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Publicado el jueves 20 de mayo de 2010
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GASTRONOMÍA

El Corte Inglés acierta con su nuevo espacio para gourmets

G. Garteiz.– La cadena de grandes almacenes está dispuesta a reforzar su imagen de calidad con opciones de gastronomía de gran altura en la relación calidad-precio. Como banco de pruebas de esta apuesta utiliza el centro de Goya en la capital de España, muy necesitada de oferta gastronómica buena a mejor precio. Esta semana ha presentado a los medios de comunicación el modelo "Gourmet Experience", que trata de aunar la degustación con la exposición de productos excelentes para ennoblecer los paladares. Una planta más abajo de a pie de calle, El Corte Inglés ha preparado un amplio espacio en el que los productos de delicatessen serpentean un atrio apilados en estantes, fácilmente identificables, mientras que el perímetro lo ocupan varias enseñas gloriosas, que ofrecen sus productos con un toque culinario para comer in situ.

Los elegidos en esta muestra, que sirve de prueba antes de integrarla en otros centros, son el bar La Moraga, del michelin Dani García, que asombra con una oferta de lujo para todos, un Kabuki nipón traído a la céntrica calle que cruza el barrio de Salamanca por Ricardo Sanz, quien a sus fantásticos sushis y sashimis, añade una especialidad nueva menos oriental, uno de los reyes del ibérico, la marca Cinco Jotas, de Osborne vende excelsos typical spanish , el exquisito despacho de Ahumados Domínguez, se empeña en demostrar la equivalencia de sus productos con el nivel más exigible de un jamón ibérico, enseñando a distinguir las calidades con blinis preparados comme il faut. No podían faltar una ostrería y champanería, con la calidad reclamada al anfitrión, y una chocolatería Godiva.

A la amplia variedad de embasados del club de Gourmet, el espacio añade una panadería, con medio centenar de variedades, una tetería y una frutería, donde se puede degustar además los zumos naturales.

El Corte Inglés adopta de esta forma la buena costumbre de otros centros comerciales internacionales de ofrecer a los clientes un espacio agradable para degustar un tentempié o comer de picoteo, a unos precios verdaderamente de ayuda en la crisis.

La entidad muestra una cara mucha más moderna de lo habitual, con toques de elegancia y buen gusto en esta apuesta, al igual que lo ya mostrado con otros lugares de encuentro social, como son el txoko de Martín Berasategui y el bar restaurante de la última planta en el mismo inmueble. "Seguimos en la línea de esfuerzo y adaptación a la exigente demanda de mejorar los servicios con una oferta generosa de calidad y precio en estos momentos de pocas alegrías", asegura a capitalmadrid un responsable del proyecto. Al contrario que en el film, esta vez, la tentación viene de abajo.