Se abre la veda de los agiotistas
Obama encabeza una ofensiva para acabar con la especulación en Wall Street
Corren malos tiempos para los especuladores. Por primera vez en la historia financiera los especuladores son de forma unánime los malos de la película, ya no son esos inversores que supuestamente llevan y traen riqueza, ni los legitimadores y árbitros de las políticas económicas, no; ahora son el principal riesgo para la recuperación económica de todos y, claro, también de Estados Unidos. El Presidente Obama ha dado instrucciones a los reguladores para que busquen mecanismos que impidan la repetición de sucesos como el recientemente acaecido en Wall Street, que hizo bajar el Dow Jones cerca de 1.000 puntos y provocó el desplome de las principales bolsas del mundo desatando el pánico cuando la economía mundial está sumergida en la mayor crisis financiera desde la Segunda Guerra Mundial. Las supuestas irregularidades de Goldman Sachs y Morgan Stanley en la comercialización y gestión de fondos con activos tóxicos, han sido el penúltimo suceso que se suma al descrédito y la dudosa moralidad de una larga sucesión de prácticas impunes que desgraciadamente se han revelado demasiado habituales en los mercados financieros desde los años 70.
Estados Unidos está enfrascado en la mayor reforma regulatoria desde los años 30 para dotar de mayor estabilidad al sector bancario y los mercados financieros y que contempla una revisión de las prácticas de titulización de activos como las hipotecas tóxicas, origen de la crisis financiera, según coinciden la mayoría de los expertos. La Casa Blanca propugna que los emisores de títulos de discutible solvencia se impliquen en el riesgo suscribiendo para sí un 5% de dichas emisiones, o que den garantías de que los activos que venden ofrecen la seguridad debida.
La canciller alemana Angela Merkel se ha sumado a las voces críticas que piden una mayor regulación y control de las actividades especulativas en los mercados financieros, actividades que antes de 2007, cuando la economía mundial parecía haber encontrado la panacea del crecimiento indefinido, gozaban del beneplácito y la consideración de la mayor parte de los líderes políticos. Ahora, sin embargo, en palabras de la canciller "esto es en cierta medida una batalla entre los políticos y los mercados" que espera sea ganada por los primeros.
Los fondos de cobertura (hedge funds), con sus apuestas indiscriminadas en corto, que multiplican los efectos desestabilizadores en los mercados desencadenando ventas masivas que encarecen las primas de riesgo, están en el punto de mira de algunos dirigentes políticos, sin que de momento hayan conseguido su regulación. "Es un escándalo" que estos fondos carezcan de regulación, ha declarado Merkel, que, junto con Francia, y contra el criterio de Reino Unido, que mantiene una actitud tibia, defiende limitar drásticamente las prácticas de dichos fondos. La canciller alemana aboga por imponer una tasa sobre los beneficios de la banca y los bonos que reciben sus ejecutivos, como ha propuesto el FMI.
Expertos como el consejero delegado de PIMCO, la mayor gestora mundial de bonos, Mohamed El-Erian, señalan que cualquiera que haya sido la causa del mayor desplome intradía del Dow -- un dedo equivocado, o la ejecución computerizada de órdenes de ventas masivas --, inversores y políticos están ya hartos del papel de Wall Street en la recesión global. "Vamos a ver a los reguladores utilizar todos los medios disponibles para reducir la velocidad de las órdenes en los mercados financieros y especialmente en los bancos. Habrá más regulación, impuestos y escrutinio".
Las investigaciones abiertas sobre el suceso del "jueves negro" de momento no han arrojado ninguna conclusión, ni siquiera se ha dilucidado si tuvo su origen en la bolsa o fuera de ella. Los reguladores están inspeccionando si el desencadenante se fraguó en el elevado volumen de contratos de futuros sobre el S&P detectado momentos antes en el mercado de Chicago.