La empresa de Del Pino no reconoce una minusvalía multimillonaria en la R-4 y la conexión Ocaña-La Roda
Sacyr y Ferrovial hacen una valoración muy diferente de sus autopistas comunes
El grupo que preside Luis del Rivero mete a un fondo a precio de coste en otras participadas
El negocio de las concesiones en España, que a comienzos de esta década originó una lucha encarnizada entre constructoras para ganar los concursos, se ha desinflado alarmantemente. La brutal crisis económica ha invalidado los números que se hicieron en los planes de negocio, originando provisiones multimillonarias para cubrir los desfases de valoración en los balances. Valoraciones que sorprendentemente son muy diferentes para un mismo activo, dependiendo de que se las hagan unos u otros. Sacyr pasó el año pasado por su cuenta de resultados unas minusvalías en el valor razonable apuntado a Inversora Autopista del Sur (R-4 de Madrid) y a Inversora Autopista de Levante (Ocaña-La Roda) de 375 millones de euros, para que el importe recuperable de la inversión se ajustase al valor en libros. En la primera tiene el 35% del capital y en la segunda, el 35%. El hecho es que Ferrovial, la empresa que tiene la mayoría del capital de estas concesiones, no rebajó el valor de éstas, a pesar de que la caída de los tráficos, ya de por sí inesperadamente bajos desde que abrieran las autopistas, han sufrido un descenso el pasado año del 15,3% en el caso de la R-4, y del 6,5% en la de Ocaña.
Las empresas activan el valor razonable de las concesiones básicamente de acuerdo a los planes establecidos de ingresos durante los años de la concesión. Una vez ajustado el deterioro, Sacyr y Ferrovial sí conceden un valor similar al activo de Autopista del Sur, algo más de 1.200 millones de euros, pero la empresa que preside Rafael del Pino, valora la de Levante en 240 millones de euros más que su socio en este negocio, la que preside Luis del Rivero.
Ambas empresas utilizan sendas instrumentales en la propiedad de las concesiones. En el caso de Sacyr, las ha capitalizado con 42 millones la de Levante y 94 millones, la del Sur, mientras que Ferrovial, vía Cintra, ha puesto, 50 millones y 182 millones respectivamente. En el caso de que el negocio resultara finalmente ruinoso, el quebranto importante lo tendrían en la autopista a Levante, ya que han garantizado el pago de los intereses de la deuda durante toda la vida útil de la concesión, y en la madrileña sólo soportan 7 millones del endeudamiento.
La visibilidad de las valoraciones se muestra implacable cuando hay necesidad de conseguir liquidez y por consiguiente vender. Sacyr, apremiado por la banca con la que mantiene negociaciones bilaterales para renegociar los vencimientos de este año, acaba de anunciar la venta al fondo extranjero Eiser Global del 49% de sus participaciones, todas ellas de control, en dos intercambiadores de la capital, y dos autopistas, Turia y Noroeste. Ha conseguido 47 millones de liquidez por la mitad de unos activos que, según ha constatado capitalmadrid, estaban contabilizados por 80 millones.
Con estos precios no resulta extraño la resistencia de Luis del Rivero a conseguir liquidez con el traspaso de la participación que todavía ostenta en Itínere (algo más del 15%) y que está valorada en 148 millones, a los que hay que sumar un préstamo participativo de 135 millones. El retraso en la venta es por "circunstancias ajenas al control del grupo", alega la compañía.
De momento, y sin que se esperen cambios a corto plazo, todas las miradas de las empresas españolas en lo que atañe al negocio concesional están en los países emergentes, donde hay mucha obra planteada y con unos márgenes altos. Está por ver si también habrá dinero para financiar los proyectos.