El grupo de Francisco González acumula 9.000 millones en pagarés en EE.UU.
El BBVA cancela una colocación de mil millones de dólares al no aceptar extratipos
El inversor institucional multiplicó por cuatro su prima de riesgo para papel de algunos bancos europeos
Se veía venir. Que casi ningún gran inversor internacional se fía de los bancos europeos no es precisamente una noticia exclusiva que obligue a abrir a los periódicos a toda plana. Pero sí es noticia, y alarmante, el que esa desconfianza se concreta en un nombre determinado. Y más aún, cuando se trata de una entidad financiera española. Lo adelantó el diario norteamericano The Wall Street Journal y luego lo han confirmado operadores de los mercados internacionales de financiación interbancaria: Francisco González, el ex broker que preside el BBVA, ha renunciado a colocar una emisión de 1.000 millones de dólares en papel comercial (equivalente a los pagarés) a tres meses ante el elevado tipo de interés que le exigían los inversores.
Lo peor es que esa emisión de papel comercial a corto plazo lleva todo el mes dando vueltas por los grandes operadores de Estados Unidos, sin que nadie haya querido comprarla sin exigir una compensación de los riesgos vía mayor rentabilidad de la inversión. Como es habitual, el BBVA se ha refugiado en el consabio "sin comentarios".
No es precisamente la mejor noticia posible para el BBVA, ya que el grupo que preside Francisco González tiene unos 9.000 millones de dólares en papel comercial emitido en Estados Unidos. Y pone de manifiesto las enormes dificultades que tiene el banco, junto a otras entidades financieras europeas (con alguna destacada excepción), a la hora de captar dinero procedente de Estados Unidos y de otros mercados. Un gestor de fondos internacionales con presencia destacada en el sector financiero justifica esa exigencia de extratipos (para compensar los mayores riesgos) en que la banca europea tiene grandes cantidades de ahorro de sus clientes colocados en deuda soberana de los países de la zona euro, como Grecia, Portugal e incluso España, que no suscitan precisamente tranquilidad entre los grandes inversores institucionales de todo el mundo.El fantasma de Grecia y el temor a que pueda extenderse la incapacidad de cumplir con los compromisos de amortización de la deuda (algo que no se ha producido todavía, como destacan tanto el Gobierno heleno como Bruselas o el Banco Central Europeo) han provocado que los grandes inversores internacionales reclamen una prima de riegos mayor para colocar el ahorro de sus clientes en determinados bancos europeos.
La consecuencia es que para colocar papel comercial a tres meses ahora hay que pagar entre tres y cuatro veces más que antes. De los 0,15 puntos, 02, puntos en algunos casos, se ha pasado, en apenas unas semanas, a 0,6 puntos e incluso 0,7. Y el BBVA no estaba dispuesto, o no se encontraba en condiciones, de aceptar ese sobrecoste para una emisión de 1.000 millones de dólares. "Habría sido una muy mala señal para los 9.000 millones de dólares que el banco ha emitido en papel comercial en dólares. Si paga un extratipo ahora, tendría que abonarlo también en las siguientes renovaciones de financiaciones", señala un experto de los mercados interbancarios.
Escrito de otra forma, los grandes inversores institucionales no están dispuestos a prestar recursos de sus clientes a más de un mes de plazo sin verse compensados de una manera mayor que antes. A esto se suma que bancos y gestoras de instituciones de inversión colectiva de Estados Unidos no se molestan en ocultar que han reducido en las últimas semanas sus posiciones en emisiones de bancos europeos.
Aunque a ojos norteamericanos la intervención del Banco de España sobre CajaSur (la segunda en una caja de ahorros en toda la historia) pueda parecer una anécdota, la realidad es que la desconfianza hacia el sistema financiero español, como en general hacia todo el europeo, se ha disparado. El tipo de interés exigido para los pagarés europeos a 30 días se ha disparado al 0,48%, el nivel más elevado desde noviembre de 2009. Y esto supone un rápido encarecimiento de la financiación en dólares para los bancos españoles. "Le ha tocado al BBVA, como le podía pasar a otra entidad, pero que sea el segundo grupo bancario español ya indica el nivel de desconfianza de los grandes inversores institucionales de Estados Unidos", interpreta un operador de los mercados interbancarios, que destaca que el CDS (el seguro de cobertura de impago de la deuda) del banco que preside Francisco González se ha colocado por encima de los 250 puntos básicos.
Resulta llamativo que el BBVA haya optado por no renovar esa emisión de 1.000 millones de dólares en papel comercial a tres meses. Otros bancos europeos han optado por no realizar nuevas emisiones en dólares por el brusco encarecimiento de esa financiación. Pero también implica que el BBVA no dispone de grandes volúmenes de depósitos de clientes en dólares, por lo que la única opción es recurrir a los mercados europeos, con lo que supone de escasa diversificación de fuentes de financiación a corto plazo. La otra opción es apelar a la financiación del Banco Central Europeo (BCE), pero la época de la barra libre de liquidez ya se ha terminado.
El caso del BBVA plantea un interrogante de signficativa trascendencia para la entidad y muy probablemente para otros bancos en la misma situación de carencia de depósitos en dólares.