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Publicado el martes 25 de mayo de 2010
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ANÁLISIS

El FMI declara la guerra y desconcierta al Gobierno

Elena Salgado pasa de la euforia a la depresión en hora y media

José Hervás.– El informe del Fondo Monetario Internacional hecho público el lunes, en el que reclama a España reformas urgentes y profundas -como reconstruir un mercado laboral que no funciona, sanear las finanzas públicas, transformar las cajas de ahorros para que sean tan similares a los bancos y coticen en la bolsa y para reorganizar la actividad económica de forma que los españoles no se endeuden hasta la cejas-, dejó ayer desconcertado al Gobierno. Pese a que el Ejecutivo contaba con datos previos y el propio FMI había colocado embargada la información a los medios y periodistas acreditados en su página web, a medida que se leía con detenimiento la información concentrada en el breve informe de cinco páginas la reacción iba siendo más preocupante. Lo que dice el FMI no coincide con lo que hace el Ejecutivo, ni con las medidas que se van a votar el jueves en el Congreso. Además, suponía una desautorización para el editorial del diario El País del mismo lunes, que apoyaba unas medidas inconexas e insuficientes, y en el que de nuevo se volvía a cargar una parte relevante de la responsabilidad de lo que está  sucediendo al primer partido de la oposición.  

En hora y media en Moncloa pasaron de la euforia al realismo y a pedir responsabilidades. Si el primer comunicado del ejecutivo decía que el Gobierno veía positivo el informe del FMI porque respalda su plan de ajuste, hora y media más tarde Elena Salgado matizaba y decía que coincidía con el diagnóstico, pero no con sus recetas.

Tras su visita a España, los expertos del FMI que se han entrevistado con los máximos responsables del equipo económico del gobierno, y con otros agentes económicos, han pintado un cuadro muy pesimista de la economía española. La descripción inicial del informe, cuya lectura recomendamos encarecidamente, describe al enfermo con una serie tan grave de achaques que no hay por donde cogerlo. Parece que nos hubiera pasado por encima el todo que embistió a Aparicio. Productividad anémica, alto endeudamiento exterior público y privado, baja competitividad, una burbuja inmobiliaria que sigue desinflándose, mercado laboral que no funciona. Para más INRI, habla de un programa de reforma de las pensiones que se lo debe haber contado el Gobierno a los expertos, porque sobre la mesa de negociación del Pacto de Toledo, donde se deben plantear estas cuestiones, no hay nada de esto, según confesaba uno de sus miembros ayer mismo a Capital Madrid.

Así que tras decir que el Gobierno ve positivo el informe del FMI porque respalda su plan de ajuste, sólo hora y media después, la vicepresidenta segunda del Gobierno tuvo que matizar que las recetas de este organismo no coinciden plenamente con las del Ejecutivo.

Tan no coinciden plenamente, que casi no coinciden en nada. El Ejecutivo no está de acuerdo en la manera de afrontar las reformas del sistema financiero, del mercado laboral y de las pensiones, cambios que el FMI considera urgentes y decisivos, y para los que el Gobierno cree que es necesario tiempo y diálogo que permita definirlos mejor.

Al final sólo coinciden que en la enumeración de las reformas que es necesario hacer, pero sobre los detalles Elena Salgado pone su propia valoración. Tampoco está de acuerdo en la crítica del FMI sobre su lentitud en reformar el sistema financiero y en especial de la Ley de Cajas.

Coincide en cambio Salgado con el Fondo en que la recuperación será frágil. ¡Pues menos mal que el Gobierno veía positivo el informe del FMI porque respalda su plan de ajuste. Si llegan a discrepar, nos declaran la guerra!