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Publicado el viernes 14 de mayo de 2010
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El Grupo Banca Cívica anima acercamientos de otras entidades

Bancaja prefiere "esperar y ver", pero la CAM "está abierta a todo, incluso a seguir sola"

Ignacio González, que aspiró a presidir Caja Madrid, critica al Banco de España por no alentar las fusiones

Ignacio GonzálezMiguel Ángel Valero.– Movimientos en cajas de ahorros de diferente signo. Pese al acuerdo entre Zapatero y Rajoy para acelerar el proceso de reestructuración del sector financiero y para reformar la actual normativa, en Castilla La Mancha, el PP cumplió su amenaza de votar en contra de la modificación de la Ley de Cajas autonómica propuesta por el Grupo Socialista (que tiene mayoría absoluta), y que se hacía con el único propósito de facilitar la integración de Caja Castilla La Mancha (CCM) en CajAstur a través del Banco Liberta. Así, las cajas de Castilla La Mancha "podrán acordar su renuncia a la condición de entidad de crédito y su dedicación exclusiva a los fines propios de su naturaleza fundacional en el ámbito territorial de Castilla-La Mancha". Aquí el PP juega con fuego porque, como recordaron los socialistas, es "tan responsable como todos los demás" de lo ocurrido en CCM hasta que fue intervenida por el Banco de España, ya que ha participado en sus órganos de gobierno y también tienen abierto expediente sancionador sus ex consejeros.

En la Comunidad de Madrid, otro despropósito. El vicepresidente y portavoz regional, Ignacio González, asegura nada menos que las comunidades autónomas no son competentes para determinar la fusión de las cajas de ahorros, ya que esta responsabilidad recae sobre del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, "que tiene todas las competencias, el respaldo legal y sistemáticamente no está haciendo uso de las mismas". Lo dice la persona que aspiraba a ocupar la presidencia de Caja Madrid tras encargarse, él y todo el Gobierno autonómico presidido por Esperanza Aguirre, de moverle la silla a Miguel Blesa. La oposición del Gobierno, con recurso al Tribunal Constitucional incluido, y la intervención de Rajoy y del PP nacional forzaron a Aguirre a pactar como presidente de Caja Madrid a Rodrigo Rato.

En la Comunidad Valenciana, también gobernada por el PP, persiste el miedo a que alguna de sus cajas termine engullida por Caja Madrid. El presidente de Bancaja, José Luis Olivas, que fue consejero y vicepresidente del Gobierno autonómico, tiene que salir a la palestra para dejar claro que "en este momento" la entidad "no estudia nada absolutamente en relación" con una hipotética fusión con Caja del Mediterráneo (CAM). Bancaja está "abierta a estudiar cualquier posibilidad interesante que se nos ofrezca, pero en este momento no estamos viendo en concreto ninguna".

Por si hubiera dudas, Olivas insiste en que la estrategia de Bancaja es "esperar a ver en una segunda oleada, que va a haber seguro, qué oportunidades se le pueden ofrecer". Al mismo tiempo, defiende la propuesta de reducir la representación pública en los órganos de gobierno para dar cabida en ellos a los poseedores de cuotas participativas o de otros instrumentos de capital que cree la reforma de la Ley de Cajas.

Por su parte, el vicepresidente de la CAM, Armando Sala, admite que la entidad "está abierta a todo", pero que en esto de las fusiones "debe imperar el sentido común", en referencia al plazo del 30 de junio, y la prudencia, porque hay que elegir "lo que más beneficia a la entidad y a la provincia de Alicante". Pero no cierra la puerta a "una segunda o tercera oportunidad" respecto a CajaMurcia, y reconoce que hay "conversaciones" con Caja Madrid. También subraya que la opción de seguir independiente "no está descartada", porque la CAM "puede andar sola" aunque descienda escalones en el ranking debido a que se produzcan otras fusiones.

En este contexto, el grupo Banca Cívica presentó en Madrid su identidad corporativa (un árbol con frutos, para expresar la participación de los clientes, que deciden el destino de la obra social, y el respeto al medio ambiente) tras recibir esta fusión virtual (su presidente, y director general de Caja Navarra, Enrique Goñi, prefiere el término "de facto") la autorización del Banco de España. Pendiente del último trámite, el visto bueno del Ministerio de Economía, el plan es que el 1 de julio exista un único grupo consolidado contable entre CajaCanarias, Caja Navarra y Caja Burgos. Entre las primeras decisiones, la apertura de una oficina de representación en Estados Unidos el próximo año. Antes se producirá la incorporación de Caja Ávila y de Caja Segovia, y hay ya acercamientos de otras entidades, que deberán asumir las condiciones ya existentes.