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Publicado el martes 18 de mayo de 2010
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TENDENCIAS

Presupuesto cero y el "chocolate del loro"

Elena SalgadoTendencias.– Dicen que la vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, se quejaba amargamente hace escasas semanas que las cuentas del Estado son como un estanque lleno de agujeros por donde se escapa el agua  y cuyas fugas son difícilmente detectables incluso para el propio aparato estatal. La semana pasada, el Gobierno reconocía la gravedad de la situación económica de España y anunciaba un duro plan de ajuste que se ira complementando en próximas semanas con otro tipo de medidas. Y como es tal el agujero de las cuentas públicas, las medidas anunciadas y las que quedan por anunciar se centran en aquellos capítulos presupuestarios capaces de taponar no los agujeros, sino la inmensa vía de agua por donde se desagua nuestra economía.

Analizando la composición del gasto en España, comprobamos como el 37,7% corresponden a transferencias sociales; el 25,8% a remuneración de asalariados; el 14,4% a intereses, subvenciones y otros; el 13,2% a consumos intermedios, y el 10,4% restante, a formación bruta de capital fijo.

El Gobierno ha decidido centrar toda su ofensiva por el lado del gasto, en particular sobre el gasto corriente (remuneración asalariados) y prestaciones sociales (pensiones), las partidas que más pesan en la composición del gasto, olvidándose de otras acciones menos importante en su volumen, pero trascendentales desde un punto de vista ejemplarizante, debido a que demandan un mayor esfuerzo de localización y de saneamiento. Son los agujeros detectados por la ministra Salgado, producto de años de desatino. Las cifras son las que son y cuando vienen mal dadas -éste es el caso-, los políticos tienen que actuar e intermediar y  ser capaces de adecuar los ingresos a los gastos, cubrir las "necesidades" y mostrar firmeza ante la voracidad de los partidos que les apoyan.

Los gastos, con el paso del tiempo, se convierten en un gran ejercicio de voluntarismo que, como el viejo casco de un buque o los lomos de un cetáceo, van acumulando adherencias y rémoras que terminan por hacer insoportable su peso. Con los presupuestos generales del Estado pasa algo similar. Los intereses creados y el exceso de kilos, hacen de él un instrumento impensable que lo pudiera asumir como propio cualquier empresario que se precie, pero es un hecho que la casta política va a su aire y no repara en técnicas presupuestarias a desarrollar en momentos como el que vivimos. Eso queda para los que viven del largo plazo.

Cuando uno bucea por los presupuestos generales del Estado, lo que se encuentra  es un exceso de grasa, grasa con mucho colesterol del malo; pólipos en la zona alta y baja del sistema; articulaciones artríticas y elementos y protocolos que necesitan de un urgente plan Renove.

En técnica presupuestaria, esa revisión general, incluida la colonoscopia y el tacto rectal, tiene un nombre claro y conciso. Se llama Presupuesto Base Cero y consiste en revaluar cada uno de los programas y gastos, partiendo siempre de cero; es decir, elaborando un presupuesto como si fuera el primero, y evaluando y justificando el monto y necesidad de cada renglón del mismo. Se olvida el pasado para planear con absoluta conciencia el futuro. Se suprimen muchas cosas y se aumentan otras. Y todo ello con rigor y limpieza.  

Cualquiera que conozca la Administración Pública en sus diversos escalones conoce la cantidad de elementos adiposos que se acomodan en las cuentas del Estado, hallando allí la adaptación idónea para vegetar confortablemente y aguantar el paso de los años sin que nadie ose molestar tan improductiva actividad. Por ello se pelea y se defiende con ardor la trinchera ganada, vaya usted a saber donde y cuando.

Cuando términos como deuda, déficit público, "crecimiento negativo", pensiones o desempleo, ocupan sistemáticamente los titulares de los periódicos y llenan la boca de los políticos, a lo mejor no seria malo sentarse y ponerse a elaborar -con profesionales imparciales- un presupuesto base cero que podara esas ramas improductivas e inútiles que conforman los presupuestos de la cosa pública a nivel estatal y autonómico.

Es lo que se ha dado por llamar el "chocolate del loro", sin que se sea consciente de que el chocolate va siempre a los mismo loros y loros cada vez hay más y chocolate cada vez menos.   

 

Post-it 

Presupuesto base Cero: Método contable frecuentemente utilizado para reorganizar situaciones inestables y que propone un punto de inflexión desde el cual recomenzar. A nivel del sector público, permite la mejora del conocimiento de la actividad del mismo; la búsqueda de la eficiencia imprescindible para volver al equilibrio presupuestario; el control del crecimiento des gasto, y las posibilidades de reformas de los presupuestos.

Sorprendentemente es un término que parece haber desaparecido de la escena y muy rara vez se escucha a los políticos hacer referencia a este concepto, aunque en opinión de algunos economistas cuando se analizan los Presupuestos del Estado siempre se comparan porcentajes de tal gasto o ingreso  con cifras de ejercicios anteriores, lo cual presupone que si las cifras de años anteriores están viciadas, las de ejercicios posteriores lo estarán aún más.  

Tendencias es una publicación on line de análisis socioeconómico de periodicidad semanal y de carácter restringido que edita Carlos Díaz Güell.