Comprobó que no había un problema de dependencia financiera respecto a la casa matriz
El Banco de México tiene que salir a defender la solvencia del BBVA Bancomer
La filial del grupo que preside FG tuvo que fortalecer sus recursos propios ante las dudas de los inversores
Era la inauguración del Foro RemesAméricas, organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo. En su discurso, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, realizaba una curiosa afirmación. Admitía públicamente que las autoridades mexicanas se han "cerciorado" de que los bancos españoles en México, que son tratados y operan como instituciones financieras locales, "tengan una adecuada independencia financiera respecto a sus matrices en España". Las autoridades de supervisión no sólo comprobaron este hecho, sino también que están "en muy buenas circunstancias" para afrontar la situación de la economía en México. "Me atrevo a decir que los bancos españoles en México, que son bancos mexicanos, dependen en su altísima mayoría de los recursos que obtienen en nuestro país, no dependen del apoyo que les dan sus matrices", insiste Carstens. Conclusión, esos bancos, en realidad BBVA y Santander (el Sabadell tiene una participación minoritaria en el Banco del Bajío), "como el resto de la banca en México", cuentan con una adecuada posición de recursos propios, "hay buenos pertrechos", en el castellano mexicano del gobernador del Banco central.
Los asistentes al foro sobre remesas, una de las principales fuentes de ingresos de la economía mexicana junto al petróleo y el turismo, se preguntaron rápidamente a qué venían esas palabras del gobernador del Banco de México. Y surgieron rápidamente las especulaciones sobre que alguno de los bancos españoles en México pudiera estar en una situación delicada o que le afectaba algún problema existente en sus casas matrices. Más concretamente, sobre BBVA Bancomer, el banco más grande del país, en dura pugna con Banamex, del norteamericano Citi.
El gobernador del Banco de México dijo lo que dijo, en un foro sobre remesas, porque había detectado incertidumbre sobre la solvencia de BBVA Bancomer, admiten fuentes del organismo supervisor. Esas dudas sobre la situación real de la filial mexicana del grupo que preside Francisco González, y que es la segunda mayor aportación de balance y de beneficios a éste tras España, tienen su origen en el sistema de Alertas Tempranas de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), institución supervisora del sistema financiero y del mercado bursátil en México.
En este país se exige un Índice de Capitalización o Icap, equivalente a la ratio de capital básico, del 10%, frente al 8% internacional. Al finalizar el pasado ejercicio, el Icap del sistema bancario mexicano ascendió al 17,3%. Ese índice, que refleja la solvencia de un banco y también su capacidad de otorgamiento de créditos y que representa la fortaleza financiera de una institución para soportar pérdidas no esperadas en función de su perfil de riesgo, mostró durante el mes de febrero reducciones en HSBC, Banorte (el único gran banco mexicano en manos locales) y en BBVA Bancomer.
El mayor descenso lo protagonizó la filial del grupo británico, con mucho peso en Asia, y que en México ocupa la quinta posición en la clasificación del sector. HSBC México pasó de un Icap 17,54% en enero a un 17% en febrero. Banorte, que es el cuarto banco más grande de México y el único con accionariado totalmente nacional, bajó del 17% al 16,7%. En el caso del BBVA Bancomer, la institución más grande del país por su nivel de activos y colocación de créditos, registró un ICAP en febrero de 14,8%, ligeramente menor al 14.81% del mes anterior.
Un movimiento que no explica las especulaciones ni las dudas sobre la solvencia del mayor banco de México. Pero éstas se vieron alentadas por otros datos, como la incertidumbre sobre la situación real de la banca y de la economía general en España, alentada por las publicaciones anglosajonas y que en México tienen una influencia a través de Estados Unidos. En el caso del BBVA, se daba la circunstancia agravante de que el Icap del Santander México, el tercer banco más importante del país, subía en este período del 12,25% al 12,4%, cuando Bancomer bajaba una centésima. Una diferencia que pesaba más que el hecho de que ese índice es 2,4 puntos superior en la filial mexicana del BBVA que en la del Santander.
Banamex, el segundo banco en importancia en el escalafón mexicano y principal competidor de Bancomer desde que fue adquirido por el grupo norteamericano Citi, se mantiene a la cabeza de las instituciones más grandes del país en el nivel de capitalización, al registrar un 19.26%, frente al 19.15% registrado en enero. Scotiabank mejoraba también: del 16,86% al 16,98%.
Otro dato preocupaba a analistas e inversores: en los últimos dos años, el rendimiento de los bancos ha caído a la mitad. Según los informes oficiales de la CNBV, en diciembre de 2009 el rendimiento promedio sobre los recursos propios (ROE) fue apenas de 13%, mientras que hace dos años era de 24%.
Prueba de que la preocupación y la incertidumbre hacían mella entre analistas, inversores y accionistas, es que el BBVA Bancomer, tras más de un año sin realizar colocaciones en el mercado local, realizó poco después una emisión de notas de capital, a diez años y un tipo de interés del 7,25%, en los mercados internacionales por 1.000 millones de dólares. Esta emisión computa para la ratio de capital básico del Grupo Financiero BBVA Bancomer, "lo que permitirá consolidar y fortalecer aún más la sólida posición de capital que actualmente registra", según la entidad. BBVA Bancomer justificaba también ese reforzamiento de los recursos propios en la confianza que la institución tiene sobre la evolución de la economía y sobre el incremento que espera en la demanda de crédito.
BBVA Bancomer destacaba entonces que la demanda registrada por esas notas de capital era 3,56 veces superior al importe de la emisión. Algo que demostraba, según sus responsables, la confianza de los grandes inversores institucionales extranjeros en la economía mexicana y en la gestión de BBVA Bancomer como vehículo para aumentar la bancarización del país. El 45% de los 1.000 millones de dólares captados por la filial mexicana del segundo grupo bancario español procedió de Estados Unidos; el 40%, de Asia; y el 15% restante se reparte entre Europa y Latinoamérica.
Ignacio Deschamps, presidente del BBVA Bancomer y también de la Asociación de Bancos de México, se afanaba en repetir allí por donde iba que "no hay daños estructurales en el sistema financiero mexicano, por lo tanto la banca tiene la solidez, la solvencia y la liquidez para poder impulsar la reactivación de la actividad económica con mucha naturalidad".