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Publicado el lunes 17 de mayo de 2010
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Mutua Madrileña ha rebajado hasta un 40% el valor de sus oficinas en la capital española

Caja Madrid mantiene el valor de su torre madrileña, sin realizar provisiones

La valora en 200 millones más que la de la Mutua, el precio que pagó en 2007

Caja MadridGonzalo Garteiz.– Las valoraciones de bienes inmuebles y suelos siguen siendo la asignatura pendiente de las entidades financieras y de las sociedades inmobiliarias, que no realizan dotaciones suficientes para provisionar el deterioro del valor de mercado de esos activos. Un clarísimo ejemplo de esta actitud, tolerada por el Banco de España, es el de las cuatro grandes torres que se edificaron en la antigua ciudad deportiva del Real Madrid, cuya recalificación, conseguida por Florentino Pérez, sirvió al club blanco para sus primeros fichajes galácticos extranjeros, Figo, Zidane y Ronaldo. Caja Madrid es la propietaria de una de las torres, comprada a Repsol a finales de 2007, justo antes del estallido de la burbuja, por algo más de 800 millones. Firmada por Norman Foster, de 250 metros de altura, es el edificio más alto de España. Al cierre del ejercicio pasado, y concluidas las obras, la entidad financiera no había dotado ni un duro por el obvio deterioro en el valor de este activo originado, que está contabilizado por 830,3 millones de euros.

Esta valoración contrasta con la que ha concedido Mutua Madrileña, a su Torre Cristal, otro de los cuatro rascacielos, con 57.000 metros cuadrados de superficie alquilable, algo mayor que la de la caja, a pesar de contar con un metro menos de altura, y que lleva la firma de otro arquitecto de postín, César Pelli. La Mutua tiene dos contabilizaciones para su joya, 456 millones es el coste neto de la inversión (suelo más construcción) y 611 millones corresponden al valor razonable, que no es otro que concedido por una tasadora. En el caso de que esta segunda cifra fuera alcanzable en una venta hoy en día, la diferencia con el inmueble de la caja supera los 200 millones de euros.

La torre que ha levantado Sacyr Vallehermoso, y que cuenta con un hotel, además de 21.000 metros cuadrados para alquilar oficinas, está valorada en libros en algo más de 400 millones, y fuentes bancarias han señalado a capitalmadrid que, con motivo de la renegociación de la deuda, si hay que venderla mañana apenas se obtendrían plusvalías.

El edificio de oficinas más caro de Madrid, Torre Picasso, ha sido tomado en prenda por la banca para un préstamo de 250 millones de euros y su propietaria FCC ha tenido que dar también como garantía el derecho de cobro de los alquileres pactados, que suman otros 115 millones. Torre Picasso, a pesar de casi 80 metros más baja, tiene una superficie alquilable mayor, según fuentes especializadas. Aquí se puede apreciar el valor que los bancos conceden a los inmuebles, cuando no son suyos.

Los precios que Mutua Madrileña concede a sus inmuebles pueden servir de referente "realista", teniendo en cuenta que la llegada de Ignacio Garralda a la presidencia de la entidad en enero de 2008 supuso un giro en la gestión, alejándose de la megalomanía de Rodríguez Pomatta, y apostando por la transparencia y el realismo. Las valoraciones de la cartera de inmuebles de la entidad en la capital de España, la más notable y singular de las existentes, han sido rebajadas en algunos casos a niveles inferiores a los de hace cinco años. Por ejemplo, el edificio de Castellana 50, está contabilizado actualmente a un valor razonable de 44,14 millones, cuando cinco años antes era de 51 millones, y en el momento álgido del boom, subía hasta 59 millones. Otro ejemplo del deterioro de los precios es el del inmueble de San Jerónimo 15, con un valor estimado de 36 millones, dos menos que en 2005, pero 16 menos que en 2007.

Los inmuebles de la Mutua se han depreciado entre un mínimo del 20% y un 40% respecto a las valoraciones que tenía en su balance en 2007. El de la Plaza de Colón, número 2 ha pasado de valer 130 millones a 98 millones. El Alfredo Mahon "valía" 183 millones en el último año de Ramírez Pomatta, y ahora se ha limado hasta los 117 millones.

La entidad mutualista, que tiene capacidad de sobra para sanear al máximo su balance ya que cuenta con unos ratios de solvencia estratosféricos comparados con los de las entidades financieras, incluso con las más sólidas, muestra así de forma indirecta las vergüenzas contables que se registran sin pudor en España.