ANÁLISIS
La prórroga de los avales no evita el castigo a la banca española
Merkel lanza un ataque contra los especuladores frente al obstruccionismo de Londres
Pese a la prórroga decidida por el Consejo de Economía y Finanzas de la Unión Europea para mantener los avales a la banca europea, ayer el sector volvió de nuevo a ser duramente castigado. Incidencia especial en el sector español. Las dudas no dejan levantar cabeza a la cotización de Santander, BBVA, Popular o Banesto. Merkel, con sus declaraciones sobre los riesgos del euro, cuya desaparición tendría consecuencias incalculables, provocó mayor incertidumbre en estos momentos de gran volatilidad. Los bancos españoles, portugueses y en cierta medida los franceses, no logran quitarse de encima las sospechas. Más ahora que están sufriendo para conseguir liquidez en los mercados y que cuando lo consiguen tienen que pagar un coste mayor. La decisión de ayer de prorrogar hasta el mes de diciembre el sistema de avales puesto en funcionamiento al inicio de la crisis financiera, no ha servido para resolver las dudas existentes sobre la viabilidad de alguno de ellos sin la aportación de las ayudas estatales.
Como se van a endurecer las condiciones a partir del mes de julio, y Merkel habla de introducir la tasa sobre las transacciones, las previsiones de resultados son más inciertas y tienden a ir a la baja. En todo caso, está claro que los costes irán a peor. Los mercados ni siquiera entendieron la decisión de Alemania de prohibir la venta a corto de acciones de los grandes valores del sector financiero y de los bonos y los seguros de los mismos, que tratan de mejorar las condiciones de mercado.
La intención de Gobierno alemán era acabar con ciertas formas de la economía financiera. Pero las diferencias con el Reino Unido y Estados Unidos, como admitía ayer el ministro alemán del Interior, el cristianodemócrata Thomas de Maizière, son grandes, porque tratar de acabar con la especulación tendrá consecuencias distintas en unos casos que en otros. Sobre todo en lo que afecta al trabajo que generan en el Reino Unido y Estados Unidos, muy por encima de la media de lo que sucede en los países comunitarios.
La decisión de hace algo más de 24 horas del Gobierno de prohibir de forma unilateral las ventas a corto en descubierto de los instrumentos financieros de deuda soberana, en un intento de atajar la especulación, sorprendió a los socios comunitarios. Estos reaccionaron de forma muy dispar al no haber sido adoptada la decisión de forma coordinada, al menos con los miembros del euro grupo, aunque existe un sentimiento generalizado de que hay que hacer algo frente a los especuladores.
En su discurso ante el Bundestag, la canciller alemana, Angela Merkel, anunció ayer que la prohibición durará indefinidamente o al menos hasta que la Unión Europea adopte un enfoque reglamentario común.
El mensaje que quiso lanzar el Ejecutivo alemán frente a la especulación financiera es que si Europa no regula, ellos sí lo harán. Es evidente que el desacuerdo es tanto interno dentro de la UE como con Estados Unidos. El ejemplo que ponen los alemanes son las dificultades para aprobar la directiva sobre gestores de fondos alternativos.
La verdad es que el ministro de interior alemán Thomas de Maizière que ayer mantuvo un encuentro con la prensa internacional acreditada en Berlín no echó una mano a España. Hay silencios que matan y Ayer no quiso aclarar si era España el país en riesgo de contagio que llevó en la madrugada del 9 de mayo, al Consejo de Economía y Finanzas a decidir a toda prisa poner en marcha el mecanismo multimillonario de 750.000 millones de euros para rescatar a los Estados del euro, pero sentenció que España estaba en una situación muy difícil, porque era un país potencialmente concernido y presidía la Unión.
Menos mal que han prorrogado los avales. Qué sería del sector sin el apoyo de Bruselas ahora que hay que hacer drásticos recortes para reducir el déficit.