.000 millones de euros (superior al valor de mercado de PT que está ahora en los 7.500 millones), la fusión de Vivo y Telesp a partes iguales entre Telefónica y PT; el intercambio del 30% luso en Vivo por la participación española en TIM; etc. Lo único que queda claro es que lo "vital" para el futuro de PT ya no es Vivo, sino el "mercado brasileño".
Es muy llamativo, por ejemplo, que el "Jornal de Negocios" saque a relucir un texto de Álvaro Campos (uno de los heterónimos del poeta Fernando Pessoa) para ilustrar la situación creada por la "agresividad" de Telefónica: "el mundo está hecho para quien nace para conquistarlo, no para quien sueñe hacerlo aunque tenga razón". Y el todo poderoso Ricardo Salgado, al frente del Banco Espirito Santo (BES) que controla 7,9% de PT, ya no tiene reparos en reconocer que "todo en la vida tiene precio, excepto el honor", poniendo así de manifiesto que hasta para el núcleo duro accionista luso de la operadora la venta del 30% de Vivo ya no es un "tabú" sino una simples cuestión de miles de millones de euros. "Hay que tener en cuenta que un 70% del capital de PT es extranjero", explica el presidente del BES... como si los fondos internacionales fueran los únicos accionistas del grupo que planean hacer caja con la oferta de Telefónica.
Lo que pasa es que al margen del clima provocado por las "amenazas" de Telefónica y que la administración de PT explota a fondo para poner toda la presión en la operadora española, el núcleo duro accionista luso presenta ya algunas fisuras. Joe Berardo es buena prueba de ello: con menos del 2% del capital, estuvo al lado del consejo en el rechazo de la oferta española, y ahora advierte a Zeinal Bava de que una guerra con Telefónica no tendría ningún sentido y que lo que tiene que hacer es sentarse a la mesa con César Alierta para "negociar una solución que cree valor para los accionistas". Lo que esta diciendo es que aunque PT tenga al final que salir de Vivo o quedarse con menos del 50% en una eventual fusión de la operadora móvil con la fija Telesp, por debajo de Telefónica, lo vital es mantener una posición fuerte en Brasil.
Lo mismo que la mayoría de los analistas nacionales e internacionales, pero al contrario de Ricardo Salgado, Berardo no ve factible que el Gobierno de Lisboa pudiera utilizar la "golden share "del Estado para frenar a Telefónica. "Eso sería el peor escenario posible, porque sería lo mismo que ver a Portugal perder el poco de crédito internacional que le queda", explica el financiero, que no hace mucho propuso pagar un "bueno precio" por las 500 acciones de oro de PT en manos del Estado. El propietario del grupo Sonae Belmiro de Azevedo, que intentó hace tres años hacerse con el control de PT con una Opa hostil apoyada por Telefónica (en caso de éxito, el 30% luso de Vivo hubiera pasado bajo control español por 2.200 millones de euros) es todavía mas radical, diciendo que la "golden share" del Estado "ya está muerta".
Sin embargo, aunque las apuestas estén claramente a favor de Telefónica en lo que respecta al control de Vivo -descontando una mejora importante de la oferta española, con o sin Opa, la acción de PT no para de subir - , queda aún la posibilidad de algún "golpe de teatro", como la entrada en escena del magnate mexicano Carlos Slim. Fue ya para frenar Telefónica en Brasil, que en el 2007, durante la Opa de Sonae, compró un 5% de PT, para votar al lado del núcleo duro luso, en contra de la reforma de los estatutos de la operadora, que limitan los derechos de voto al 10%. Y eso fue lo que provocó el fracaso de la Opa, sin que el gobierno socialista de José Sócrates tuviera, pues, que utilizar la "golden share". "Zaniel Bava y Carlos Slim se llevan bien y no hay que descartar nada", comentan fuentes de PT, en un claro aviso a César Alierta.