ANÁLISIS
El riesgo de fraude en la empresa se duplica por la crisis
El afán por reducir costes hace menos efectivo los controles
Dicen que el hambre agudiza el ingenio. Lo malo es que también fomenta la picaresca. En tiempos de crisis florecen los fraudes. Y pese a la mala fama que arrastramos los españoles en este sentido, el porcentaje de directivos que asegura que en su empresa se ha cometido un caso significativo de fraude es ligeramente menor que en el resto, 18% frente al 21% de la media de Europa Occidental. La undécima edición del estudio internacional Global Fraud Survey, elaborado por la consultora Ernst & Young a partir de los datos aportados por más de 1.400 directivos de grandes compañías procedentes de 36 países, incluido España, muestra con claridad que el fraude se ha convertido en un quebradero de cabeza para las empresas que han visto cómo el riesgo de recurrir a atajos se ha duplicado en muchos mercados.
Por ejemplo, en Europa Occidental, el número de compañías que ha sufrido un caso significativo de fraude en los dos últimos años ha crecido del 10% al 21%. En otras zonas geográficas de interés para las empresas españolas también se han registrado altos niveles de fraude: en Latinoamérica, un 21%; y en Oriente Medio y África, un 18%.
Lo curioso es que, a pesar de que en este escenario de crisis la lucha contra el fraude es más importante que nunca, no todas las empresas están haciendo las inversiones adecuadas para mitigarlo. Así, según el estudio, en España un 48% de los directivos reconoce que su empresa se centrará en el control de costes hasta que las perspectivas económicas no den señales de mejora. "Esta estrategia no favorece la prevención del fraude; de hecho aumenta el riesgo para la empresa si, como a veces sucede, las medidas de control provocan una reducción en la efectividad de los controles internos", reconoce Ricardo Noreña, socio responsable de Forensic de Ernst & Young para España, Italia y Portugal.
Los procesos de fusiones y adquisiciones se han convertido en uno de los ámbitos donde las empresas españolas se muestran más cautelosas a la hora de evitar ser víctimas de prácticas poco éticas. En España, el 61% de los directivos asegura que siempre realizan una due diligence anti fraude previa a un fusión o adquisición, frente al 37% de la media de Europa Occidental. Esta actitud precavida también se mantiene una vez completada la operación, ya que la mitad de los ejecutivos españoles confiesa haber realizado este tipo de revisión post adquisición frente al 28% de la media europea. "Esta tendencia es una consecuencia de los numerosos casos de fraude y corrupción detectados en nuestro país, que han llevado a las empresas a requerir otros servicios complementarios a la tradicional due diligence financiera y fiscal", añade Noreña.
Cuando se trata de prevenir el fraude, los directivos españoles arriesgan poco; la auditoría interna, los controles internos y la revisión de la dirección son las herramientas, en su opinión, más adecuadas para mitigar el riesgo. Por contra, sus colegas europeos son más escépticos cuando se les pregunta, por ejemplo, por la eficacia de la auditoría interna para identificar un fraude: un 21% no tiene demasiada confianza en la efectividad de esta herramienta para sacar a la luz prácticas corruptas o de otro tipo, frente a sólo un 8% de los directivos españoles que opina lo mismo.
"Las empresas españolas aún confían en los métodos más tradicionales para mitigar el riesgo de sufrir un fraude en la empresa y prestan poca atención a las técnicas y herramientas más modernas para prevenirlo, como la puesta en marcha de una política común antifraude, el fomento del uso de los canales de denuncia o impulsar una adecuada rotación de personal", explica Noreña.
Cuando se trata de evitar que la dirección pueda saltarse los controles de prevención del fraude, las empresas españolas apuestan por hacer las auditorías internas más exhaustivas. "Teniendo en cuenta los recursos limitados con los que cuentan en la actualidad, las empresas deben seleccionar estratégicamente las medidas antifraude y anticorrupción que van a impulsar. Para ello, una evaluación periódica de los riesgos asociados a determinados negocios y mercados geográficos ayuda al área de gestión del riesgo a clasificar las situaciones más urgentes", opina David Stulb, Responsable Global de Fraud Investigations and Dispute Services de Ernst & Young.
Un dato curioso: la cuestión de la responsabilidad individual al detectarse un fraude en la empresa es un asunto que quita el sueño cada vez más al consejo de administración, y así lo creen sus directivos españoles. De hecho, un 88% señala que el consejo está preocupado o muy preocupado por su posible responsabilidad en un caso de fraude o corrupción, una cifra muy elevada comparada con la media de Europa Occidental, que se sitúa en el 62%.