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Publicado el lunes 17 de mayo de 2010
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Critica la especulación, pero crea un nuevo mercado para obtener divisas

Chávez amenaza al BBVA: "O das créditos, o me das el banco, y ya veré cómo te lo pago"

El líder bolivariano eleva sus amenazas de intervención sobre la banca privada en Venezuela

Hugo ChavezÁngel Guzmán.– No están teniendo precisamente suerte las empresas españolas en Venezuela. A la brusca devaluación del bolívar fuerte nada más empezar el año, que salpicó de rojo las cuentas de Repsol, Telefónica, BBVA y Mapfre, se unen los problemas para expatriar dividendos y las amenazas o realidades de nacionalizaciones. El director financiero de Telefónica, Santiago Fernández Valbuena, admitía en un encuentro con los analistas por los resultados trimestrales que se está complicando más de lo esperado la repatriación de beneficios en Venezuela. La situación en Venezuela es ligeramente más complicada de lo inicialmente previsto y Telefónica ha acumulado cerca de 3.000 millones de dólares en efectivo en Venezuela al no recibir en los últimos años las autorizaciones necesarias para repatriar los dividendos de su filial allí.

Precisamente, hoy la multinacional mexicana Gruma tiene previsto iniciar negociaciones con el Gobierno venezolano por la expropiación de su subsidiaria Molinos Nacionales (Monaca), en las que hará valer un tratado de protección de inversiones entre Venezuela y España. El director de Finanzas y Planeación de Gruma, Raúl Peláez, declara a la prense mexicana que el proceso no debería demorar más de nueve meses, pero estimó que concluirá en un "plazo mucho menor". La implicación española en esa polémica nacionalización decretada por Chávez se debe a que Monaca es propiedad al 100% de Valores Mundiales, una empresa constituida en España de la cual Gruma tiene el 72,86%, lo que le permitiría ampararse en ese tratado hispano-venezolano. El 24,4% restante lo tenía el banquero Ricardo Fernández Barruecos.

"Seguramente llegaremos a un acuerdo porque la relación con Venezuela es muy respetuosa", confía Peláez. En caso contrario, la empresa recurriría a un tribunal de arbitraje del Banco Mundial. El tratado de protección de inversiones entre España y Venezuela establece que la compensación tendrá que ser equivalente al valor real de la inversión hecha antes del anuncio de expropiación, además de que el pago se tendrá que hacer "sin demora, en moneda convertible", precisa el director financiero de Gruma. La "adquisición forzosa" decretada por el Gobierno de Chávez implicará la pérdida del 13% de las ventas globales de Gruma.

La incautación de Monaca, y las protestas formales del Gobierno mexicano, no ha apagado la incendiaria retórica de Chávez. Aprovechando un supuesto mensaje de un ciudadano de la República Bolivariana de Venezuela al que se le ha denegado un crédito al twitter de Chávez (@chavezcandanga), el presidente amenazó a los bancos con intervenirlos si no dan préstamos. Y acusa a las entidades privadas que operan en Venezuela de preferir "el negocio especulativo a través de la compra y la venta de dólares a través de las casas de bolsa, una banca subterránea, fuga de capitales".

Chávez, que ha conseguido que el 60% de la inversión crediticia de la banca privada que opera en Venezuela esté predeterminada, insiste en la obligación que tiene ésta de otorgar financiación al "pueblo" y a proyectos de desarrollo social. "Hay que obligar a la banca privada a dar créditos, y si no lo hacen deberían entregarnos el banco" porque "las cosas son como dice la Constitución Nacional". Eso quiere decir que "o los bancos privados que hay en Venezuela se acoplan al proyecto nacional socialista y a la ley, o si no, van a terminar intervenidos".

La principal novedad en esa agresiva retórica contra los bancos por parte de Chávez es una afirmación preocupante: "O das crédito al pueblo o me das el banco. Yo te lo pago después y ya veré cómo te lo pago". En el BBVA Banco Provincial de Venezuela no hacen comentarios oficiales sobre las palabras del presidente de la República Bolivariana. Y desde la casa matriz no existe especial preocupación por la beligerencia antibancaria de Chávez.

Pero un directivo del BBVA Banco Provincial, la mayor entidad financiera privada de Venezuela y que aporta el 5% del beneficio al grupo español, recuerda, bajo la protección del anonimato, que Chávez pagó 1.050 millones de dólares al Santander por el Banco de Venezuela, el tercero del país, tras impedir su venta a un empresario local. "Pero era otra época, la crisis no se había exacerbado como en estos momentos, y los ingresos por el petróleo lo aguantaban todo. Ahora no es igual, todo lo contrario", señala, mientras reconoce la habilidad del Santander al "escaparse" de Venezuela, de Bolivia (vendió su filial allí poco antes de ganar Evo Morales) y del negocio de administración de fondos de pensiones en América Latina (lo vendió a ING, mucho antes de que el BBVA sufriera la nacionalización de esta actividad en Argentina y en Bolivia).

"Una expropiación es un proceso muy complejo y, sobre todo, muy largo. Es mucho mejor llegar a un acuerdo con Chávez, si es posible, y marcharse, pero habrá que ver qué paga, cómo y cuándo", opina este ejecutivo, para quien el BBVA Banco Provincial vale, "en una situación normal" y tomando como referencia el pago por el Banco de Venezuela, entre 1.500 millones de dólares y 2.000 millones. "Pero está claro que Chávez tiene la sartén por el mango", concluye.

Oficialmente, en el BBVA no existen planes para marcharse de Venezuela, una de las actividades más rentables que tiene en América Latina. No existen posibles compradores locales para las entidades financieras en manos extranjeras, como se vio en el caso del Banco de Venezuela, y el Gobierno de Chávez ya consiguió con la antigua filial del Santander su instrumento para "fortalecer" el sistema financiero público. Pero hay una creciente inseguridad jurídica, Chávez aprovecha cualquier circunstancia para incautar bancos privados (en el tramo final de 2009, ocho entidades en quiebra, que suponen cerca del 10% del sistema) y engordar su banca pública, que ya controla el 25% del sector.

A esto se suma la creciente presión para que los bancos privados concedan créditos a los sectores que Chávez considera estratégicos: desde la agricultura a la vivienda, pasando por las cooperativas y los microcréditos, entre otros. Y el juego sucio que supone sacar de las entidades privadas el dinero de la Administración y de las empresas públicas para reforzar los recursos ajenos de los bancos públicos, mucho menos rentables. No es precisamente el escenario más idóneo para que una entidad como el BBVA Banco Provincial pueda realizar su trabajo, teñir de negro la cuenta de resultados e incrementar su aportación a la del grupo.

Pese a las críticas de Chávez sobre el carácter especulativo de la banca privada en Venezuela, el Gobierno permitirá a ésta participar en las subastas de bonos que se efectuarán a través del sistema de bandas en el mercado de permuta de divisas. La intención inicial era que sólo tuvieran acceso a este mercado las entidades financieras públicas, pero su escaso desarrollo tecnológico impidió esa decisión. Sí se ha excluido a las casas de Bolsa y a las sociedades de corretaje, con el argumento de impedir un mercado negro. El Gobierno de Chávez y el Banco Central de Venezuela quieren impulsar este mercado ante la caída de las reservas en divisas. Una iniciativa que ya fracasó en Venezuela durante Gobiernos anteriores.