Otras entidades mueven sus peones para no quedarse descolgados de la concentración
El temor a nuevas intervenciones por parte del Banco de España allana el camino de las fusiones
CAM, CajAstur, Caja Cantabria y Caja Extremadura replican el modelo de Banca Cívica y crean el tercer grupo del sector
No hay nada más paralizante que el miedo. Pero también es, en ocasiones, el mejor aliciente para tomar decisiones. La intervención de la cordobesa CajaSur, tras rechazar la fusión con la malagueña Unicaja, por parte del Banco de España ha supuesto una descarga de adrenalina capaz de resolver obstáculos que hasta entonces parecían insalvables. La mejor muestra de ello es la firma de "un protocolo de intenciones", que hoy será presentado al Banco de España, para la integración en un Sistema Institucional de Protección (SIP) de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), CajAstur, Caja Cantabria y Caja Extremadura. Podían haber sido cinco, pero la BBK se desmarcó de la operación al no lograr una posición protagonista en ella. Incluso más, porque en el proyecto han estado, de una manera o de otra, interesadas también CajaMurcia, Sa Nostra, Caja Granada, Caixa Penedés y Caja Badajoz, como desveló CapitalMadrid.info el pasado sábado.
Queda poco margen de tiempo, apenas unas semanas, para que venza el plazo para recurrir al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) y también para conseguir una posición favorable en el nuevo mapa. Entre fusiones reales intrarregionales (Caixa Galicia y Caixanova; Caja Duero y Caja España; Caixa Terrassa, Caixa Sabadell y Caixa Manlleu, en Unnim; Caixa Catalunya, Caixa Manresa y Caixa Tarragona) e interregionales (Cajasol y Caja Guadalajara), absorciones (CCM por CajAstur) y virtuales (Caja Navarram CajaCanarias y Caja Burgos, en Banca Cívica, y el gran SIP logrado ayer), cada vez hay menos sitio libre en un proceso de concentración que cada día se parece más al camarote de los hermanos Marx.
La espada de Damocles de la fusión ("o te fusionas o te fusionan", decía proféticamente el malogrado presidente del Banco de Vizcaya y del BBV, Pedro Toledo, allá por los años 80) para huir de la intervención pende sobre muchas entidades. Y aunque no haya amenaza de actuación del Banco de España, pocas, por no escribir ninguna prácticamente, cajas están en condiciones de seguir solas con la que está cayendo y los malos presagios para el corto plazo. Ahí están las catalanas Caixa Penedés, Caixa Laietana y Caixa Girona; Caja Granada; Caja Badajoz; Caja Rioja; CAI e Ibercaja; Caixa Ontinyent, en la Comunidad Valenciana; Caixa Pollensa, en Baleares; CajaCírculo; Caja Rioja; Caja Insular de Canarias. Caja Ávila y Caja Segovia se meterán prisa para formar parte de la segunda fase del Grupo Banca Cívica, que sin duda ha marcado el camino al sector.
Porque CajAstur, Caja Cantabria, Caja Extremadura y CAM replican el modelo iniciado por este grupo. Y como éste desde el principio dejan claro que la puerta está abierta a nuevas incorporaciones, pero con condiciones fijas e innegociables. El objetivo último es "crear un grupo financiero homogéneo con ambición de convertirse en líder del sistema financiero español, en disposición de aprovechar las oportunidades de crecimiento que se produzcan en el futuro", señala el protocolo de intenciones.
"Las entidades han apostado por la creación de un SIP para conseguir las ventajas de una integración manteniendo la independencia de cada una de las entidades y la toma de decisiones a escala local, tanto en el ámbito del negocio minorista como en la obra social", explica. El nuevo grupo "estará participado en un 40% por Caja Mediterráneo, 40% por Grupo Cajastur, 11% por Caja Extremadura y 9% por Caja Cantabria", y se apoya en "un banco con sede en Madrid, que se encargará de las políticas y estrategias de negocio del grupo", con un consejo de administración de 12 miembros, que presidirá Modesto Crespo, el presidente de la CAM, con el de Cajastur, Manuel Menéndez, como consejero delegado. Víctor Bravo, presidente de Caja Extremadura será vicepresidente primero, y Enrique Ambrosio, presidente de Caja Cantabria, vicepresidente segundo.
Ese banco se encargará de las políticas y estrategias de negocio del grupo, así como de los niveles y medidas de control interno y de gestión de riesgos de todas las cajas. De esta forma, la nueva entidad asumirá las competencias en materia de gestión financiera, gestión de activos y de pasivos, tesorería, empresas participadas (con una cartera que suma 4.000 millones de euros), riesgos, operaciones y sistemas y productos, mientras que cada entidad mantiene su personalidad jurídica, su implantación regional de negocio minorista, sus órganos de gobierno y obra social independientes. Las cajas integrantes del grupo asumen un compromiso recíproco de solvencia, de la totalidad de los recursos propios de cada entidad participante y de liquidez, mediante la creación de un sistema de tesorería global.
La agrupación de estas entidades presenta una diversificación de riesgos, tanto geográfica como sectorial y una ausencia de solapamiento de redes de oficinas (suman 2.300 sucursales) y de problemas de ajuste de plantilla (14.000 empleados en total), lo que va a permitir mayores oportunidades y sinergias, con la ventaja de mantener cada marca en su respectivo territorio.
El Banco de España, poco partidario de fusiones intrarregionales, ya empieza a ver cómo el sector, y los Gobiernos autonómicos, va asumiendo las integraciones interregionales, aunque sean virtuales. Porque la letra pequeña del protocolo de intenciones deja muy claro que el SIP nace con duración indefinida. En roman paladino, que no tiene marcha atrás. Ahora, que pase el siguiente.