UN BANCO EN EL RETIRO
Crisis: "No son sólo unas manzanas podridas"
Luis de Velasco publica un acertadísimo libro para tiempos turbulentos
Hoy todo transcurre en mi banco del Retiro. Lectura de esas manzanas podridas que descomponen el paraíso de las finanzas y provocan dramáticas secuelas en el bienestar de los ciudadanos y les priva de sus puestos de trabajo. El autor del libro es un funcionario jubilado, secretario de Estado de Comercio en el primer gobierno del PSOE, luego ex militante de ese partido y consejero comercial de España en Santiago de Chile, años turbulentos de 1967-73; más tarde, Malabo, espectador de excepción de las corrupciones del libertador de Macías y de su sobrino, el presidente Obiang. Casi al final de su carrera administrativa, cinco años de consejero comercial en Nueva York, 2000-2005, muchas y sabrosas experiencias acumuladas y la muy saludable necesidad de decir algo sobre el tinglado financiero y su derrumbe.
Pero no son sólo algunas manzanas podridas como indica el título, sino algo mas que este jubilado militante de base en la actualidad de un partido minoritario, no acaba de decir. Todo una lástima porque sin duda sus observaciones habrían merecido la máxima atención del votante indeciso. El libro es tan entretenido como riguroso, acusador de esos mandamientos en virtud de los cuales los mercados son eficientes y el Estado deber permanecer secuestrado. Las decisiones fundamentales, afirma el autor, corresponden a unas "pocas personas poderosas" que no encuentran réplica en la autoridad pública ni freno moral en el bien común. Afirmación quizá demasiado unilateral porque nada impedía que el Estado y sus supervisores hubiesen detenido esas oleadas de dinero facilísimo que hicieron posible lo que todos sabemos.
El autor añade a su experiencia profesional una bien elegida literatura económica. Los historiadores reprochan a los economistas su despego por la historia, su desinterés por Charles Kindelerberger y su magnifico libro "Manias, panics and crashes" en el que se describe la historia de las diez exageraciones financieras previas a la que hoy conocemos. Una excelente descripción de cómo el ciclo económico se transforma en burbuja especulativa y como siempre, Velasco recuerda a Galbraith, encuentra algún llamativo "artefacto", ya sean tulipanes holandeses o titulaciones estructuradas, esos vehículos bien empaquetados con activos vacíos.
Historia. La descripción del Génesis, sobre José, el hijo de Jacob, vendido por sus hermanos y hermeneuta acertadisísimo de los sueños del faraón. La actividad agraria reflejaba oscilaciones como la climatología que no eran ajenas a cualquier observador. Pero la prosperidad galopante hubiese entonces nublado los sentidos como ha sucedido ahora. La prosperidad impide detener el curso de los mercados. El único peligro es la intervención del Estado, como afirmaron los republicanos norteamericanos; si el mercado se equivoca, el mismo corregirá sus errores. Sermón idéntico al que en los años 30 condujo al paro y la miseria en Estados Unidos y a los totalitarismos en la Europa central y oriental.
La diferencia es que ahora las sociedades democráticas liberales disponían de dos respuestas claves. Protección social desde los presupuestos del estado y protección de los ahorradores, garantizando los depósitos bancarios. Los capítulos sobre la gran expansión de los Estados Unidos y el gran desastre de los años 29 son una excelente oportunidad para cualquier lector de comprobar similitudes: un enorme crecimiento debido a una serie de invenciones e innovaciones industriales, el automóvil entonces, Internet ahora, y después la incapacidad de los dirigentes políticos, antes y ahora, para poner fin a las extravagancias financieras.
En el verano de 1929, el mercado y la especulación no sólo dominaba las noticias si no también la cultura, hasta el punto que el propio presidente el republicano Hoover, calificaba el momento de "orgía de especulación loca"; en 2007 cuando los nervios de mas de un inversor afloraban el presidente de la Reserva Federal pretendía calmarlos con una especie de acertijo sobre la "exhuberancia irracional". Confianza en la sabiduría Greenspan y paralización de aquellas neuronas que controlan el sentido común. En aquellos años 29 se autorizan los "investment trust" que descubrirían el apalancamiento bajo la bandera del capitalismo popular. Exactamente lo mismo que ahora bancos de inversión se endeudan en más de 40 veces sus recursos propios para apostar por la riqueza continuada e infinita con el dinero, finalmente, de los contribuyentes.
La parte sin duda más interesante del libro son las páginas dedicadas a los sucesos posteriores a la primavera del 2007, cuando la avaricia que anida en la psicología humana y el respeto de las autoridades a no contradecir esas tablas de alianza según las cuales los mercados son siempre eficientes se abrazan estrechamente. El espacio apremia y si he conseguido mi propósito le corresponde al lector entrar en este libro que entre otras virtudes no añade las de esas profecías científicas sobre el fin de la eurozona y la vuelta a no se sabe que nuevos nacionalismos monetarios.