La CAM huye de una absorción por Caja Madrid o de una integración forzosa con Bancaja
Las cajas medianas plantean una gran fusión virtual para aplacar las prisas del Banco de España
La experiencia de Banco Liberta con CCM se utilizará para una operación que interesa a una decena de entidades
Que el Banco de España tiene prisa por aclarar cuanto antes el mapa de las cajas de ahorros no es precisamente una novedad. Sí lo es una ambiciosa y complejísima fusión virtual de una decena de entidades: Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), BBK, CajAstur, CajaMurcia, Sa Nostra, Caja Granada, Caja Extremadura, Caja Cantabria, Caixa Penedés y Caja Badajoz. Una operación que se superpone, pero que no excluye, otros movimientos de integración, tanto real como virtual, protagonizados por algunas de estas cajas de ahorros, y que pueden hacer que el número de entidades implicadas, directa o indirectamente, aumente espectacularmente. Y que no haga falta recurrir al Frob, ya que las entidades más solventes mejorarán las cifras de las que están en peor situación.
La propuesta de gran fusión virtual de cajas medianas, con alguna entidad de dimensión más pequeña, busca en primer lugar aplacar esas prisas del supervisor para que quede configurado el proceso de reestructuración del sector antes del verano. El 15 de junio continúa siendo la fecha tope para presentar solicitudes ante el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob), cuyo plazo vence el 30 de ese mes por imposición de Bruselas, que como mucho está dispuesto a prorrogarlo hasta septiembre. Pero también es vista por algunas de las entidades como una forma de escabullirse de fusiones no deseadas.
Es el caso de la CAM, que pretende huir tanto de una absorción por parte de Caja Madrid (operación deseada por el PP nacional tras el fracaso de la unión con Caixa Galicia al imponer el presidente de la Xunta de Galicia una integración de sus dos entidades de ahorro) como de una fusión forzosa con Bancaja, que sigue siendo el anhelo de la Comunidad Valenciana pese a su elevado coste humano y en cierre de oficinas. Ante las presiones del Banco de España, la CAM está intentando un nuevo acercamiento a Caja Murcia, pero tanto el PP provincial como la Generalitat que preside un debilitado Francisco Camp por el caso de los trajes y la trama Gurtel no admiten que la nueva entidad no tenga la sede en Alicante ni que la gestión caiga en manos del equipo de Carlos Egea.
Así que para la CAM una fusión virtual parece la mejor salida. Y aquí su estrategia coincide con otros movimientos similares en el sector. Tras la presentación en sociedad del Grupo Banca Cívica (Caja Navarra, CajaCanarias y Caja Burgos), que ultima la incorporación de Caja Ávila y de Caja Segovia y que no oculta que tantea otros fichajes, siempre que sean entidades "sanas" para evitar el recurso al Frob, la vía virtual gana adeptos entre las cajas de ahorros.
La CAM habla con BBK, ya que esta operación virtual no impide la integración de las tres cajas vascas que en cualquier caso no se haría hasta 2012 como pronto, y con CajAstur, que ya no se encuentra tan limitada por la integración de Caja Castilla La Mancha (CCM) y que puede aportar sobre todo la experiencia de utilización de un banco, el Liberta, en una operación entre cajas. La entidad asturiana mantiene desde hace meses contactos con otras de cara a una gran alianza estratégica. Es la operación que interesaba a Caixanova, pero que el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, frustó en su ambición de forzar una fusión efectiva con Caixa Galicia. Aquí están implicados, de una manera o de otra, Caja Cantabria, uno de los mayores impulsores de la operación; Caja Murcia; la balear Sa Nostra, que se descolgó del Grupo Banca Cívica alegando escaso protagonismo en la operación; Caja Granada, la única entidad andaluza que no ha participado todavía en fusiones; Caja Extremadura y Caja Badajoz, que no ven sentido una integración intrarregional por su elevado coste y que tampoco quieren verse diluidas en una operación interregional con la sevillana Cajasol (la única que ha superado las fronteras autonómicas, con su absorción de Caja Guadalajara); y Caixa Penedés, que se ha resistido a la concentración impulsada por la Generalitat en Cataluña.
Con un efecto dominó, la gran fusión virtual, ya de por sí muy compleja, puede extenderse, si termina cuajando de alguna manera, a otras entidades, ya que Caixa Penedés también habla con la aragonesa Caja de Ahorros de la Inmaculada (CAI), de fundación eclesiástica y promotora de un Sistema Institucional de Protección (SIP) que emergió como alternativa a Banca Cívica con la Caja Insular de Canarias y con Caja Rioja pero que no termina de salir adelante, y con otras dos entidades catalanas: Caixa Laietana y Caixa Girona, que rechazó en el último momento integrarse en Unnim.
Una operación de esta envergadura no sólo supone hilar muy fino en cuanto al peso de cada una de las cajas participantes. También exige superar el difícil escollo de las comunidades autónomas, muy reacias a perder el control sobre sus entidades de ahorro. También habría que convencer al Banco de España, que sigue insistiendo en las integraciones efectivas, de que la fusión virtual mejora la gestión de las entidades implicadas. Los partidarios de la operación, aún reconociendo la elevada complejidad de ésta, defienden que cada caja mantendrá su identidad corporativa y su autonomía en su territorio original de actuación, su obra social, sus órganos de gobierno, su red de sucursales y su plantilla. Las sinergias son evidentes, sobre todo en servicios centrales, sin que haya relevantes problemas de solapamientos de redes al no tratarse de entidades con implantación totalmente nacional.
El Grupo Banca Cívica, con integración de funciones de servicios centrales en la entidad central y con una marca para las oficinas de las entidades fuera de sus territorios originales, es un modelo. Ante el escepticismo de poner de acuerdo a tantas entidades, los promotores ponen de ejemplo las fusiones virtuales de cajas rurales, que están implicando a docenas de éstas en esos procesos. Y argumentan que un gran número de participantes permite que ninguna entidad tenga una posición dominante y que haya un mayor equilibrio entre cajas de diferente dimensión.
"Efectivamente, se trata de una operación muy compleja, con múltiples valoraciones, canjes, en las que se debe saber el grado de asociación al SIP de cada una de las entidades implicadas, estudiar las sinergias, los ahorros de costes, los planes de actuación fuera de los territorios de cada una. Cuantas más entidades participen, más complicado resulta todo, pero más ventajas habrá para el grupo resultante", razona uno de los partidarios de la operación.
Una de las ventajas es que ya existe el instrumento para canalizar la fusión virtual: CajAstur tiene el Banco Liberta, futuro Banco CCM, y BBK también dispone de una ficha bancaria con la que también intentó quedarse con la caja catellano manchega. Esa entidad, que puede llegar a ser el tercer o cuarto banco de España, a la altura de un Popular o de un Sabadell, puede ser utilizada para actuar en los mercados internacionales de cara a lograr financiación en mejores condiciones, y para fortalecer los recursos propios de las entidades participantes, eludiendo las actuales limitaciones que tienen las cajas de ahorros en este terreno y a la espera de lo que suceda con la reforma de la normativa vigente. "Las entidades de nuestro tamaño no tienen más camino que unirse para poder salir al mercado en conjunto porque por sí mismas no van a poder alcanzar los fondos propios requeridos", reconocía hace unos meses el director general de Caja Cantabria, Javier Eraso.