La rivalidad entre Ruralcaja y Cajamar impide que haya un solo grupo
Las cajas rurales aceleran sus procesos de concentración
Las grandes entidades del sector presentan esta semana su fusión virtual al Banco de España
Una veintena de cajas rurales, que agrupa a las entidades de mayor dimensión con la notable excepción de Cajamar (impulsora del único Sistema Institucional de Protección, SIP, aprobado hasta ahora por el Banco de España), ya tienen lista su fusión virtual. Asturias, Sur, Córdoba Granada, Jaén, Navarra, Zamora, Ruralcaja (que al mismo tiempo impulsa Cajas Rurales del Mediterráneo, que agrupa a su vez a unas 20 entidades de la Comunidad Valenciana, y que quiere unirla a este proyecto), y Extremadura, entre otras, tiene previsto presentar el proyecto de integración ante el Banco de España. El grupo resultante sería el más grande del sector de las cooperativas de crédito, con un volumen de activos de más de 50.000 millones de euros.
Esto supone concentrar más del 75% de un sector muy atomizado (la Asociación Española de Cajas Rurales, a la que no pertenece Cajamar, la entidad más grande, cuenta con 73 miembros). Y lo más importante: superar el listón de los 50.000 millones, que es lo que exige el Banco de España para considerar propuestas de fusión virtuales.
Aunque las cajas rurales no tienen las prisas de las entidades de ahorro, que tienen la espada de Damocles del 30 de junio (vencimiento del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, Frob), están acelerando el proceso de concentración, hasta ahora muy enfocado hacia la integración virtual y no hacia las fusiones efectivas, porque las nuevas exigencias de capital que traerá Basilea III va a requerir esfuerzos de reforzamiento de recursos propios muy complicados para entidades de reducida dimensión. Las operaciones buscan ahorro de costes, sinergias en servicios centrales y, sobre todo, mejor acceso a los mercados de financiación mayorista.
Antes de presentar los papeles definitivos, las entidades participantes pasaron por una prueba de estrés, para comprobar cómo afrontarían situaciones como un agravamiento de la crisis económica o mayores dificultades para obtener financiación en los mercados mayoristas. Los resultados de ese test han sido alentadores, con alguna entidad, como la Caja Rural de Asturias, con unas ratios de solvencia superiores al 12%.
Si el Banco de España no vuelve a poner pegas al proyecto, la fusión virtual de las grandes cajas rurales, que cuenta con el bufete Garrigues como consultor, empezaría a ser operativa tras el paréntesis veraniego. Como todo Sistema Institucional de Protección que se precie, la fusión virtual se basa en un intercambio de garantías recíprocas, una integración contable y de servicios centrales para reducir costes y obtener sinergias, sin que cada entidad pierda su identidad, sus órganos de gobierno y su autonomía operativa y comercial, también el equivalente a la obra social de las cajas de ahorros, en su territorio de actuación.
Con el visto bueno del Banco de España, culminará una aventura que comenzó hace más de dos años, cuando varias cajas rurales, entre ellas la de Asturias, propuso al supervisor la consolidación de balances de varias entidades para poder acceder mejor a la financiación mayorista. Entonces el Banco de España no mostró precisamente un entusiasmo excesivo por la idea, ya que siempre ha defendido las integraciones efectivas. Pero la insistencia de otras rurales, como Cajamar, e iniciativas similares de cajas de ahorros, para eludir el rechazo de las comunidades autónomas a fusiones reales para no perder su control sobre estas entidades, han hecho cambiar de opinión al supervisor.
Los promotores de esta fusión virtual de las grandes cajas rurales no ocultan que su intención es que "sólo haya un SIP" en el sector. Algo que coincide con los propósitos de concentración que tiene el Banco de España. Pero la rivalidad creciente entre Ruralcaja y Cajamar dificultará sobremanera esa aspiración. El tercero en discordia es el SIP que promueven las rurales locales y comarcales, con algunas de dimensión provincial y mediana, hasta superar la treintena de entidades, y que cuenta con Analistas Financieros Internacionales como consultor.
En cualquier caso, el calendario parte de empezar a operar tras el verano, una vez recibida la preceptiva autorización del Banco de España. En una segunda fase, a este SIP se incorporaría el de Cajas Rurales del Mediterráneo (CRM). En un tercer paso, el nuevo grupo comenzará a ofrecer a otras cajas rurales la incorporación al grupo. En principio, serían invitaciones individuales, aunque si el SIP de AFI está muy avanzado, se trataría de repetir la fórmula de CRM.
Si todo sale bien, las 74 cajas rurales existentes en España se agrupará en dos fusiones virtuales: la de la Asociación Española, controlada por las grandes, y la de Cajamar. En el peor de los casos, serían tres grupos, ya que estaría también el SIP de AFI.